En este verano que está finalizando hemos disfrutado de una nueva edición del Festival Internacional del Cante de las Minas. Es de justicia felicitar a su Fundación por el éxito de la LXV edición en todos los sentidos. Desde el inicio en los eventos culturales celebrados por las tardes en la ‘Casa-Palacio del Piñón’, pasando por las galas y concursos en la ‘Catedral del Cante’ y terminando con las ‘Madrugadas Flamencas’. En concreto, una noche asistí a las que se celebran en la Bodega Lloret para disfrutar de espectáculo organizado por ‘SO-LA-NA & Las Minas Flamenco’. Otro éxito del festival flamenco que, en esta ocasión, fue en la calle. Allí, en el corazón de La Unión, me encontré con mi amigo Pedro Furió que hacía tiempo que no lo veía. Estudiamos juntos en la Escuela de Maestría Industrial donde él cursó la rama de electricidad después de terminar su educación primaria en el Colegio Nacional Hermanos San Isidoro y Santa Florentina.
Furió fue un gran profesional en las distintas compañías en las que desarrolló su labor industrial. Con la crisis de los años 90, Pedro Furió decidió abandonar el sector industrial e incorporarse al mundo de los mercadillos aprovechando que, en 1979, ya había dado sus primeros pasos en el ámbito del comercio creando junto a su mujer un negocio que le va como la seda, habiéndolo hecho crecer cada año y que continúa aumentando en los mercados de nuestra comarca.
De siempre Furió fue un extraordinario deportista, practicando el fútbol en el equipo de su querida Trimilenaria. Empezó en los infantiles y continuó en los juveniles en los años 80, teniendo como entrenador a un grande del fútbol cartagenero como fue Pedro Lirón, impulsor del fútbol base en nuestro municipio. Ahora práctica el senderismo, se relaja con música de los años 80 y disfruta escuchando a Raphael.
Pedro es un gran empresario en el sector de los mercadillos. Actualmente es vicepresidente de la Asociación de Comercio Ambulante de la Región y Presidente de la Asociación de Comercio Ambulante de Cartagena. También preside la Cooperativa Venan Cartagena, compuesta por doscientos miembros y cuya actividad es el comercio asociado. La actividad de la asociación está basada en el comercio cercano a la ciudadanía el cual se realiza al aire libre en la vía pública, ofertando una gran variedad de productos y servicios – equivalentes o superiores a los existentes en cualquier centro comercial – como textiles, de alimentación, mercería, floristería, corsetería, y un largo etc. Dichos productos y servicios son ofertados semanalmente mediante la instalación de sus puestos en las zonas comercialmente más desfavorecidas para ofrecerlos a la población residente en esos lugares, la cual es normalmente de una edad avanzada. Esta circunstancia les facilita a estas personas realizar sus compras diarias y acceder a ciertos productos de necesidad básica dando un servicio más cercano.
El abastecimiento de los negocios del mercadillo se realiza, en su gran mayoría, dentro del municipio o bien en otras zonas de nuestra Región. Todo esto conlleva que los mercadillos de nuestra ciudad generen una gran riqueza y valor para Cartagena con un gran tejido empresarial de pequeños comerciantes, los cuales crean puestos de trabajo debidamente afiliados al régimen general de autónomos. Las licencias que concede el Ayuntamiento permiten trabajar en los mercadillos de la ciudad aproximadamente a 600 autónomos – a los que hay que sumar ayudantes y colaboradores – llegando la cifra a unas 1.500 familias dependientes directamente del sector, en su gran mayoría residentes en el municipio.
La realidad es que, desde antiguo, se viene llevando a cabo, con carácter periódico a lo largo y ancho de nuestra geografía regional, la venta ambulante, hasta el punto de que se ha convertido en un importantísimo canal de distribución comercial que incide indudablemente en la creación de empleo. En nuestra ciudad contamos con diecinueve mercadillos: Los Belones, El Albujón, Isla Plana, Islas Menores, El Llano del Beal, La Palma, Pozo Estrecho, Cartagena, Urbanización Mediterráneo, El Algar, La Aljorra, La Azohía, Barrio Peral, Barriada de San Cristóbal, Los Dolores, Los Urrutias y Cabo Palos, el cual es un referente en mercadillos a nivel nacional.
El de Cabo de Palos cuenta con 196 puestos y faltan otros 50 por adjudicar para completar sus 242 plazas y que continúe liderando este sector. La asociación sigue gestionando la manera para que en estos mercadillos se otorguen las 180 licencias pendientes. Y continúan aportando ideas para mejorar la imagen de estos como puede ser la unificación del colorido de los toldos de los puestos que lo conforman implementando, por ejemplo, el color característico carmesí de la bandera de nuestra ciudad.
Con motivo de la celebración del mercadillo de Los Urrutias, el pasado jueves mi amigo Pedro me invitó a conocerlo por dentro con sus compañeros de directiva Juan Vinagre, Juan Antonio López y José Luis Abril que, junto al letrado Hermógenes Abril y su asesora Amalia García, forman un equipo que consiguen el perfecto funcionamiento de este colectivo, los cuales valoran y mucho al anterior concejal Torralba que, en su etapa al frente de la concejalía de mercados, dio gran apoyo a este colectivo. Estuvimos donde mantuvieron gratos momentos con él, haciendo parada en la vinoteca ‘Mar de Vinos’ donde Severo, su propietario, atesora una extraordinaria selección de Denominaciones de Origen de toda España, para después terminar en el Restaurante Ruf-Mari donde Chari nos preparó un excelente menú.
Comenzamos con ensalada ‘RUF’ de cogollo de lechuga, tomate raf, alcachofa, piparras y aceitunas acompañadas de anchoas, bonito depilado y morillo de atún. Continuamos con un surtido de croquetas caseras sabrosísimas y unas flores de alcachofas con virutas de jamón ibérico, escamas de sal y pimienta negra recién molida. Seguimos con una fuente de pescado y marisco formada por cigalas, gamba roja, zamburiñas, almejas, lomos de atún, merluza, dorada y emperador, todo en su justo punto de plancha. La segunda fuente estuvo dedicada a la carne con un surtido de chuletas de cabrito, un chuletón de rubia gallega muy bien fileteado, secreto ibérico y pechuga acompañando unos pimientos de Padrón y patatas agrias cortadas a mano perfectamente fritas. Todo regado con los vinos recomendados por Severo: Alceño fermentado en barrica de uva sauvignon Blanc y un tinto de Barahonda ‘Casa del Capitan’ de Monastrell Pie Franco. El postre consistió en un sorbete de limón y marc de cava con unos higos chumbos – que estaban dulzones como el caramelo – acompañados de unas copitas de Bellum dulce ‘El Remate’ de uva Monastrell.
Finalizamos hablando de mercadillos, autónomos y de nuevos objetivos para la asociación con unos buenos gin tonics de Monbasa y tónica 1724. Y termino con esta reflexión: «La mejor vida no es la más larga, sino la más rica en buenas acciones».

