Hay cosas que no se guardan en un museo. Una forma de cantar, de navegar, de pescar, de bailar, de jugar o de contar una historia puede desaparecer si nadie se preocupa de enseñársela a quien viene detrás. Con esa idea nace en Cartagena la Casa de la Memoria, un nuevo proyecto de la Universidad Popular que quiere recuperar, proteger y transmitir los saberes y tradiciones que forman parte de la identidad de Cartagena y del Campo de Cartagena.
El Ayuntamiento pone en marcha por primera vez esta iniciativa con una programación que permitirá acercarse a algunas de las expresiones más características del patrimonio cultural inmaterial de la comarca. La Almadraba de La Azohía, el Trovo, la Vela Latina, la Escuela Bolera de Fuente Álamo, los Bolos Cartageneros, los Cantes Mineros y de Levante y la Aurora de Pozo Estrecho protagonizarán esta primera edición.
Las inscripciones para las primeras actividades se abren este lunes, 28 de septiembre, a través de la web de la Universidad Popular. Todas las propuestas serán gratuitas y estarán abiertas a cualquier persona interesada, sin necesidad de tener conocimientos previos.
La primera cita llegará el 3 de octubre en La Azohía, donde los participantes podrán conocer de cerca la historia y el funcionamiento de su almadraba y completar la jornada con una visita a la Torre de Santa Elena. Será el comienzo de un recorrido que durante los próximos meses llevará a los participantes por diferentes lugares y tradiciones de la comarca.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, explica que el proyecto parte de una pregunta sencilla: qué parte de lo que somos queremos que continúe existiendo dentro de veinte, treinta o cincuenta años. Porque el patrimonio de Cartagena, recuerda, no termina en sus museos, monumentos y yacimientos.
“También somos una forma de cantar, de hablar, de pescar, de navegar, de bailar o de jugar. Y todo eso merece ser conocido, cuidado y transmitido”, señala.
Precisamente ahí está una de las claves de la Casa de la Memoria. No se pretende únicamente hablar de las tradiciones, sino aprenderlas directamente de las personas que todavía las mantienen vivas. La Federación de Bolos Cartageneros, la Peña Flamenca Antonio Piñana, la familia Leandro y otros especialistas participarán en talleres, demostraciones y experiencias prácticas.
Durante octubre llegará el Trovo de la mano de Juan Diego Celdrán ‘Barbarroja’, junto a actividades dedicadas a la Vela Latina que combinarán teoría y navegación. También habrá espacio para conocer los bailes boleros de Fuente Álamo con Pedro José Leandro y los Bolos Cartageneros con David José Alonso García.
En noviembre serán protagonistas los Cantes Mineros y de Levante, con la participación de la Peña Flamenca Antonio Piñana. El recorrido terminará el 4 de diciembre con la Aurora de Pozo Estrecho, otra de esas tradiciones que han conseguido atravesar generaciones y continuar formando parte de la vida de la comarca.
Pero esta primera programación no pretende ser un catálogo cerrado. El Ayuntamiento plantea la Casa de la Memoria como un proyecto estable que irá creciendo con nuevas tradiciones, colectivos y personas.
“Casa de la Memoria nace para quedarse”, asegura Arroyo, quien considera esta primera edición como una puerta de entrada para comenzar a reconocer y ordenar un patrimonio que continúa vivo alrededor de los cartageneros.
La intención es que la Universidad Popular profundice progresivamente en esta línea de trabajo y vaya incorporando nuevas manifestaciones culturales y etnográficas de Cartagena y su comarca.
Porque conservar una tradición no consiste únicamente en recordar que alguna vez existió. Necesita que alguien la conozca, la aprenda y quiera continuarla. Y precisamente esa será la misión de esta nueva Casa de la Memoria: hacer que aquello que llegó hasta nosotros también pueda llegar a quienes todavía están por venir.

