Cartagena volverá a mirar hacia sus raíces agrícolas para descubrir que uno de los frutos más tradicionales de nuestros campos puede tener mucho que decir en el futuro de la alimentación y la agricultura sostenible. La ciudad acogerá el próximo 14 de abril de 2027 la XIV edición del Congreso del Cultivo de la Garrofa, un encuentro que reunirá a productores, investigadores, técnicos, cooperativas y empresas de un sector que busca nuevas oportunidades sin perder de vista sus orígenes.
El escenario elegido será el Auditorio y Palacio de Congresos El Batel, donde se espera la participación de más de 300 asistentes interesados en conocer los avances y las posibilidades de un cultivo que forma parte del paisaje mediterráneo desde hace generaciones.
La elección de Cartagena no ha sido casual. El Campo de Cartagena reúne unas condiciones geográficas y agrícolas que lo convierten en un territorio con potencial para el desarrollo del algarrobo, una especie tradicionalmente vinculada a los terrenos mediterráneos y que despierta un renovado interés por sus posibilidades productivas y medioambientales.
Así lo ha explicado el presidente de la Asociación de Empresas Innovadoras de la Garrofa, Pedro Pérez Martínez, durante el encuentro mantenido este lunes 19 de octubre con la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, y el concejal de Agricultura y Medio Rural, José Ramón Llorca, para abordar los preparativos de esta cita.
Durante la jornada, los especialistas analizarán cuestiones fundamentales para el futuro del sector, como las nuevas técnicas de cultivo, los sistemas de regadío, la implantación de plantaciones y las posibilidades de mejorar el aprovechamiento agrícola de este fruto.
Pero la garrofa es mucho más que un producto del campo. Durante décadas, su utilización estuvo estrechamente relacionada con la alimentación animal, aunque sus aplicaciones en la industria alimentaria han ampliado considerablemente su interés. De ella se obtienen productos como la harina de algarroba, utilizada en distintas elaboraciones, y la goma de garrofín, un ingrediente empleado por la industria alimentaria por sus propiedades espesantes y estabilizantes.
Precisamente, uno de los objetivos del congreso será mostrar cómo un fruto tradicional puede encontrar nuevas oportunidades comerciales gracias a la investigación, la innovación y la transformación agroalimentaria.
El encuentro también prestará especial atención a la agricultura sostenible y a la recuperación de las plantaciones tradicionales de algarrobo, poniendo sobre la mesa las posibilidades de este cultivo en un contexto en el que la gestión del agua y la adaptación a las condiciones climáticas adquieren una importancia creciente.
La celebración del congreso está estrechamente relacionada con el proyecto ‘Algarrobo Vivo’, una iniciativa centrada en impulsar el cultivo de este árbol en el municipio de Cartagena y recuperar el interés por una especie que durante mucho tiempo formó parte de la actividad agrícola de la zona.
El programa permitirá recorrer toda la cadena de producción, desde el trabajo que comienza en los viveros con la obtención de nuevas plantas hasta las técnicas agrícolas necesarias para su desarrollo, la recolección del fruto, su transformación industrial y su llegada al mercado.
De esta manera, Cartagena se convertirá durante una jornada en punto de encuentro para quienes trabajan en el presente y el futuro de la garrofa, favoreciendo el intercambio de conocimientos y experiencias entre los distintos profesionales del sector.
El 14 de abril de 2027, El Batel cambiará por unas horas los escenarios culturales y congresuales habituales por el aroma del campo y las conversaciones sobre agricultura, innovación y alimentación. Una oportunidad para recordar que, en ocasiones, el futuro también puede encontrarse en aquellos árboles que llevan siglos formando parte de nuestro paisaje.

