El Ayuntamiento de Cartagena ha comenzado a preparar sus pinares y zonas verdes para adelantarse a uno de esos visitantes poco deseados que regresan cada año con la llegada de los meses fríos: la procesionaria del pino. Una plaga que no solo afecta al arbolado, sino que puede convertirse en un serio problema para personas y, especialmente, para las mascotas.
El servicio municipal de Parques y Jardines ha puesto en marcha una nueva campaña de endoterapia que ya ha permitido tratar más de 750 pinos repartidos por diferentes puntos del municipio, aunque el trabajo no ha hecho más que comenzar. La previsión municipal es superar los 6.000 árboles tratados antes de que finalice la campaña.
La técnica utilizada permite actuar directamente sobre el árbol mediante la inyección de productos fitosanitarios en su sistema vascular. De esta forma, el tratamiento llega al interior del pino sin necesidad de pulverizar sustancias sobre el entorno, reduciendo su dispersión y haciendo posible una actuación más localizada.
La endoterapia se ha convertido así en una herramienta especialmente útil para combatir de forma preventiva la procesionaria y, al mismo tiempo, limitar la exposición de personas y animales a los productos empleados en el tratamiento.
La elección del momento tampoco es casual. El objetivo es actuar antes de que las orugas completen su desarrollo y comiencen su característico descenso desde los pinos hasta el suelo. Es precisamente entonces cuando aumenta el riesgo de contacto con sus pelos urticantes, capaces de provocar reacciones tanto en personas como en animales.
Durante los próximos meses, los trabajos irán llegando progresivamente a nuevas zonas de Cartagena hasta alcanzar el objetivo fijado de más de 6.000 ejemplares. Una actuación preventiva con la que se pretende reducir considerablemente la presencia de la plaga antes de alcanzar su periodo más problemático.
Con esta campaña, el Ayuntamiento apuesta por una gestión preventiva y sostenible del arbolado municipal, buscando mantener en buenas condiciones parques y espacios verdes y, al mismo tiempo, reducir los riesgos que cada temporada trae consigo la procesionaria.
Porque en esta ocasión, cuando las conocidas hileras de orugas quieran comenzar su particular procesión, Cartagena pretende haber llegado antes.

