La historia de las Fiestas de Carthagineses y Romanos también se escribe a través de quienes estuvieron allí desde sus primeros pasos. La tropa de Quart-Hadast, la primera formación carthaginesa que se inscribió oficialmente en las fiestas en 1990, ha vuelto a cumplir con una de sus citas más emotivas y arraigadas: la tradicional ofrenda floral a la Virgen de la Caridad, patrona de Cartagena.
Los integrantes de la tropa se desplazaron hasta la Real Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad, donde depositaron su ofrenda ante la patrona en un acto marcado por la tradición, el sentimiento festero y la vinculación de Quart-Hadast con Cartagena. Durante la visita estuvieron acompañados por la sufeta del Consejo Carthaginés, Lola Pérez, que compartió con los miembros de la tropa este momento especial dentro de las celebraciones.
Quart-Hadast ocupa un lugar singular dentro de la historia de Carthagineses y Romanos. Su inscripción en 1990 la convirtió en la primera tropa carthaginesa oficialmente incorporada a las fiestas, formando parte de una aventura festera que con el paso de los años se ha convertido en una de las grandes señas de identidad de Cartagena.
Ese carácter pionero también puede apreciarse en su campamento. Quart-Hadast es la única tropa que mantiene desde el inicio de las fiestas su campamento sin variaciones, conservando el diseño que la ha acompañado durante todos estos años. Se trata de un característico recinto amurallado, fácilmente reconocible dentro del Campamento Festero y convertido con el paso del tiempo en parte de la imagen histórica de las fiestas.
Mientras otras construcciones han evolucionado, se han transformado o adaptado con el transcurso de las ediciones, Quart-Hadast ha mantenido intacta la esencia de aquel campamento con el que comenzó su andadura. Sus murallas son hoy también un pequeño testimonio de cómo eran aquellos primeros años de unas fiestas que nacieron en 1990 y que han crecido hasta alcanzar su dimensión actual.
La ofrenda floral ante la Virgen de la Caridad vuelve así a unir dos elementos profundamente ligados a Cartagena: la devoción a su patrona y unas fiestas que cada septiembre devuelven a la ciudad a los tiempos de Qart Hadasht y Roma.
Para los integrantes de Quart-Hadast, además, hacerlo supone mantener viva una tradición desde la posición privilegiada de quienes pueden presumir de haber formado parte del proyecto desde prácticamente su nacimiento. Más de tres décadas después, los pioneros carthagineses continúan levantando las mismas murallas en su campamento y acudiendo ante la patrona para renovar una cita que forma parte de su propia historia.


