Cartagena podría convertir sus más de 22 siglos de historia en el hilo conductor de un gran proyecto cultural, educativo y ciudadano. Las asociaciones Despierta CT y Asociación Cartaginense han presentado ante el Ayuntamiento de Cartagena una propuesta para impulsar una gran conmemoración de la trayectoria histórica de la ciudad, una iniciativa que pretende ir mucho más allá de recordar una fecha concreta y que aspira a acercar a los cartageneros el extraordinario pasado del territorio en el que viven.
La propuesta parte de la fundación de Qart Hadasht por Asdrúbal el Bello en el siglo III a. C., uno de los grandes momentos que marcaron para siempre la historia de Cartagena. A partir de ahí, las asociaciones plantean recorrer las diferentes etapas de una ciudad que ha cambiado de nombre, de pueblos, de culturas y de administraciones, pero que ha mantenido durante siglos una estrecha relación con el Mediterráneo.
Tras la conquista romana, Carthago Nova alcanzó una enorme importancia dentro de Hispania. Fue capital del Conventus Iuridicus Carthaginensis y, siglos después, su nombre acabaría identificando a la provincia Carthaginensis, creada durante la reorganización territorial del Imperio Romano promovida por Diocleciano.
Pero la historia de Cartagena no terminó con Roma. La propuesta recuerda también su importancia durante el periodo bizantino, cuando fue capital de la provincia de Spania, así como su condición de sede metropolitana de la provincia eclesiástica Cartaginense. Durante la etapa islámica, la ciudad continuó formando parte de la historia mediterránea bajo el nombre de Qarṭāyannat al-Ḥalfā, un periodo del que todavía permanecen testimonios arqueológicos y documentales.
Con su incorporación a la Corona de Castilla comenzó otro capítulo. Cartagena recibió el Fuero de Córdoba, recuperó su sede episcopal y fue adquiriendo progresivamente un papel cada vez más importante dentro de la política marítima castellana. Su puerto, su posición estratégica y su relación con el mar terminarían convirtiéndose en elementos inseparables de la propia identidad de la ciudad.
Esa importancia marítima se consolidaría definitivamente durante las edades Moderna y Contemporánea. Cartagena fue cabecera del Departamento Marítimo de Cartagena, dio nombre a la Provincia Marítima de Cartagena y acogió su Arsenal Militar, reforzando su posición como una de las principales bases navales españolas y como gran referencia de la Armada en el Mediterráneo.
Ahora, Despierta CT y Asociación Cartaginense quieren que todo ese recorrido histórico salga de los archivos, los libros y los yacimientos para llegar también a las calles, los colegios y la ciudadanía. Para ello han solicitado al Ayuntamiento la puesta en marcha de un programa de actividades culturales, educativas, divulgativas e institucionales que permita conocer y comprender las diferentes etapas que han construido la Cartagena actual.
La preparación y coordinación de esta gran conmemoración se realizaría a través de la Cátedra de Historia de Cartagena, contando con la colaboración del Archivo Municipal de Cartagena y con aquellas instituciones, entidades y especialistas cuya participación resulte necesaria para garantizar el rigor histórico y científico del proyecto.
Una vez definida la programación, la intención es abrirla al conjunto de la sociedad cartagenera. Asociaciones vecinales, culturales y sociales, centros educativos, instituciones académicas, empresas y diferentes colectivos podrían incorporarse a una iniciativa concebida precisamente para convertirse en un proyecto compartido por toda Cartagena.
Las posibilidades son enormes. Conferencias, exposiciones, publicaciones, recreaciones históricas, visitas arqueológicas, recorridos urbanos, actividades educativas y propuestas divulgativas podrían servir para descubrir que bajo las calles por las que hoy caminan miles de personas existe una ciudad construida sobre muchas otras ciudades.
La iniciativa persigue además que ese conocimiento llegue especialmente a las nuevas generaciones. Conocer la historia no solamente permite comprender lo que ocurrió hace siglos, sino también entender por qué Cartagena es como es, por qué su puerto ha condicionado su desarrollo, por qué determinados pueblos quisieron controlar este enclave mediterráneo y por qué su patrimonio constituye uno de sus mayores activos culturales.
Y precisamente ahí aparece otro capítulo que podría ampliar todavía más ese viaje hacia los orígenes. Antes de Qart Hadasht existe una historia que la arqueología y las fuentes antiguas continúan intentando reconstruir.
Mastia aparece mencionada en fuentes anteriores a la llegada cartaginesa, mientras que las investigaciones arqueológicas han documentado fases de ocupación anteriores al siglo III a. C. Se trata de un terreno en el que resulta imprescindible mantener la prudencia científica, especialmente a la hora de establecer identificaciones y certezas sobre las poblaciones que ocuparon este espacio antes de la fundación cartaginesa.
Desde **Diario Comarcal de Cartagena **consideramos que esos antecedentes podrían tener también cabida en una futura conmemoración. No para sustituir el punto de partida planteado por las asociaciones ni para presentar como certezas cuestiones que todavía forman parte del debate histórico y arqueológico, sino para mostrar que la historia del territorio sobre el que nació Qart Hadasht comenzó mucho antes.
Incorporar esas primeras ocupaciones y explicar qué sabemos, qué desconocemos y qué continúa investigándose permitiría ofrecer una visión todavía más completa de los orígenes de Cartagena. La decisión, naturalmente, correspondería a los especialistas, instituciones y organismos encargados de elaborar la programación y determinar sus contenidos con el necesario rigor científico.
La propuesta de Despierta CT y Asociación Cartaginense queda ahora en manos del Ayuntamiento. Si finalmente sale adelante, Cartagena tendría ante sí la oportunidad de hacer algo más que celebrar su historia: podría convertirla en una herramienta para conocerse mejor como ciudad.
Porque pocas ciudades pueden recorrer más de dos milenios mirando prácticamente al mismo mar y encontrar, capa tras capa, huellas cartaginesas, romanas, bizantinas, islámicas, medievales, militares, mineras, industriales y contemporáneas. Cartagena no tendría que inventarse una historia para celebrar. Solo tendría que contar, con rigor y mirando también a sus orígenes más remotos, la extraordinaria historia que ya tiene.

