Los sondeos realizados en distintos puntos del Monte Sacro han permitido asomarse a lo que permanece oculto bajo una de las cinco colinas históricas de Cartagena. Y lo que aparece bajo tierra confirma que el cerro todavía tiene mucho que contar.
Un estudio arqueológico elaborado por Raúl Palacios Valero y Alicia Segura Gutiérrez a partir de los sondeos geotécnicos efectuados en el ámbito del PERI-CA5 ha permitido reconstruir, al menos parcialmente, cómo fue evolucionando este espacio de la ciudad y conocer la importante potencia arqueológica que todavía conserva su subsuelo.
Los trabajos se realizaron mediante perforaciones de pequeño diámetro que permitieron extraer testigos del terreno. Una especie de viaje vertical por la historia del monte en el que cada capa ofrece información sobre las diferentes etapas de ocupación. Los materiales recuperados fueron clasificados según su naturaleza, incluyendo cerámica, piedra, fauna, restos constructivos y elementos metálicos.
Los resultados muestran de forma bastante clara una ocupación del Monte Sacro durante época romana, especialmente en las zonas bajas y medias de las laderas meridional y occidental. Los investigadores identifican una fase de época republicana y otra importante correspondiente al Alto Imperio.
Pero lo más interesante aparece cuando se sigue bajando.
En algunos de los sondeos se localizaron niveles de ocupación situados por debajo de aquellos atribuidos a época republicana. Los autores son prudentes, porque el reducido tamaño de las muestras no permite establecer una cronología definitiva, pero señalan que estos estratos podrían indicar la existencia de una fase púnica en el Monte Sacro.
De confirmarse mediante futuras excavaciones, estaríamos ante restos correspondientes a la Cartagena anterior a la conquista romana, cuando la ciudad era la Qart Hadast fundada por los cartagineses y convertida en uno de sus principales enclaves en la península ibérica.
Los sondeos también han permitido descubrir que la configuración antigua del Monte Sacro era bastante más compleja de lo que puede parecer observando actualmente la colina. El terreno estaba organizado mediante diferentes terrazas creadas y modificadas durante siglos por la actividad humana.
La acumulación posterior de tierras terminó suavizando buena parte de aquellas pendientes. De esta manera, el Monte Sacro que hoy vemos no reproduce exactamente el relieve que contemplaron quienes vivieron allí hace más de dos mil años.
Entre los elementos detectados destaca también una estructura localizada en uno de los sondeos, además de niveles con materiales constructivos que evidencian la utilización urbana del cerro. El estudio relaciona igualmente algunos niveles de la zona superior con el área residencial documentada anteriormente durante intervenciones arqueológicas.
Hay también una ausencia que llama la atención. Los investigadores no han encontrado en los sondeos niveles claramente correspondientes a épocas tardorromana y medieval, algo que refuerza la posibilidad de que el Monte Sacro dejara de utilizarse como espacio urbano aproximadamente a partir del siglo II después de Cristo.
Los propios autores advierten de que los resultados deben interpretarse con prudencia. Un sondeo geotécnico permite conocer únicamente una pequeña columna del terreno y no sustituye a una excavación arqueológica en extensión.
Pero esas pequeñas ventanas abiertas en el subsuelo han servido para dibujar algo mucho mayor: siglos de ocupación, construcciones, terrazas y transformaciones humanas superpuestas bajo las calles actuales del Monte Sacro.
Y, entre todas esas capas, queda una posibilidad especialmente sugerente. Bajo la Cartagena romana podría seguir esperando la Cartagena púnica.

