El turismo del futuro no solo tendrá que atraer visitantes, sino también aprender a aprovechar mejor sus recursos, reducir su impacto ambiental y generar riqueza sin comprometer el entorno. Con esta filosofía, Cartagena da un nuevo paso hacia un modelo turístico más sostenible, tras ser seleccionada por la Secretaría de Estado de Turismo, a través de SEGITTUR, para participar en una iniciativa nacional destinada a introducir la economía circular en el sector.
El Archivo Municipal de Cartagena ha acogido este martes la primera sesión de trabajo del Grupo Motor Turístico y Sostenible, un encuentro que ha reunido a representantes institucionales, empresarios y agentes vinculados al turismo para comenzar a diseñar una estrategia adaptada a las características y necesidades del municipio.
La jornada ha contado con la participación de la concejal delegada de Turismo, Beatriz Sánchez del Álamo, y supone el punto de partida de un proceso que pretende pasar de las buenas intenciones a las actuaciones concretas. El objetivo es conocer cómo se utilizan actualmente los recursos en las actividades turísticas de Cartagena y determinar qué cambios pueden introducirse para mejorar su aprovechamiento.
Cartagena no estará sola en este camino. Salamanca, Mérida y Santa Pola son los otros tres destinos elegidos por SEGITTUR para desarrollar esta iniciativa, en la que participan municipios integrados en la Red de Destinos Turísticos Inteligentes (Red DTI). La selección permitirá estudiar diferentes realidades turísticas y comprobar qué medidas de economía circular pueden aplicarse en establecimientos hoteleros, restaurantes y empresas dedicadas a las actividades turísticas.
Pero ¿qué significa realmente aplicar la economía circular al turismo? Frente al modelo tradicional de consumir recursos y generar residuos, esta filosofía propone aprovechar mejor los materiales, reducir los desperdicios, prolongar la vida útil de los productos y favorecer un consumo más responsable. En la práctica, puede traducirse en una gestión más eficiente del agua y la energía, una reducción de los residuos alimentarios o una selección de suministros que permita disminuir el impacto ambiental de los negocios.
Para un destino como Cartagena, donde conviven el turismo cultural, patrimonial, gastronómico, de naturaleza y de costa, la iniciativa abre la posibilidad de estudiar soluciones adaptadas a actividades muy diferentes. No tiene las mismas necesidades un pequeño restaurante del casco histórico que un alojamiento turístico o una empresa dedicada a las experiencias vinculadas al mar, y precisamente esa diversidad será uno de los aspectos que se tendrán en cuenta durante el proyecto.
Durante esta primera jornada se han desarrollado talleres prácticos con empresarios y representantes del sector, además de presentar la metodología de trabajo que SEGITTUR aplicará en Cartagena. El proceso contempla la elaboración de un diagnóstico sobre el estado actual de la economía circular en el turismo local, un documento que permitirá identificar fortalezas, carencias y oportunidades de mejora.
A partir de ese análisis se diseñará una Hoja de Ruta sobre Circularidad, en la que se establecerán líneas de actuación consensuadas entre las administraciones públicas y los agentes privados. La intención es que las propuestas no se queden únicamente sobre el papel, sino que respondan a las posibilidades reales de las empresas y puedan incorporarse progresivamente a su actividad cotidiana.
Uno de los aspectos más importantes de la iniciativa será el acompañamiento a las pequeñas y medianas empresas turísticas, que en muchos casos carecen de recursos o conocimientos específicos para introducir estrategias de economía circular en sus negocios. SEGITTUR ofrecerá asesoramiento para facilitar esta transición y proporcionar herramientas que permitan avanzar en cuestiones como la gestión de residuos, la elección de proveedores y el aprovechamiento de materiales.
La sostenibilidad, además, no se plantea exclusivamente como una cuestión medioambiental. Una utilización más eficiente de los recursos también puede contribuir a reducir determinados costes de funcionamiento, mejorar la competitividad empresarial y responder a las expectativas de unos visitantes cada vez más atentos al impacto de sus decisiones de consumo.
El proyecto se enmarca en las principales estrategias nacionales y europeas relacionadas con el desarrollo sostenible, entre ellas la Agenda 2030, el Pacto Verde Europeo, la Estrategia Española de Economía Circular y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
La participación de Cartagena en esta experiencia permitirá estudiar cómo trasladar esos grandes objetivos a la realidad de un destino turístico que combina siglos de historia, patrimonio arqueológico, espacios naturales, playas y una amplia oferta hostelera.
La primera reunión celebrada en el Archivo Municipal marca, por tanto, el comienzo de un trabajo compartido entre instituciones y empresas. Todavía queda por definir qué medidas concretas se aplicarán y cómo se desarrollarán, pero el propósito está establecido: conseguir que la actividad turística de Cartagena avance hacia un modelo que aproveche mejor sus recursos, genere menos residuos y mantenga su capacidad para crear oportunidades económicas.
Porque el desafío del turismo ya no consiste únicamente en conseguir que lleguen más visitantes, sino también en lograr que su paso por el destino deje beneficios duraderos y una huella ambiental cada vez menor.


