Hay homenajes que llegan tarde, otros que nunca llegan y algunos que, aunque hayan tenido que esperar demasiado, terminan convirtiéndose en una de esas jornadas que merece la pena recordar. Y eso fue precisamente lo que ocurrió ayer, sábado 7 de noviembre, en Puerto Trips, en el Espacio Alviento de Cartagena, donde por fin se rindió un merecido homenaje a Azul y Negro, uno de los grupos más representativos del tecnopop español de los años ochenta y, lo que es todavía más importante para nosotros, un grupo nacido en nuestra tierra que llevó el nombre de Cartagena mucho más allá de nuestras fronteras.
El reconocimiento tuvo lugar dentro de la temática «Bureo por Cartagena», en una tarde de esas que combinan buena música, recuerdos y ganas de pasarlo bien. La jornada comenzó con las sesiones de los DJ invitados para la ocasión: Diego Paredes «Olimpia», DJ José Sánchez y DJ Paco Soler, con DJ Javi Volumen como uno de los grandes protagonistas de la organización musical del evento.
Pero aquella no iba a ser una tarde de tardeo cualquiera. Había dos invitados muy especiales y una deuda pendiente con nuestra historia musical.
Alrededor de las 20:00 horas, DJ Javi Volumen tomó el micrófono para presentar a Joaquín y Carlos, Azul y Negro, mientras comenzaban a sonar los primeros acordes de su inolvidable No tengo tiempo. Una canción que, varias décadas después, sigue teniendo esa capacidad de transportarnos a una época en la que la música electrónica empezaba a revolucionar las pistas de baile y en la que dos cartageneros se atrevían a hacer algo diferente.
Llegaba el momento del homenaje y, sobre todo, de escuchar a sus protagonistas.
«Buenas noches. Ni que decir tiene que Azul y Negro, Joaquín y Carlos, Carlos y Joaquín, estamos encantados de estar aquí con vosotros para recibir este homenaje con total humildad. Es un placer para nosotros recibir un galardón de Cartagena, cosa que era bastante impensable en general».
Con estas palabras, los integrantes del grupo mostraban su agradecimiento por un reconocimiento que, a juzgar por sus propias declaraciones, no esperaban recibir en su ciudad.
«Queremos agradecer a todos los componentes de este maravilloso grupo de DJs y, sobre todo, al Espacio Alviento por haberse acordado de Carlos y de Joaquín, de Azul y Negro, que marcamos una época muy grande, muy bonita y así la estamos disfrutando. Gracias».
Y es que Azul y Negro no fue simplemente otro grupo de los años ochenta. Fue una formación que apostó por los sintetizadores, los sonidos electrónicos y una manera de entender la música que entonces resultaba innovadora. Su propuesta consiguió conectar con miles de seguidores y convertirse en una referencia del panorama musical español.
Durante el homenaje también hubo tiempo para recordar algunas anécdotas de aquella trayectoria. Una de las más llamativas llegó cuando comenzó a sonar The Night, tema que, según explicaron sus propios protagonistas, supuso su trampolín internacional.
Los músicos recordaron que la canción llegó a alcanzar el número uno en Studio 54, en Estados Unidos, que fue utilizada como sintonía de un informativo televisivo en Argentina y que su sencillo llegó a editarse incluso en Japón.
Tres ejemplos que sirven para comprender hasta dónde llegó la música de aquellos dos cartageneros. Porque conviene recordar que hablamos de una época en la que no existían las redes sociales, las plataformas digitales ni las facilidades actuales para distribuir una canción por todo el planeta. Y, aun así, Azul y Negro consiguió que su música cruzara el Atlántico y llegara hasta el otro extremo del mundo.
El homenaje concluyó con otro de sus grandes éxitos, «Me estoy volviendo loco», una canción que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones y que muchos españoles siguen relacionando con la Vuelta Ciclista a España, de la que fue banda sonora.
Y llegados a este punto, uno no puede evitar hacerse una pregunta.
¿Cómo es posible que, habiendo acogido Cartagena una salida de la Vuelta Ciclista a España, desde el Ayuntamiento no se aprovechara aquella oportunidad para rendir un homenaje a un grupo de nuestra ciudad cuya música está tan estrechamente vinculada a la historia de esta competición?
Hubiera sido una ocasión magnífica para reconocer públicamente la trayectoria de dos músicos que llevaron el nombre de Cartagena por el mundo. No todos los días puede presumir una ciudad de contar entre sus artistas con protagonistas de una etapa tan importante de la música electrónica española.
Pero, en esta ocasión, el reconocimiento llegó gracias a la iniciativa privada, a las ganas de hacer las cosas bien y, sobre todo, a un grupo de personas que entendieron que había llegado el momento de agradecer a Azul y Negro todo lo que nos hicieron disfrutar.
Y aquí quiero permitirme una pequeña licencia personal.
Quien firma estas líneas tuvo la satisfacción de aportar su granito de arena para que este homenaje se hiciera realidad. La idea surgió con la intención de reconocer la trayectoria del grupo y, a partir de ahí, tuve la oportunidad de poner en contacto a sus integrantes con los organizadores del evento.
Desde el primer momento, la propuesta fue recibida con entusiasmo. No hubo que convencer a nadie de la importancia de este reconocimiento. Todo lo contrario. Se pusieron manos a la obra y comenzaron a trabajar para que aquella idea terminara convirtiéndose en la realidad que pudimos disfrutar ayer.
Por eso, quiero expresar públicamente mi agradecimiento a Espacio Alviento, con Alfonso Torres al frente, a Puerto Trips y a DJ Javi Volumen, de Bureo por Cartagena, por su predisposición, su implicación y la magnífica organización de un acto que demostró que, cuando existe voluntad, no hacen falta grandes ceremonias para reconocer a quienes se lo merecen.
Finalizado el homenaje, la música continuó. Diego Paredes «Olimpia» volvió a ponerse a los mandos de la mesa de mezclas y la fiesta siguió con aquellos grandes temas de los años ochenta, noventa y dos mil que hicieron bailar a varias generaciones. Una forma perfecta de prolongar una tarde cargada de nostalgia, alegría y buenos recuerdos.
Porque eso fue también lo bonito de este encuentro. No se trataba únicamente de entregar un reconocimiento, hacerse una fotografía y dar por terminado el acto. Se trataba de recuperar una parte de nuestra historia musical, de compartirla y de demostrar que aquellas canciones siguen vivas.
Cartagena tiene una enorme riqueza cultural, artística y musical, pero en demasiadas ocasiones parece que necesitamos que el reconocimiento llegue desde fuera para empezar a valorar lo que tenemos en casa. Y quizá deberíamos acostumbrarnos a hacerlo al revés.
Azul y Negro merece ocupar un lugar destacado en la historia musical de Cartagena, no solo por sus éxitos, sino por haber sido capaz de abrirse camino en un género que comenzaba a desarrollarse y alcanzar una proyección internacional de la que nuestra ciudad puede sentirse orgullosa.
Ayer, gracias a la iniciativa de quienes creen en nuestra cultura y en nuestros artistas, Cartagena tuvo la oportunidad de devolverles, aunque fuera por unas horas, una pequeña parte de todo lo que ellos nos han dado.
Y quienes estuvimos allí pudimos comprobar que hay canciones que nunca envejecen, recuerdos que permanecen intactos y homenajes que, por mucho que tarden en llegar, siempre merecen la pena.
Gracias, Joaquín. Gracias, Carlos. Gracias, Azul y Negro.
Porque Cartagena también tiene historia en la música electrónica. Y vosotros sois una parte fundamental de ella.


