Cartagena sigue sumando sabores a su oferta gastronómica y, en esta ocasión, lo hace con aromas que nos trasladan al otro lado del Mediterráneo. Labiad, una nueva pastelería-cafetería especializada en dulces árabes, llega a la ciudad de la mano de Fátima, que ha decidido apostar por un establecimiento donde la repostería tradicional, el café y el té se convierten en protagonistas de una propuesta que pretende ser diferente.
Porque hay negocios que nacen para vender un producto y otros que aspiran a ofrecer algo más. Labiad quiere pertenecer a estos últimos. Un lugar donde sentarse tranquilamente, disfrutar de un desayuno, compartir una conversación alrededor de un té moruno o descubrir esos dulces que, aunque forman parte de la tradición gastronómica de nuestros vecinos del sur, todavía resultan desconocidos para muchos cartageneros.
«Va a ser algo diferente de lo que hay en Cartagena, porque va a tener la esencia un poquito así marroquí, árabe, especial en los dulces», explica Fátima, que afronta esta nueva aventura empresarial con la ilusión de quien quiere compartir algo que conoce y aprecia.
Y es que los dulces serán, precisamente, una de las grandes señas de identidad del establecimiento. La oferta incluirá numerosas variedades, con frutos secos y sin ellos, para que cada cliente pueda encontrar algo que se adapte a sus gustos. Una oportunidad para acercarse a una repostería que combina tradición, sabores y elaboraciones características de la cultura árabe.
Pero Labiad no será únicamente una pastelería. Su concepto incorpora también el de cafetería, con la posibilidad de consumir en el propio local o llevarse los productos a casa. Habrá cafés de diferentes tipos, infusiones y una amplia selección de tés, entre los que no faltará el tradicional té moruno, uno de los grandes símbolos de hospitalidad de la cultura marroquí.
Los desayunos también tendrán un papel destacado. A las tostadas habituales se sumarán propuestas con aguacate, salmón y otros ingredientes, además de una especialidad propia que Fátima prefiere mantener, por ahora, bajo secreto.
«Habrá alguna especial típica de Labiad. Esa la voy a dejar un poquito curiosa para que vengáis y la probéis», comenta, dejando en el aire una pequeña incógnita gastronómica que habrá que resolver sentándose a una de sus mesas.
El establecimiento ha cuidado también su espacio interior, buscando crear un ambiente agradable donde los clientes puedan disfrutar sin prisas. Sus sofás y la decoración forman parte de esa intención de convertir la visita en algo más que una simple compra de dulces.
En cuanto al horario, Labiad tiene previsto abrir inicialmente de 8:30 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas, con los miércoles como jornada de descanso. No obstante, Fátima reconoce que estos horarios podrán modificarse en función de la respuesta del público y de las necesidades que vaya detectando durante las primeras semanas.
«Me tengo que adaptar yo a los clientes, a qué horario vendrá más gente, menos… Y así pues lo vamos organizando poco a poco», señala con el sentido práctico de quien sabe que poner en marcha un negocio también significa escuchar a quienes cruzan su puerta.
La apertura de Labiad supone una nueva incorporación al tejido comercial y hostelero de Cartagena, pero también una invitación a descubrir sabores diferentes sin necesidad de viajar. Una propuesta que mezcla la esencia de la repostería árabe con costumbres tan nuestras como salir a desayunar, tomar un café a media mañana o reunirse alrededor de una mesa.
Y quizá ahí resida buena parte del atractivo de esta nueva pastelería: en demostrar que las distancias culturales se acortan cuando compartimos algo tan sencillo como un dulce y una buena conversación.
Ahora solo queda que los cartageneros crucen la puerta de Labiad, descubran sus especialidades y, de paso, averigüen qué tiene de particular esa tostada que Fátima todavía no quiere desvelar. Porque las mejores sorpresas gastronómicas, como los buenos dulces, siempre se disfrutan más cuando se prueban.

