El Cine Central de Cartagena tendrá que seguir esperando. La Comunidad Autónoma ha anunciado que volverá a sacar a concurso el proyecto para recuperar el histórico edificio, después de que la propuesta elegida no pueda ejecutarse tal y como estaba planteada al no adaptarse al grado de protección patrimonial del inmueble.
La decisión supone un nuevo giro en una historia que acumula ya años de anuncios, proyectos, trámites y expectativas sin que las obras hayan llegado a comenzar. El edificio fue adquirido por la Comunidad Autónoma en 2016 con el objetivo de recuperarlo como espacio cultural y, casi una década después, el futuro Cine Central continúa pendiente de convertirse en realidad.
El problema obliga ahora a replantear la actuación y convocar un nuevo concurso, lo que inevitablemente supondrá nuevos plazos para uno de los proyectos culturales más esperados de Cartagena.
La intervención prevista inicialmente contemplaba una inversión cercana a los 5,6 millones de euros, aunque el nuevo planteamiento podría elevar el coste hasta aproximadamente 8 millones de euros. Más presupuesto y, sobre todo, más tiempo para recuperar un inmueble que permanece cerrado mientras se suceden los diferentes intentos por devolverle la actividad.
La situación deja además una pregunta difícil de esquivar: ¿cómo se ha podido llegar hasta este punto cuando el grado de protección patrimonial del edificio era conocido desde antes de plantearse el proyecto? La imposibilidad de ejecutar la propuesta en los términos previstos obliga ahora a reiniciar una parte importante del proceso y prolonga todavía más una rehabilitación anunciada durante años.
El retraso adquiere una dimensión mayor por el momento que atraviesa la oferta de espacios escénicos de Cartagena. El Nuevo Teatro Circo permanece también cerrado, por lo que dos edificios históricos vinculados a la cultura y los espectáculos se encuentran actualmente sin poder desarrollar la actividad para la que están destinados.
Cartagena cuenta con artistas, compañías teatrales, músicos, asociaciones, festivales y un público que responde a la programación cultural, pero necesita también infraestructuras capaces de albergar esa actividad de manera estable durante todo el año.
El Cine Central representa, además, mucho más que la recuperación de un inmueble. Su rehabilitación lleva años presentándose como una oportunidad para ampliar la infraestructura cultural de la ciudad y devolver a los cartageneros uno de los espacios históricos que forman parte de su memoria colectiva.
Pero el calendario vuelve a alargarse. Desde que la Comunidad Autónoma adquiriera el edificio en 2016 han transcurrido casi diez años y las obras todavía no han comenzado. Ahora toca reformular el proyecto, convocar otro concurso y recorrer nuevamente los trámites necesarios antes de que pueda comenzar la rehabilitación.
El Cine Central vuelve así prácticamente a la casilla de salida. Cartagena seguirá esperando para recuperar uno de sus edificios culturales más emblemáticos mientras el tiempo continúa pasando detrás de unas puertas que llevan demasiados años cerradas.


