La gastronomía de Cartagena y su comarca cuenta desde este viernes con una nueva voz dispuesta a defenderla, divulgarla y reivindicar todo lo que representa. La Asociación de Amigos de la Marinera de Cartagena y Comarca (AMACT) se presentó oficialmente este viernes 19 de septiembre en la carpa de protocolo del Campamento Festero de Carthagineses y Romanos, arropada por un gran número de socios, representantes del sector hostelero, miembros de la vida pública de la ciudad y personas vinculadas a la gastronomía cartagenera.
La puesta de largo supone el comienzo oficial de un proyecto que tiene a la marinera como gran protagonista, pero que nace con una mirada mucho más amplia. AMACT quiere trabajar para defender, conservar y divulgar la gastronomía, las tradiciones, los productos y la cultura de Cartagena y de toda su comarca, convirtiéndose además en un punto de encuentro para quienes comparten el interés por el patrimonio gastronómico de esta tierra.
El presidente de la asociación, Pencho Angosto, fue el encargado de explicar durante el acto cómo nació una iniciativa que, curiosamente, no comenzó alrededor de una mesa ni compartiendo unas marineras, sino en las redes sociales. Una conversación iniciada en Twitter entre personas que, en muchos casos, ni siquiera se conocían terminó planteando una cuestión muy sencilla: en lugar de lamentarse por aquello que falta o no se pone suficientemente en valor, había llegado el momento de intentar hacer algo por Cartagena. De aquel intercambio de mensajes surgieron los primeros contactos, las primeras reuniones y, finalmente, la asociación.
La marinera terminó convirtiéndose en el hilo conductor perfecto. Una elaboración aparentemente sencilla, formada por rosquilla, ensaladilla rusa y anchoa, pero que para la asociación representa mucho más que tres ingredientes. Es, como se recordó durante la presentación, una auténtica seña de identidad de Cartagena y de los cartageneros.
Porque hablar de una marinera es también hablar de costumbres. Del aperitivo del domingo, del encuentro con los amigos, del bar de toda la vida y de esas reuniones en las que alguien anuncia aquello de «una más y nos vamos» sabiendo que, probablemente, todavía queda un buen rato por delante. Una tapa que ha acompañado durante décadas a generaciones de cartageneros y que forma parte de una determinada manera de relacionarse, encontrarse y disfrutar de la ciudad.
Sin embargo, AMACT no quiere limitar su actividad exclusivamente a la marinera. La asociación pretende utilizar esta popular tapa como punto de partida para poner en valor un patrimonio gastronómico mucho más extenso. Cartagena y su comarca reúnen historia, mar, campo, fiestas, tradiciones y productos propios, pero también generaciones de personas que han mantenido vivas esas costumbres y que, como se destacó durante la presentación, han ejercido como auténticos guardianes de la cultura gastronómica local.
Entre los objetivos planteados por la nueva asociación se encuentran divulgar la historia de la marinera, promocionar su consumo y ayudar a que tanto los cartageneros como quienes visitan la ciudad conozcan su origen y entiendan por qué forma parte del patrimonio gastronómico de Cartagena. También se promoverán actividades, encuentros y propuestas relacionadas con la gastronomía, además de iniciativas destinadas a dar visibilidad a los productos de la comarca y, especialmente, a las personas que trabajan para que esos productos lleguen cada día hasta las mesas.
La intención de la directiva es que AMACT sea una asociación abierta, participativa y cercana, en la que tengan cabida desde quienes conocen la marinera desde pequeños hasta aquellos que acaban de descubrirla; desde profesionales y grandes conocedores de la gastronomía hasta cualquier persona que simplemente disfrute de ella. La idea es construir un espacio en el que compartir, aprender y disfrutar, entendiendo que una de las mejores maneras de conservar una tradición es precisamente continuar viviéndola.
La presentación contó también con la intervención de la concejala de Turismo del Ayuntamiento de Cartagena, Beatriz Sánchez del Álamo, quien mostró públicamente el respaldo a la nueva asociación y destacó la importancia de continuar promocionando la gastronomía cartagenera tanto dentro como fuera de la ciudad.
Sánchez del Álamo señaló que iniciativas como AMACT contribuyen a poner en valor la identidad y la idiosincrasia de Cartagena y su comarca, y trasladó el apoyo municipal tanto a la asociación como al producto gastronómico. La concejala manifestó además la voluntad de seguir llevando la marinera y el conjunto de la gastronomía cartagenera más allá de sus fronteras.
La nueva asociación estuvo muy arropada en su primera aparición pública. Entre los asistentes se encontraba Jesús Giménez Gallo, miembro de AMACT, así como Queru Rosique, presidenta de Hostecar, además de representantes de diferentes formaciones políticas de la ciudad, colectivos y numerosos socios que quisieron acompañar a la directiva en una noche especialmente significativa para quienes han impulsado el proyecto.
El propio acto reflejó ese deseo de AMACT de reunir alrededor de la gastronomía a personas procedentes de ámbitos diferentes. Durante la presentación se agradeció expresamente la presencia de representantes de distintos partidos políticos con presencia en el Ayuntamiento, así como de colectivos ciudadanos, además de la colaboración de la Federación de Tropas y Legiones, que permitió celebrar el nacimiento público de la asociación en la carpa de protocolo del Campamento Festero.
Y difícilmente podía terminar de otra manera. Tras los discursos llegó el momento de pasar de las palabras a los hechos y los asistentes pudieron compartir y disfrutar de unas marineras, convirtiendo la presentación en una celebración alrededor de la tapa que ha servido para unir a los primeros integrantes de este proyecto.
AMACT inicia así su camino con la intención de que la marinera sea mucho más que el nombre de la asociación. Quiere que sea una puerta de entrada a todo aquello que Cartagena y su comarca tienen que contar a través de su cocina, de sus productos, de sus bares y restaurantes y, sobre todo, de las personas que durante generaciones han mantenido vivas sus tradiciones.
Una asociación que nace alrededor de una tapa, pero que aspira a defender algo mucho más grande: la gastronomía como parte de la identidad y del patrimonio de Cartagena y su comarca.



