Hay bares que dejan el recuerdo de una buena comida y otros que se quedan formando parte de la ciudad. Bodega Nicolás pertenece a esos rincones de Cartagena cuyo nombre basta para despertar el apetito y sacar a conversación unos michirones, unos callos o aquella manera de cocinar que nunca necesitó demasiadas explicaciones.
Este miércoles, 9 de septiembre, el establecimiento vuelve a abrir sus puertas con nueva gerencia, una cocina ampliada y renovada y ganas de recuperar ese encuentro alrededor de la mesa. Al frente estará Miguel, empresario de la hostelería cartagenera vinculado a establecimientos como La Uva Jumillana y La Fuente, entre otros. Además, contará con terraza en la calle del Carmen, otro aliciente para sentarse a tomar algo y dejar que la conversación se alargue.
La nueva etapa arranca con una decisión que agradecerán quienes guardan buen recuerdo de la casa: mantener alrededor del 60 % de la carta original. Hay mucho de respeto al cliente en esa apuesta. Cuando uno vuelve a un lugar donde ha comido bien, siempre busca algo que le permita reconocerlo.
En esa memoria aparecen la ensalada de ahumados, la fruta con cebolla, los michirones, los callos, la magra con tomate, la oreja, los caracoles en salsa o los higadillos al vino de Jerez. Habrá que descubrir cuáles encuentran su sitio en esta nueva andadura, pero la intención de conservar buena parte del recetario pone el acento en la cocina que dio personalidad al establecimiento.
Y eso tiene su valor. En una época en la que muchas cartas terminan pareciéndose, apetece encontrar platos de los que piden pan, tiempo y una mesa bien acompañada. Cocina de barra y de guiso, con sabores reconocibles y motivos para volver.
El 40 % restante de la carta incorporará propuestas más actuales y elaboraciones con un perfil más gourmet. Será el espacio en el que Miguel pondrá su sello, apoyándose también en las posibilidades de una cocina que se ha ampliado y renovado para esta reapertura.
Entre las novedades hay una que llega con intención de hacerse un hueco propio: el pollo picantón. Según explica el hostelero, será uno de los protagonistas de la casa. La apuesta incluye la instalación de un pequeño asador de pollos en el establecimiento, preparado para dar salida a un plato que aspira a convertirse en uno de sus reclamos.
A quienes recuerden aquel conocido «pollito» de Bodega El Macho, la propuesta les despertará cierta curiosidad. El picantón recupera ese recuerdo del pollo asado para compartir, del bocado que parece sencillo y que, cuando sale bueno, acaba justificando por sí solo una visita.
También habrá novedades en la copa. Una de las propuestas será el cóctel «Cal y Casa», que Miguel presenta como una especialidad granadina vinculada a Bodega Castañeda. La mezcla reúne vermut, ginebra, ron, vino dulce, sifón y licor de naranja, y llega como otra de las incorporaciones con las que el establecimiento quiere dar personalidad a esta etapa.
La terraza en la calle del Carmen completará la oferta y permitirá disfrutar de la bodega también al aire libre. Una opción para el aperitivo, para compartir unas raciones o para ese encuentro que empieza con un «vamos a tomar algo» y termina con la mesa llena.
Bodega Nicolás vuelve este miércoles 9 de septiembre con una parte importante de su cocina de siempre y varias novedades que habrá que conocer plato a plato. Ahora llega el momento decisivo: recibir a los primeros clientes, escuchar lo que cuentan y comprobar qué sabores vuelven a conquistar a quienes ya conocían la casa.
Porque en Cartagena hay recuerdos que se conservan mejor con un trozo de pan al lado. Y esta bodega tiene unos cuantos.


