Veranos en Torre Varadero

La histórica Torre Varadero de La Manga reúne cada verano a varias generaciones de amigos que mantienen viva una tradición marcada por la convivencia, la gastronomía y los recuerdos compartidos junto al Mar Menor.

Más del autor

Recordando la Piscina Olimpia

Cien años de Efesé

Patatas, Mar Menor y gastronomía

Caldero, paella y arroz

Submarinos y bosques

Publicidad

Últimos artículos

Esta semana que finiquitamos hoy domingo ha sido extraordinaria en la Trimilenaria por la cantidad de actividades y proyectos que se han llevado a cabo para el crecimiento del municipio e, incluso, de la comarca. Sin ir más lejos y, gracias a las buenas gestiones realizadas, se espera que comience en breve la construcción del Centro de Capacitación Industrial, Naval, Náutico y de Transformación Tecnológica de Cartagena que, con una aportación del Gobierno Regional de 5,5 millones de euros, va a iniciar su primera fase. Desde el gobierno central se realizan inversiones en el hidrógeno verde con 155 millones en Repsol, el AVE que se acerca por Torre Pacheco con 178 millones y el Pórtico del Teatro Romano también recibe fondos. En definitiva, los dioses de nuestras fiestas históricas se conjuran en hacer grande nuestra Trimilenaria.

Publicidad

Y en turismo también soplan muy buenos vientos pues el hace dos años se inauguró el Hotel Cetina Cabo Palos Puerto propiedad de la familia Martínez Nieto, al igual que su exquisito restaurante Amura y, como dijo en su bendición el pater Don Francisco, «Gracias a Dios, existen empresarios honrados que arriesgan su dinero y ponen su energía para avanzar hacia una sociedad más próspera». También hemos celebrado una gran efeméride en nuestra ciudad pues se conmemoró los ciento cincuenta y tres años de la sublevación cantonal, uno de los momentos más importantes que ha vivido la Trimilenaria en toda su historia.

Y desde la Trimilenaria vine hasta La Manga donde, con la «Peña Veraniega Torre-Varadero», pasamos todos un gran día dando una bienvenida muy particular al verano. Nos recordaba Lola aquellos tiempos en que La Manga era un paraíso casi virgen: Julio Iglesias cantaba «La vida sigue igual», los Brincos brindaban con «Un sorbito de champán» y Concha Velasco se proclamaba «Chica ye-».

Corría el año 1966 cuando el arquitecto Joaquín Sebares proyectó al inicio de La Manga uno de los edificios más altos y emblemáticos de la zona bautizado como Torre Varadero. Un majestuoso y elegante «rascacielos» de veinte plantas y de color blanco que da la bienvenida a quien llega a tan singulares playas. Sus apartamentos, desde los cuales que se pueden disfrutar de vistas a los dos mares, fueron siendo ocupados por matrimonios jóvenes con hijos casi recién nacidos. Aquel gran edificio se convirtió, sobre todo en verano, en un pequeño pueblo. Ochenta familias residían en él. Todos se conocían y en el mismo acontecían infinidad de historias. Y aunque lo que ocurría en Torre Varadero se quedaba allí, algunas de ellas son para contarlas como la que se comentó este domingo que está basada en una amistad de altura, como el propio edificio.

Muchos de esos niños de chupete de los que hablaba fueron el germen de un grupo de amigos cuyo nexo en común fue su relación con la Torre donde pasaban sus entonces largos veraneos. Ellos han sido la semilla de la «Peña Torre-Varadero» porque fueron creciendo y, verano tras verano, pasaron de hacer castillos en la arena a formar sus propias pandillas, montar las primeras barbacoas en la playa, estudiar en la universidad y comenzar a trabajar.

Publicidad

Aquellos niños ya crecidos han continuado en la misma Torre con sus propias familias ya creadas. Fueron sus propios hijos los que reforzaron su unión fusionándose las pandillas y formándose un grupo con hermanos y amigos desde la infancia hasta la juventud. Lo que podría ser una tortura como bajar diariamente a la placita con los niños se convirtió, de hecho, en uno de los mejores momentos del día, tanto que los bancos se quedaban pequeños.

