Los Alcázares comienza a recuperar la normalidad después de una jornada que volvió a poner a prueba a un municipio acostumbrado, demasiado acostumbrado, a mirar al cielo con preocupación cuando las previsiones anuncian lluvias intensas. El episodio del viernes 2 de octubre dejó cerca de 200 litros por metro cuadrado en el centro de la localidad, cientos de incidencias y un amplio dispositivo de emergencia que llegó a atender 864 llamadas.
El alcalde, Mario Pérez Cervera, ha hecho balance de lo ocurrido y ha vuelto a poner sobre la mesa un debate que en Los Alcázares adquiere una dimensión diferente: una alerta meteorológica no tiene las mismas consecuencias en todos los municipios. La especial configuración de la localidad, situada en la desembocadura natural de ramblas y escorrentías procedentes de zonas más elevadas, convierte cualquier episodio intenso en una amenaza que puede evolucionar con enorme rapidez.
El aviso naranja establecido inicialmente contemplaba precipitaciones de hasta 40 litros por metro cuadrado en una hora entre las diez de la mañana y las ocho de la tarde. La realidad terminó superando ampliamente esa previsión. Entre las 14:00 y las 16:00 horas se acumularon 135 litros y, dentro de ese periodo, cayeron 104 litros por metro cuadrado en apenas una hora y diez minutos. Posteriormente, entre las 18:20 y las 19:20 horas, llegaron otros 50 litros. Los registros de AMETSE situaron el acumulado en el centro de Los Alcázares en aproximadamente 200 litros por metro cuadrado.
Para el Ayuntamiento, estas cifras demuestran la necesidad de adaptar los protocolos a la realidad de cada territorio. Pérez Cervera sostiene que una alerta naranja en Los Alcázares no puede valorarse exactamente igual que en otros municipios porque aquí se conocen perfectamente los puntos donde se acumula el agua y los problemas que aparecen cuando las precipitaciones intensas coinciden con miles de desplazamientos.
Uno de los asuntos que más preocupación ha generado en el Consistorio es precisamente lo ocurrido con los centros educativos. El Ayuntamiento había trasladado semanas antes a la Administración regional su preocupación y había propuesto que, ante una alerta naranja, se procediera al cierre de los centros educativos del municipio.
La situación más complicada se vivió en el IES Antonio Menárguez Costa, el único instituto público de Los Alcázares y en el que estudian alrededor de 1.200 alumnos. La salida del alumnado se produjo sobre las 14:30 horas, prácticamente coincidiendo con el periodo en el que la lluvia descargaba con mayor intensidad. El Ayuntamiento tuvo que destinar recursos municipales a gestionar la evacuación y los desplazamientos de las familias justo cuando esos mismos medios eran necesarios para afrontar otras incidencias provocadas por la emergencia.
El Consistorio sí decidió cerrar aquellos centros cuya gestión dependía directamente de la administración municipal, entre ellos la Escuela Infantil y los destinados a personas mayores. Política Social activó además el listado de vecinos especialmente vulnerables y contactó con mayores que viven solos, personas con problemas de movilidad y ciudadanos que podían necesitar ayuda en caso de que la situación empeorase.
La dimensión de la emergencia queda reflejada en las cifras. Los servicios municipales atendieron 864 llamadas, rescataron a 31 personas y trasladaron a otras 19. Cuatro personas vulnerables necesitaron atención, se realizaron doce asistencias sanitarias y se recibieron 17 avisos relacionados con achiques. También se produjo un incendio provocado por la caída de un rayo. En total fueron movilizados 107 efectivos entre personal municipal y trabajadores de empresas contratistas.
Superada la fase más complicada, el trabajo continúa. Más de un centenar de efectivos permanecen desplegados en labores de limpieza, evaluación de daños y recuperación. Los servicios municipales revisan edificios públicos, playas y espacios urbanos, mientras se retiran barro, residuos y arrastres procedentes de las ramblas. También se han detectado filtraciones en viviendas y daños en comercios y establecimientos hosteleros.
Pero, una vez más, la mirada del Ayuntamiento se dirige más allá de los límites del propio municipio. Pérez Cervera insiste en que las soluciones no pueden limitarse a actuar cuando el agua ya ha llegado a Los Alcázares. Reclama intervenciones en las cabeceras de las ramblas y en las zonas altas para retener y gestionar el agua antes de que alcance la localidad, reduciendo al mismo tiempo el barro y los arrastres.
“Por mucho que actuemos dentro de Los Alcázares, si no se actúa en las zonas altas, no vamos a solucionar definitivamente el problema”, ha advertido el alcalde.
Una reivindicación que llega acompañada de cansancio. Desde 2019, Los Alcázares ha sufrido diferentes episodios de inundaciones que han obligado una y otra vez a desplegar recursos, limpiar calles, rescatar vecinos y reparar daños. El alcalde reconoce que después de tantos años existe una sensación de “impotencia y frustración” ante un problema que continúa repitiéndose.
El Ayuntamiento ha agradecido el trabajo de Policía Local, Protección Civil, servicios municipales, empresas contratistas y todos los efectivos que participaron durante las horas más difíciles, además de la colaboración de los vecinos. Ahora, cuando el agua comienza a retirarse y queda el barro como recuerdo de otra jornada complicada, Los Alcázares vuelve a reclamar algo que lleva años pidiendo: que la próxima emergencia no vuelva a afrontarse únicamente cuando el agua ya esté entrando en sus calles.

