La embarcación del empresario cartagenero Alfonso Torres será la única representante española en la 41ª edición de la Atlantic Rally for Cruisers, una travesía que unirá Canarias con el Caribe y que permitirá recaudar fondos para tres entidades benéficas.
El puerto de Cartagena ha sido escenario este jueves de una despedida muy especial. El catamarán Oummoulcolzom, conocido popularmente como Oz, ha soltado amarras para emprender una aventura que lo llevará a cruzar el océano Atlántico y convertirse en la única embarcación española participante en la 41ª edición de la Atlantic Rally for Cruisers (ARC), considerada la mayor regata transatlántica de navegación a vela del mundo.
La salida no ha pasado desapercibida. Numerosos ciudadanos se han acercado al puerto para despedir a los navegantes y transmitirles sus mejores deseos antes de afrontar una travesía que exigirá preparación, resistencia y muchas horas de convivencia en alta mar. Entre muestras de cariño y apoyo, el Oz ha iniciado un viaje en el que Cartagena estará presente desde la primera hasta la última milla.
La embarcación, un catamarán Privilegio 585 de 17,83 metros de eslora, pertenece al empresario cartagenero Alfonso Torres y cuenta con una tripulación formada íntegramente por marineros de la Región de Murcia. Un equipo que tendrá por delante el desafío de enfrentarse a los vientos, las corrientes y las cambiantes condiciones meteorológicas del Atlántico, con el objetivo de completar una de las grandes aventuras de la navegación oceánica.
Pero antes de poner rumbo al Caribe, el Oz deberá alcanzar Las Palmas de Gran Canaria, donde el próximo domingo 22 de noviembre está prevista la salida oficial de la competición. Allí se reunirá con otras 160 embarcaciones procedentes de diferentes países, cuyos tripulantes compartirán el mismo horizonte: alcanzar la isla caribeña de Santa Lucía después de recorrer aproximadamente 2.700 millas náuticas, equivalentes a unos 5.000 kilómetros.
La llegada está prevista para el 19 de diciembre, siempre condicionada por las circunstancias propias de una travesía oceánica. Serán varias semanas de navegación en las que la tripulación deberá organizar sus guardias, mantener el rumbo y adaptarse a la vida a bordo, lejos de tierra firme y con el Atlántico como único escenario.
Sin embargo, esta aventura tiene una dimensión que va mucho más allá de la competición deportiva. El Oz no navegará únicamente para llegar a la meta, sino también para ayudar a quienes más lo necesitan. Bajo el nombre de «Milla solidaria», el proyecto pretende transformar cada tramo recorrido en una aportación económica destinada a tres entidades que desarrollan una importante labor social y humanitaria.
La iniciativa contempla que las empresas participantes aporten un euro por cada milla navegada, de manera que el esfuerzo de los tripulantes se traduzca también en recursos para las Hermanitas de los Pobres de Cartagena, el Santo y Real Hospital de la Caridad de Cartagena y la Fundación Chinguetti, organización que trabaja para mejorar la atención sanitaria en Mauritania.
De esta forma, las aproximadamente 2.700 millas que separan Canarias de Santa Lucía podrán convertirse en 2.700 euros por cada empresa que participe con una aportación de un euro por milla, una cantidad que crecerá en función del número de entidades colaboradoras.
La presencia de estas tres organizaciones en el proyecto añade un significado especial a la expedición. Dos de ellas mantienen una estrecha vinculación con Cartagena y su tradición asistencial, mientras que la Fundación Chinguetti extiende esa vocación solidaria hasta el continente africano. Tres destinos para una ayuda que comenzará a generarse en mitad del océano.
La participación del Oz supone también una oportunidad para proyectar el nombre de Cartagena en una competición náutica de alcance internacional, una ciudad cuya historia ha estado ligada al mar durante siglos y que vuelve a encontrar en sus aguas el punto de partida de una nueva aventura.
La despedida de este jueves marca el comienzo de un desafío que combinará navegación, compañerismo y solidaridad. Por delante quedan miles de millas, jornadas de incertidumbre y la satisfacción de saber que cada avance hacia el Caribe tendrá también una recompensa para quienes esperan ayuda en tierra.
El Oz ha dejado atrás el puerto de Cartagena, pero se lleva consigo algo más que una tripulación y un barco preparado para cruzar el Atlántico: lleva el apoyo de una ciudad y el compromiso de demostrar que la solidaridad también puede navegar a vela.

