Cada vez que visito nuestro Polígono Industrial de Cabezo Beaza siempre me encuentro con algún empresario o amigo de toda la vida pero, en esta semana que termina, me crucé con varios y de los buenos. Debido a un cambio de bombilla en el piloto de mi coche – pues no hay quien pueda cambiarlo sin pasar por el taller – fui al de ‘El Torrao‘, donde me encontré con mi amigo Pedro Ros que también estaba cogiendo hora para solucionar otro pequeño problema. Pedro es asesor de Vipejar, empresa cartagenera experta en vinos.
En el mundo del vino, el mes de septiembre está lleno de magia: la llegada del otoño marca el inicio de la vendimia, es decir la recogida de la uva. Es época de vendimia. Es el momento de recoger el fruto tras un año de trabajo en la viña y de empezar a elaborar el vino. En Logroño, coincidiendo con San Mateo, se celebra la ‘Fiesta de la Vendimia Riojana’, declarada de Interés Turístico Nacional. En ella, el primer mosto del primer pisado se ofrece a la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja, marcando el comienzo de la recogida de la uva.
Con tal motivo, Pedro me invitó a compartir en su sala de catas unos vinos en compañía de otros buenos amigos que allí estaban para la degustación. Y fue motivo de gran alegría encontrarme con Domingo López Castiñeyras, un dolorense de nacimiento que estudió en el colegio Los Grupos para después pasar al San Isidoro y terminar en el Politécnico sus estudios de grado superior en riesgos laborales. Es productor de la refinería de Repsol, compaginando su trabajo con la investigación futbolística y la Semana Santa, siendo capataz del San Juan de la Cofradía del Resucitado. Entrena al FC Cartagena B femenino que juega en Ciudad Jardín y cuenta con el título profesional de entrenador de fútbol. Su implicación con el fútbol cartagenero le hace colaborar en todo lo relacionado en él. Junto con los veteranos del FC Cartagena, imparte charlas por los centros de mayores con talleres de reminiscencia para ayudarlos, a través del fútbol, a recordar vivencias. Cuenta con un programa deportivo en la Cadena SER y escribe sobre el fútbol cartagenero.
Javier, director de Vipejar, descorchó un vino que promete convertirse en una leyenda en Ribera del Duero. En el corazón de dicha comarca – en Pedrosa del Duero – se encuentra Bodegas Vilano. Vilano 57 es un vino conmemorativo de la fundación de la bodega, con más de sesenta años de historia y elaborado con uvas Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot. Acercar la copa a la nariz es como abrir un libro de historias aromáticas y que completa un bouquet excepcional, creando una sinfonía olfativa que solo los vinos más exclusivos pueden ofrecer. Javier lo acompañó con unos lomos de esturión en aceite de oliva sobre tosta de pan de cristal, un verdadero espectáculo.
Domingo, copa en mano, pidió un brindis por dos motivos: por los 100 años que cumplía el vocablo ‘Efesé‘ y los 99 años de la inauguración del antiguo Estadio de El Almajar. A esta salutación nos unimos todos mientras el anfitrión, en su singular y acogedora enoteca, rodeado de más de 200 botellas de buen vino, nos dio a probar unas anchoas del Cantábrico elaboradas de forma tradicional y artesanal por El Capricho; unas lascas de bonito del norte pescado a caña de pesquerías certificadas, extraordinarios; unos arenques ahumados a la pimienta sobre mini crespillo; unos boquerones Yurrita al vinagre; un paté de hígado de bacalao sobre pan tostado y horneado dando lugar al descorche de un Vilano Reserva 100% Tempranillo.
Domingo procedió, entre trago y bocado, a ilustrarnos con todo lujo de detalles sobre los 100 años del Efesé, nuestro ‘seseo’ y consolidación de un término que refleja la declaración de una identificación de nuestro primer equipo. Contaba que Alfonso Grandal investigó mucho sobre el ‘seseo’ cartagenero, casi siempre vinculado a orígenes andaluces. Las migraciones de mineros y pescadores desde la tierra de Blas Infante a la de Isaac Peral podrían justificar, en primer término, esta habla particular. Nos indicaba que Grandal, en su trabajo, destacaba la extrema dificultad de los escribanos de la ciudad del siglo XVI de diferenciar las letras s, ss, z y c. Explicaba que, en los censos municipales, se encuentran apellidos como Albarrasin, Ferrandes o Mendes, pero también se hallan correctamente escritos López, Mínguez o Rodríguez.
Más adentrado en el siglo XVI se pueden encontrar, en los libros de actas del ayuntamiento, múltiples pruebas del fruto del ‘seseo’ cartagenero. Palabras como surujano (cirujano). En otros documentos como las cartas reales aparecen frases como esta: «para haser ciertas sanjas y creser el agua». Palabras como pésoles (guisantes), bajocas (judías), tápenas (alcaparras), bufeta (ampolla) o fango (barro) son parte actual del habla cartagenera.
Nos ratificaba Domingo que, desde principios del siglo XX hasta la actualidad, fue adoptado por los aficionados al fútbol cartagenero ese ‘seseo’ como símbolo de orgullo y resistencia, después de haber sido originalmente una burla. El término nació un 18 de septiembre de 1924 cuando la revista Murcia Deportiva lo utilizó de manera despectiva, imitando el ‘seseo’ al pronunciar las siglas ‘FC’. Este ‘seseo’ que inicialmente fue motivo de mofa, fue adoptado rápidamente por la afición del Cartagena convirtiéndose en un grito de guerra, símbolo de identidad y de orgullo para todos los aficionados cartageneros.
Todos quedamos entusiasmados con la historia que, de una manera muy especial, nos contaba Domingo y, para continuar con tan amena jornada, Javier descorchó un vino blanco Full Flap de uva Albarín Blanco, una variedad única y autóctona Denominación de Origen León perfecto para acompañar unas delicias del Océano. Empezamos con unos berberechos al natural de las Rías Gallegas; seguimos con unas exquisitas cocochas de merluza en aceite y unos mejillones en escabeche picantes; y terminando con unos lomos de sardina a la brasa que, sobre tosta de pan de masa madre, absorben el aceite de maravilla y se dejan comer que son una delicia.
Pedro quiso brindar también por los 99 años que cumpliría el día 19 el viejo Estadio del Almarjal – hoy ocupado por Carrefour – descorchando un espumoso Think Pink elaborado con Tempranillo de los viñedos más antiguos de la bodega que, acompañado de unas galletas de mantequilla con almendras y unas moscovitas de Rialto, cerraron una jornada extraordinaria y puramente cartagenera. Y termino con esta reflexión: «Donde la ignorancia con arrogancia grita, el silencio con elegancia enseña». Más verdad que un santo.














