Las batallas terminaron, las armas volvieron a descansar y el campamento cerró sus puertas, pero las Fiestas de Carthagineses y Romanos han dejado este año una victoria que no aparece en los libros de historia. Tropas y legiones reciclaron más de 4.780 kilos de envases de vidrio entre el 18 y el 27 de septiembre, demostrando que también se puede conquistar Cartagena contenedor a contenedor.
La campaña “La Ecovictoria de Vidriato”, impulsada por Ecovidrio con la colaboración del Ayuntamiento de Cartagena y la Federación de Tropas y Legiones, convirtió durante los diez días grandes de las fiestas el reciclaje en una competición más dentro del campamento. Una batalla diferente, sin espadas ni escudos, en la que el objetivo era sumar kilos de vidrio y llevar la concienciación ambiental hasta uno de los lugares con mayor actividad festera de la ciudad.
Y hubo vencedores. Las Tropas de Asdrúbal se alzaron con la Ecovictoria gracias a su implicación tanto en la recogida de envases como en la difusión de la campaña y sus mensajes a través de las redes sociales.
El premio llegó durante la noche del 26 al 27 de septiembre. Los integrantes de Asdrúbal protagonizaron el Desfile de la Ecovictoria, acompañados por una charanga y recorriendo el campamento festero hasta alcanzar la caseta de la agrupación. Una particular celebración para cerrar una competición en la que, esta vez, ganar significaba dejar menos residuos y reciclar más.
Los 4.780 kilos recogidos durante las fiestas adquieren todavía mayor dimensión al ponerlos junto a los datos anuales de Cartagena. Durante 2025, los ciudadanos depositaron 3.938 toneladas de envases de vidrio en los contenedores verdes, lo que supone una media de 17,8 kilos por habitante, aproximadamente 61 envases por persona.
Cartagena dispone actualmente de 1.385 contenedores destinados al reciclaje de vidrio, una proporción aproximada de uno por cada 159 habitantes. Una red que permite que miles de botellas y envases regresen al proceso productivo en lugar de convertirse en residuos.
Porque el vidrio tiene una particularidad que lo convierte en uno de los grandes aliados de la economía circular: puede reciclarse indefinidamente sin perder sus propiedades. Cada botella que acaba en el contenedor verde puede volver a convertirse en otra botella, reduciendo la necesidad de utilizar nuevas materias primas y disminuyendo el consumo energético y las emisiones de CO₂ asociadas a su fabricación.
Carthagineses y romanos llevan más de tres décadas recreando una historia escrita hace más de dos mil años. Este septiembre, entre desfiles, batallas, bodas, campamentos y noches interminables, han añadido una pequeña conquista mucho más contemporánea: casi cinco toneladas de vidrio que tendrán una nueva vida después de que las fiestas hayan terminado.