Aquel extraordinario grupo que se inició con María y Cristina Fernández, Maripol, Eduardo y Raquel Font, Andrés Contreras, Belén García, Vicente López, María José, Mariano Martín, todos fundadores de la peña, continúan pasando sus veranos entre los baños de la playa y las cervezas de Juanito en su Bar Caribe. Quintos fríos con las típicas tapas desde hace años, con aquellos platos ovalados con cinco rodajas de exquisitos calamares a la romana con picos, también la ensaladilla rusa con tres colines pinchados en el centro, exquisitos el plato con cinco boquerones en vinagre con buen aceite y ajo laminado y rodaja de pan para mojar y, quinto va y quinto viene, tomándose a morro. Ahora les llaman quintos pero empezaron con el nombre de biberones de nuestra cerveza cartagenera El Azor.

Se incorporaron poco a poco nuevos amigos como Lola García de Cabo Palos que, dando un gran paseo por la playa, es asidua a las cervezas de Juanito, al igual que Willi y Bea, Pepe Nieto y Mercedes. A este grupo les une la amistad, el cariño y el respeto surgido a lo largo de tantos años. La peña disfruta durante todo el año de encuentros gastronómicos diversos pero cada verano hay una reunión muy especial. La generosidad de los perfectos anfitriones Domingo y Lola en su residencia El Ancora hacen que sea un día inolvidable para toda la peña.

Pues ese día se convierte en un gran festival gastronómico que prepara Domingo con un esmero particular. Les cuento de inicio a final tan singular encuentro protagonizado por productos que él sirve: bienvenida con corte de ibérico de Guijuelo y regañas regado con Manzanilla, Jerez y Moriles, pan tostado y buen tomate, viruta a viruta hasta llegar al hueso. Ensalada de Pipirrana estilo Andreu con pan de masa para cubrir de esa mezcolanza y disfrutarla con albariño de Mar de Frades de Finca Valiñas y Godello. Continuamos con ensalada de pimientos con tomates y olivas de cuquillo y buen aceite. El plato principal fue una fabada con su buen compango y regada con Ramón Bilbao Edición Limitada. El postre una sandía de 5 kilos de El Ensueño, dulce, dulce … .arroz con leche y flan casero.

Terminamos con unos orujos fríos de El Afilador, piscina y tertulia sobre la situación de la Trimilenaria. Y, como la buena vida comienza al atardecer, Lola nos sorprendió con una olla de michirones con patatas, mojete cartagenero y patatas de La Puebla con alioli hecho a muñequilla, regado todo con un Ribera del Duero, Cruz de Alba. Unos asiáticos de Licor 43 dieron por finalizado tan singular encuentro manguero. Y termino con algo muy cierto: «La gente que te falló o se portó mal contigo siempre va a pensar que tus publicaciones son indirectas para ellos. La conciencia no miente nunca». Así es.

(Visited 1 times, 1 visits today)
Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Tomás Martínez Pagán
Tomás Martínez Pagán
Empresario, articulista y divulgador gastronómico cartagenero. Comprometido con su tierra, ha sido impulsor de numerosos proyectos culturales y sociales. Colabora en diversos medios de comunicación y dirige el programa gastronómico Mesa y mantel en Radio MurciaEconomía. En DondeComemosCT comparte su pasión por la buena mesa y las tradiciones de esta tierra
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Caricatura de un hombre fumando con un aspirador de humo a la espalda mientras una pareja comenta sorprendida la dureza de la ley del tabaco.
Publicidad

 

 

 

Síguenos
en redes

3,795FansMe gusta
4,129SeguidoresSeguir
1,531SeguidoresSeguir
63SuscriptoresSuscribirte
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad

La viñeta semanal

Caricatura de un hombre fumando con un aspirador de humo a la espalda mientras una pareja comenta sorprendida la dureza de la ley del tabaco.

Noticias

Restaurantes