Durante dos semanas, los vestigios de la antigua Cartago Nova han sido también un aula al aire libre para once jóvenes estudiantes llegadas desde Eslovaquia. Entre mosaicos, pavimentos romanos y piedras centenarias, estas alumnas han encontrado en Cartagena una oportunidad única para transformar los conocimientos adquiridos en las aulas en experiencia real sobre el terreno, trabajando directamente en algunos de los espacios arqueológicos más emblemáticos de la ciudad.
La iniciativa forma parte del programa europeo Erasmus+ y ha permitido que estudiantes de la escuela secundaria vocacional Samuel Mikovíni, situada en la histórica localidad de Banská Štiavnica, realicen prácticas formativas en la red de yacimientos de Cartagena Puerto de Culturas. Acompañadas por sus profesoras Dominika Farbiaková y Katarína Stojkovová, las jóvenes han desarrollado labores de conservación y restauración bajo la supervisión de Izaskun Martínez, restauradora de la entidad.
Las alumnas proceden de distintas especialidades vinculadas al patrimonio, como la conservación y restauración de decoraciones de estuco y edificios históricos, la recuperación de libros y documentos gráficos antiguos o la geodesia y cartografía. Esta diversidad formativa ha enriquecido una experiencia que ha tenido como principal escenario el área arqueológica del Museo Foro Romano Molinete.
Entre las tareas realizadas destacan los trabajos de limpieza en elementos tan singulares como el pavimento de Opus Spicatum de las termas o el mosaico conservado en la zona del Foro. También han podido familiarizarse con la piedra tabaire, uno de los materiales más característicos del patrimonio arquitectónico cartagenero. Tras los tratamientos de limpieza superficial, las estudiantes han participado en labores de consolidación mediante la aplicación de agua de cal, una técnica destinada a reforzar la consistencia de estos elementos históricos.
La estancia ha ido mucho más allá del trabajo práctico. Las jóvenes han recibido formación teórica especializada en conservación arqueológica y han recorrido los distintos centros gestionados por Cartagena Puerto de Culturas, profundizando en la historia y el patrimonio de una ciudad que conserva huellas de más de dos mil años de pasado.
Esta experiencia internacional demuestra cómo el patrimonio puede convertirse en un puente entre culturas, generaciones y conocimientos. Para las estudiantes eslovacas, Cartagena ha sido un lugar donde aprender una profesión, pero también donde descubrir nuevas formas de entender la historia, compartir vivencias y crear recuerdos que las acompañarán mucho tiempo después de regresar a casa.












