“Flores para merendar”

PUBLICIDAD

Más del autor

Publicidad
Publicidad Bar Granada
Publicidad Frutas Cartago Unión

Últimos artículos

En la cocina grande de la casa de siempre, la que olía a madera vieja, a albahaca al sol y a infancia sin prisa, nuestra abuela ya estaba en pie antes que el gallo. Con su delantal de lunares y las manos curtidas por los inviernos y los abrazos, se afanaba en preparar uno de los mayores tesoros del recetario cartagenero: las flores dulces.

Era día de fiesta, aunque no lo marcara el calendario. Bastaba con ver el aceite danzando en la sartén y oír el tintinear del molde al chocar con el borde del cazo para saber que algo bueno se cocía. —Hoy hay flores —decía la abuela, y el mundo entero sonreía.

Publicidad

La receta, heredada de su madre, y de la madre de su madre, era sencilla, como todo lo que de verdad importa: Cuatro huevos frescos del corral, cuatro cucharadas generosas de harina, setenta y cinco gramos de azúcar del blanquísimo, y la ralladura alegre de un limón recién cogido del patio. Nada de leche, que en el Campo de Cartagena así se hacía desde siempre, con el sabor puro de la tradición.

Batía los huevos con mimo, como si les contara un secreto. Añadía el azúcar, la harina tamizada en forma de lluvia, y la ralladura que perfumaba toda la estancia. —La masa tiene que quedar como la risa de un niño: ligera, suelta, feliz —decía entre risas.

Ponía al fuego la sartén y calentaba el molde como si despertara un espíritu dormido. Era un momento sagrado: el hierro abrazaba el calor y al sumergirse en la masa solo a medias —ni más ni menos—, recogía el justo hechizo para crear magia. En el aceite caliente, la flor se abría, se doraba, se soltaba, y como por arte de encantamiento, nacía una flor crujiente, dorada y perfecta. ¡Y olía a gloria!

Publicidad
Publicidad MH Broker

Las dejaba escurrir sobre papel, y luego, las bañaba en miel rebajada con agua —como era costumbre—, o las rebozaba en azúcar y canela, si algún nieto lo pedía con ojillos suplicantes. Porque las flores de la abuela, más que un dulce, eran un regalo. Y se comían a todas horas: en el desayuno con leche, a media tarde con un café de puchero, o en la merienda al fresco del porche. Y siempre, siempre, se compartían.

Publicidad

Dicen que, en Fuente Álamo, donde también se hacen nuegos o besos de novia, las flores son hermanas de los paparajotes y los buñuelos. Pero ninguna sabe tan a casa

como las de la abuela. Ninguna suena tan crujiente ni guarda tanta memoria entre sus pétalos dorados.

Hoy, cada vez que una flor se fríe en una cocina del Campo de Cartagena, la abuela sonríe desde algún rincón invisible, y el aroma dulce que se cuela por las ventanas es como un abrazo suyo, envuelto en miel y ternura.

(Visited 49 times, 1 visits today)
Publicidad
Publicidad Antonio Pardo, pintor en Cartagena
José Antonio Martínez Pérez
José Antonio Martínez Pérez
La voz viva de Cartagena y su Comarca, que convierte la historia y el sentir de su tierra en arte y palabra.
Publicidad Frutas Cartago Unión
Publicidad
Colaborador Las Gastrocrónicas
Publicidad
Publicidad
Caricatura homenaje a las víctimas del accidente ferroviario de Urda, con un padre y su hijo sentados frente al mar al atardecer, contemplando un lazo negro formado por nubes en el cielo. Un emotivo mensaje recuerda a quienes se fueron sin despedirse y concluye con «Descansen en paz».
Colaborador JF Galindo
Publicidad
Publicidad Bar Granada
Publicidad Frutas Cartago Unión
Publicidad

Síguenos
en redes

3,798FansMe gusta
6,156SeguidoresSeguir
1,572SeguidoresSeguir
76SuscriptoresSuscribirte
Publicidad
Colaborador Las Gastrocrónicas
Publicidad Frutas Cartago Unión
Publicidad
Publicidad
Publicidad Heavy Metal Brothers
Publicidad Carmen Durán
Publicidad
Publicidad Los Comercios de Noe

La viñeta semanal

Caricatura homenaje a las víctimas del accidente ferroviario de Urda, con un padre y su hijo sentados frente al mar al atardecer, contemplando un lazo negro formado por nubes en el cielo. Un emotivo mensaje recuerda a quienes se fueron sin despedirse y concluye con «Descansen en paz».

Noticias

Restaurantes