Los albinegros reaccionaron en la segunda mitad con un gol de Nacho Martínez, después de una primera parte en la que perdonaron sus ocasiones y terminaron encajando el tanto de Adrià Gené. Los postes y Lucho García fueron protagonistas de un encuentro que pudo ganar cualquiera.
El FC Cartagena continúa sumando y, aunque esta vez no pudo regresar con los tres puntos, volvió a demostrar que es un equipo capaz de competir y reaccionar cuando las cosas se ponen cuesta arriba. Los hombres de Íñigo Vélez empataron este domingo (1-1) frente al Antequera CF en el estadio El Maulí, en un partido correspondiente a la séptima jornada del Grupo 2 de Primera Federación que tuvo prácticamente de todo: ocasiones claras, errores, dos goles, balones a los postes y emoción hasta el último segundo.
El conjunto albinegro llegaba a tierras malagueñas con la confianza que proporcionan dos victorias consecutivas, la conseguida frente al Águilas por 4-1 y la del derbi ante el Real Murcia por 1-0. La intención era prolongar esa buena dinámica y sumar una tercera victoria que confirmara las aspiraciones de un equipo que quiere estar entre los protagonistas de la categoría.
Y lo cierto es que el Cartagena comenzó el encuentro dando motivos para el optimismo. Apenas habían transcurrido cuatro minutos cuando Raúl Dacosta estuvo a punto de adelantar a los visitantes con un disparo que terminó estrellándose en el poste. Fue el primer aviso serio de un Efesé que salió con personalidad, presionando la salida de balón del Antequera y tratando de imponer su ritmo desde el centro del campo.
Durante buena parte de la primera media hora, los cartageneros ofrecieron una imagen convincente. Jean Jules intentaba llevar el control del juego, mientras Dacosta y Marcelo buscaban aprovechar los espacios que dejaba la defensa local. El Antequera tenía dificultades para encontrar continuidad en sus acciones ofensivas y su guardameta, Dani Alcover, tuvo que intervenir para evitar que los visitantes se adelantaran.
Sin embargo, el fútbol tiene esas cosas que tantas veces resultan difíciles de explicar. Cuando un equipo perdona sus oportunidades, termina dando vida al contrario, y eso fue precisamente lo que sucedió en El Maulí.
El Antequera comenzó a sentirse más cómodo con el paso de los minutos. Los hombres de Abraham Paz consiguieron equilibrar el encuentro, ganaron presencia en campo contrario y empezaron a acercarse con peligro a la portería defendida por Lucho García. Bassèle también se encontró con la madera en una acción que pudo cambiar el marcador.
El crecimiento de los locales terminó teniendo premio justo antes del descanso. En el minuto 45, una rápida transición ofensiva permitió a Moi Parra conectar con Adrià Gené, que aprovechó la ocasión para superar a Lucho García con un disparo cruzado. El 1-0 suponía un golpe para un Cartagena que había comenzado mejor, pero que se marchaba a los vestuarios por detrás en el marcador.
La segunda mitad obligaba a los albinegros a cambiar el guion. Íñigo Vélez movió el banquillo, introdujo modificaciones y buscó que su equipo recuperara la intensidad de los primeros minutos. Pero el Antequera tampoco estaba dispuesto a limitarse a defender su ventaja.
Los locales encontraron espacios y comenzaron a generar peligro, especialmente mediante centros laterales y acciones a balón parado. David Cuenca e Iván Pérez dispusieron de oportunidades de cabeza, mientras el Cartagena atravesaba momentos complicados para recuperar el control del encuentro.
Fue entonces cuando apareció una de las virtudes que está mostrando el equipo cartagenero en las últimas jornadas: su capacidad para mantenerse dentro de los partidos incluso cuando el rival parece tener la iniciativa.
El Cartagena no bajó los brazos. Buscó mayor profundidad por las bandas, intentó acelerar sus ataques y encontró finalmente el premio a su insistencia en el minuto 73. Nacho Martínez aprovechó una acción ofensiva para cruzar el balón y establecer el 1-1, devolviendo la esperanza a los albinegros y cambiando por completo el escenario del encuentro.
El empate dio nuevas energías al conjunto de Íñigo Vélez, que comenzó a mirar con mayor decisión hacia la portería contraria. Toni Villa estuvo muy cerca de culminar la remontada en el minuto 80, pero su disparo se encontró nuevamente con el poste. Era otra oportunidad que se escapaba y que dejaba la sensación de que el Cartagena podía regresar a casa con algo más que un punto.
Pero el Antequera tampoco había dicho su última palabra. Lejos de conformarse con el empate, el equipo malagueño volvió a lanzarse al ataque, aprovechando los espacios y obligando a la defensa visitante a emplearse a fondo.
Lucho García tuvo que intervenir en momentos importantes para mantener el resultado, mientras los defensores albinegros intentaban frenar las llegadas de un rival que buscaba desesperadamente el segundo tanto.
El partido entró en sus últimos minutos completamente abierto. Cualquiera de los dos equipos podía llevarse la victoria y las ocasiones continuaron sucediéndose. Iván Pérez lo intentó incluso con una chilena, pero la acción más espectacular y angustiosa para los intereses cartageneros llegó prácticamente con el tiempo cumplido.
Agüero conectó un disparo que terminó estrellándose en el larguero de la portería defendida por Lucho García. Fue la última gran oportunidad del encuentro y también el último sobresalto para un Cartagena que vio cómo el balón se quedaba a centímetros de convertir un empate trabajado en una derrota dolorosa.
El pitido final confirmó el reparto de puntos. Un 1-1 que seguramente dejó a ambos conjuntos con la sensación de haber podido conseguir algo más, pero que permite al FC Cartagena prolongar su buena dinámica de resultados.
Los albinegros encadenan así tres jornadas consecutivas sin conocer la derrota, con dos victorias y un empate, una secuencia que refuerza la confianza del vestuario y mantiene al equipo en la pelea por los puestos de privilegio de la clasificación.
Eso sí, el encuentro también deja aspectos que corregir. El Cartagena volvió a disponer de oportunidades suficientes para adelantarse en el marcador, pero la falta de acierto impidió que su buen comienzo tuviera recompensa. También sufrió durante determinadas fases del encuentro, especialmente cuando el Antequera consiguió imponer su juego y aprovechar los espacios.
No obstante, hay algo que empieza a quedar claro: este Cartagena tiene capacidad de reacción. El equipo no se descompuso después del gol encajado, encontró el camino del empate y estuvo cerca de completar la remontada.
El punto conseguido en El Maulí puede parecer insuficiente para quienes esperaban una tercera victoria consecutiva, pero sumar fuera de casa ante un rival competitivo siempre tiene su valor. Más aún cuando el encuentro pudo terminar de cualquier manera.
El Efesé regresa a Cartagena con un punto más, con su buena racha intacta y con la sensación de que todavía tiene margen de mejora. Porque en una competición tan igualada como Primera Federación, tan importante es ganar cuando se juega bien como saber puntuar cuando las cosas se complican.
Y este domingo, en Antequera, el Cartagena supo hacerlo. Aunque también es cierto que, de no haber sido por el larguero en la última jugada, ahora estaríamos contando una historia muy diferente.

