Cartagena quiere dar un paso más en la prevención de incendios y, esta vez, no será solo con nuevos vehículos, más medios o formación para sus bomberos. La Junta de Gobierno Local ha dado luz verde al inicio de la elaboración de una nueva Ordenanza Municipal de Protección Contra Incendios, una normativa con la que se pretende adaptar las exigencias de seguridad a la realidad del municipio y cubrir aquellos aspectos que actualmente no están suficientemente desarrollados por la legislación estatal.
El primer paso será escuchar. El acuerdo aprobado abre un periodo de consulta pública de dos meses durante el que ciudadanos, profesionales, asociaciones, entidades y organizaciones podrán presentar sus propuestas y observaciones antes de que se redacte el texto definitivo.
La futura ordenanza afectará a cuestiones muy presentes en el día a día de una ciudad. Regulará criterios de protección contra incendios en edificios de viviendas, garajes y aparcamientos, instalaciones de protección, redes de hidrantes, accesos para los vehículos de emergencia y planes de autoprotección, además de otras medidas destinadas a reducir riesgos y mejorar la seguridad de personas y bienes.
No se trata únicamente de establecer nuevas obligaciones. Uno de los objetivos será poner orden y unificar los criterios técnicos que utilizan los diferentes servicios municipales cuando tienen que informar sobre un proyecto, realizar una inspección o comprobar si una instalación cumple las medidas de seguridad exigidas.
Esto permitirá ofrecer una mayor seguridad jurídica a vecinos, arquitectos, ingenieros, promotores, responsables de actividades y también a los propios técnicos municipales. Un mismo criterio para todos y unas reglas más claras a la hora de diseñar, construir, abrir o mantener determinados edificios e instalaciones.
La ordenanza llega además en un momento de importantes cambios dentro del Servicio de Extinción de Incendios, Salvamento y Protección Civil de Cartagena, que durante los últimos años ha iniciado una renovación tanto de su plantilla como de sus medios.
La estructura de mando del Parque de Bomberos se ha reforzado con siete nuevos mandos, una incorporación destinada a mejorar la organización de los turnos y, especialmente, la coordinación cuando se produce una emergencia. El siguiente paso llegará con nuevas plazas de bombero previstas dentro de la próxima Oferta de Empleo Público, con las que se busca garantizar el relevo generacional de la plantilla y responder al aumento de las necesidades del servicio.
También se está renovando una flota en la que algunos vehículos acumulaban décadas de trabajo. El parque ha incorporado una nueva autobomba urbana pesada que sustituye a otra con más de veinte años de servicio y cuenta con un vehículo de apoyo logístico preparado para intervenciones especiales.
La tecnología también empieza a tener un papel cada vez más importante. Los bomberos de Cartagena disponen ya de un dron que puede utilizarse en incendios, rescates, búsquedas de personas o inundaciones, ofreciendo desde el aire una visión que puede resultar fundamental a la hora de tomar decisiones durante una emergencia.
Entre las incorporaciones pendientes destaca una nueva autoescalera de última generación. Su llegada permitirá jubilar a un vehículo que continúa prestando servicio desde 1991, después de más de tres décadas formando parte del paisaje habitual del Parque de Bomberos de Cartagena.
A todo ello se suma la renovación de los equipos de respiración autónoma y un programa de formación que acumula cientos de horas de prácticas. Incendios forestales y urbanos, rescates, riesgos químicos, inundaciones o emergencias relacionadas con vehículos eléctricos forman parte de una preparación que también tiene que evolucionar conforme cambian las ciudades y aparecen nuevos riesgos.
Porque los incendios tampoco son los mismos que hace treinta años. Cambian los materiales, los edificios, los vehículos y las tecnologías, y con ellos también debe cambiar la forma de prevenirlos y combatirlos.
La futura Ordenanza Municipal de Protección Contra Incendios pretende convertirse precisamente en esa otra parte de la modernización: la que empieza mucho antes de que suene una sirena. Cartagena renovará sus normas para intentar que edificios, garajes, instalaciones y actividades sean más seguros y para que, cuando los bomberos tengan que intervenir, puedan hacerlo con unas condiciones y unos criterios adaptados a la ciudad que se van a encontrar.
















