El Hospital General Universitario Santa María del Rosell continúa incorporando nuevos servicios y tecnología mientras Cartagena mantiene sobre la mesa una reivindicación que viene de lejos: conseguir que el hospital esté plenamente abierto, dotado y operativo al cien por cien.
El centro hospitalario cuenta ya con una nueva Unidad Clínica de Simulación Asistencial Avanzada y de Ingeniería Biomédica, un espacio de unos 600 metros cuadrados destinado a la formación de profesionales sanitarios, el ensayo clínico y el desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas aplicadas a la medicina.
La concejal de Política Social, Familia e Igualdad, Cristina Mora, ha visitado las instalaciones junto a la gerente del S.M.S., Irene Marín. La nueva unidad permitirá recrear situaciones clínicas complejas en entornos controlados y de alta precisión, de manera que médicos y otros profesionales sanitarios puedan entrenarse sin necesidad de intervenir directamente sobre pacientes.
Una herramienta que busca mejorar la preparación de los profesionales ante situaciones especialmente delicadas y que, además, permitirá desarrollar investigación y nuevos prototipos desde Cartagena.
Cristina Mora ha destacado que esta incorporación se suma a otros avances recientes del Rosell, como las consultas de Urología o el seguimiento de pacientes con trasplante renal. Para la concejal, disponer en Cartagena de instalaciones dedicadas a la simulación avanzada y a la ingeniería biomédica supone reforzar la formación y la investigación sanitaria sin necesidad de salir de la ciudad.
La gerente del SMS, Irene Marín, ha incidido especialmente en la repercusión que este tipo de formación puede tener sobre la seguridad del paciente. La unidad contará con profesionales preparados para afrontar casos clínicos complejos y con instructores formados en la unidad de simulación clínica de Harvard.
El proyecto también nace de la colaboración entre el S.M.S., la Universidad Politécnica de Cartagena y más de una docena de empresas relacionadas con la innovación sanitaria.
Es, por tanto, un nuevo paso adelante para el Rosell y una buena noticia para Cartagena. Cada servicio que regresa, cada nueva unidad y cada inversión realizada ayudan a recuperar el peso asistencial de un hospital que durante años ha estado en el centro de numerosas reivindicaciones ciudadanas.
Pero los avances no hacen desaparecer la cuestión que continúa pendiente.
Cartagena sigue esperando que el Santa María del Rosell alcance algún día su funcionamiento al cien por cien. La llegada de tecnología, nuevas consultas, unidades especializadas y proyectos de investigación demuestra que el hospital tiene capacidad para seguir creciendo. Ahora queda que ese crecimiento termine convirtiéndose en lo que durante tanto tiempo se ha reclamado desde la ciudad: un Rosell completamente abierto, plenamente operativo y con todos sus recursos al servicio de Cartagena y su comarca.

