La música tiene esa maravillosa capacidad de unir generaciones, despertar emociones y demostrar que el talento no entiende de edades. Y si ese talento lleva el sello de Cartagena, el orgullo es todavía mayor. El Teatro de Invierno de San Javier fue escenario este lunes 2 de noviembre de una velada en la que cuatro jóvenes intérpretes, galardonados en la pasada edición de Entre Cuerdas y Metales, demostraron que el futuro de la música clásica cuenta con nombres propios y mucho que ofrecer.
El concierto supuso el arranque del Ciclo de Conciertos Promocionales de la XXIX edición de Entre Cuerdas y Metales, una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento de Cartagena, a través del Servicio de Juventud, y el Conservatorio de Música de Cartagena, que continúa ofreciendo oportunidades a quienes han decidido convertir su pasión por la música en algo más que una afición.
La cita tuvo además un significado especial, ya que se celebró en colaboración con el Ayuntamiento de San Javier y su conservatorio, coincidiendo con el 25 aniversario de este último. Un cuarto de siglo dedicado a la formación musical que encontró en este encuentro una bonita manera de celebrar su trayectoria.
La velada comenzó con una de esas obras que recuerdan por qué determinados compositores siguen emocionando siglos después de su nacimiento. La Orquesta Sinfónica de Cartagena, bajo la dirección de Leonardo Martínez Cayuelas, interpretó la Sinfonía número 1 en do mayor, Op. 21, de Ludwig van Beethoven, una composición que permitió abrir el programa con la fuerza y la elegancia de uno de los grandes nombres de la historia de la música.
La elección de Beethoven no fue casual. La XXIX edición de Entre Cuerdas y Metales estará dedicada en 2027 al bicentenario del fallecimiento del compositor alemán, una efeméride que servirá para recordar su legado y acercar su obra a nuevas generaciones de intérpretes y espectadores.
Pero los verdaderos protagonistas de la noche estaban todavía por llegar. Cuatro jóvenes músicos que, después de conquistar al jurado del certamen en su anterior edición, tuvieron la oportunidad de compartir escenario con una formación sinfónica y demostrar el trabajo, la constancia y las muchas horas de estudio que se esconden detrás de cada interpretación.
Eva Sandoval Parra, con la flauta; Víctor Miralles Madrona, con la marimba; Ángel de la Ossa Jiménez, al piano; y Keyla Domínguez Blázquez, en la modalidad de canto como soprano, fueron los encargados de poner rostro y sonido a esa nueva generación de músicos que comienza a abrirse camino.
Cada uno desde su especialidad, los cuatro intérpretes abordaron diferentes piezas del repertorio instrumental y lírico como solistas, acompañados por la Orquesta Sinfónica de Cartagena. Una experiencia que supone un paso importante en su formación artística y una oportunidad para enfrentarse a las exigencias de un escenario compartido con músicos de trayectoria.
Porque detrás de cada nota bien ejecutada hay sacrificios que rara vez aparecen sobre el escenario. Hay tardes de ensayo, partituras repetidas hasta la saciedad, nervios antes de salir a escena y familias que acompañan silenciosamente un sueño que, poco a poco, comienza a hacerse realidad.
Y precisamente ahí reside uno de los grandes valores de Entre Cuerdas y Metales. El certamen no se limita a reconocer a los mejores intérpretes jóvenes, sino que les ofrece la posibilidad de seguir creciendo, adquirir experiencia y mostrar sus capacidades ante nuevos públicos.
La actividad continuará este martes 3 de noviembre, a las 19:30 horas, en el Auditorio José Agüera del Conservatorio Superior de Música de Murcia, donde nuevos intérpretes vinculados al certamen volverán a compartir protagonismo con la Orquesta Sinfónica de Cartagena.
El ciclo recorrerá distintos escenarios de la Región, llevando consigo una muestra del talento que se forma y desarrolla en torno a esta iniciativa cultural cartagenera.
Cartagena puede presumir de muchas cosas, pero pocas resultan tan esperanzadoras como comprobar que sus jóvenes tienen talento, preparación y ganas de demostrarlo. Entre Cuerdas y Metales lleva años contribuyendo a que esas cualidades encuentren un escenario donde hacerse escuchar.
Porque una ciudad que apuesta por sus jóvenes músicos no solo está apoyando la cultura del presente. También está escribiendo, nota a nota, la banda sonora de su futuro.

