El Ayuntamiento de Cartagena ha escenificado este miércoles su respaldo al nuevo comisario jefe de la Policía Nacional en la ciudad, el cartagenero José Javier Morote Ortiz, en un acto institucional celebrado en el Palacio Consistorial que también ha servido para poner en valor la estrecha colaboración entre la Policía Nacional y la Policía Local. Sin embargo, más allá del relevo en la jefatura, la realidad vuelve a poner sobre la mesa una reivindicación histórica: Cartagena necesita una segunda comisaría de la Policía Nacional.
La alcaldesa, Noelia Arroyo, recibió a Morote acompañada por el jefe superior de Policía de la Región de Murcia, Ignacio del Olmo, en una visita de carácter institucional tras el nombramiento del nuevo responsable policial. Durante el encuentro se destacó la coordinación entre ambos cuerpos de seguridad y la importancia de mantener una colaboración constante para garantizar la seguridad ciudadana.
Arroyo dio la bienvenida al nuevo comisario destacando su profundo conocimiento de la ciudad y su amplia trayectoria profesional. “Javier es cartagenero, regresa a casa para asumir esta gran responsabilidad y cuenta con casi tres décadas de experiencia en la Policía Nacional, además de un importante vínculo con Cartagena que sin duda será un valor añadido”, señaló la regidora, quien reiteró además el compromiso municipal de seguir reforzando los medios humanos y materiales de la Policía Local para continuar mejorando la respuesta conjunta ante los retos en materia de seguridad.
Por su parte, Ignacio del Olmo explicó que la elección de Morote responde a la búsqueda del perfil más adecuado tras la jubilación del anterior comisario, Damián Romero. “Había que encontrar a la persona idónea y Javier Morote lo es”, afirmó el máximo responsable de la Policía Nacional en la Región de Murcia.
El nuevo comisario jefe agradeció la confianza depositada en él y calificó su nombramiento como “un reto y un orgullo” al tratarse de la ciudad donde nació. Morote aseguró que mantendrá una línea de trabajo basada en la coordinación, la cooperación institucional y la cercanía con los ciudadanos, poniendo el foco en la lucha contra la delincuencia urbana, la multirreincidencia y la defensa del principio de autoridad, sin perder de vista la atención a las víctimas y a los colectivos más vulnerables.
José Javier Morote Ortiz nació en Cartagena en 1973 e ingresó en la Policía Nacional en 1996 como inspector de la Escala Ejecutiva. Durante su carrera ha desempeñado responsabilidades en Baleares, Almería y la Región de Murcia, dirigiendo unidades como la UDYCO o la Brigada Local de Policía Judicial de Lorca. Desde su ascenso a comisario en 2020 ha estado al frente de distintas brigadas provinciales y acumula más de 170 felicitaciones públicas, diez condecoraciones civiles y militares y diversos reconocimientos por su trayectoria profesional.
El nombramiento de un nuevo comisario llega en un momento en el que Cartagena vuelve a mirar hacia una demanda que desde hace años comparten numerosos colectivos, representantes políticos y ciudadanos: la necesidad de ampliar la infraestructura de la Policía Nacional en el municipio.
Resulta difícil entender que una ciudad de la dimensión de Cartagena continúe contando con una única comisaría cuando concurren circunstancias que la diferencian claramente de otros municipios. Cartagena supera ampliamente los 220.000 habitantes, es sede de la Asamblea Regional como capital legislativa de la Región de Murcia, alberga uno de los principales puertos del Mediterráneo, constituye una frontera exterior de la Unión Europea y acoge tanto el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) como el futuro Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), instalaciones que incrementan notablemente la carga de trabajo policial.
A ello se suma el crecimiento constante del municipio, el aumento de población durante los meses de verano y la complejidad de un término municipal con numerosas diputaciones y un extenso litoral. Son factores que justifican sobradamente la creación de una segunda comisaría de la Policía Nacional.
Más allá del relevo en la jefatura, Cartagena necesita que las administraciones competentes den un paso más. La ciudad dispone de efectivos comprometidos y de una coordinación ejemplar entre cuerpos policiales, pero también requiere unas infraestructuras acordes a su peso demográfico, institucional y estratégico. La pregunta que muchos cartageneros siguen haciéndose es la misma desde hace años: si existen razones objetivas para ampliar la presencia de la Policía Nacional, ¿por qué sigue sin autorizarse una segunda comisaría?















