El Ayuntamiento de Cartagena prevé concluir a finales de octubre una actuación de casi 300.000 euros que transformará este rincón del casco histórico en un espacio más accesible, peatonal y agradable para los ciudadanos. La apertura dependerá de la llegada de las nuevas farolas.
Hay rincones de Cartagena que, pese a encontrarse a escasos metros de algunas de las calles más transitadas de la ciudad, parecen haber quedado durante años al margen de las grandes transformaciones urbanas. Morería Baja y Cantarerías son dos de esos espacios que ahora comienzan a cambiar de aspecto gracias a unas obras de recuperación que ya han alcanzado el 75% de su ejecución y que afrontan su recta final.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, ha visitado esta mañana la zona para comprobar personalmente el avance de los trabajos, que ejecuta el Ayuntamiento a través de la sociedad municipal Casco Antiguo y que cuentan con una inversión de 295.441 euros. Si se cumplen las previsiones, la intervención estará terminada a finales de octubre, aunque los vecinos tendrán que esperar a la instalación del nuevo alumbrado para poder disfrutar plenamente del espacio recuperado.
El proyecto no consiste únicamente en cambiar el pavimento o mejorar la imagen de unas calles. Su principal objetivo es recuperar una conexión peatonal dentro del corazón histórico de Cartagena, enlazando Puertas de Murcia, Santa Florentina, San Fernando y Morería Baja mediante un recorrido más cómodo, accesible y adaptado a las necesidades actuales.
Las obras, que comenzaron el pasado mes de mayo, dan continuidad a la transformación realizada anteriormente en la calle San Fernando. Para ello, se ha apostado por una plataforma única, utilizando el mismo tipo de pavimento y eliminando las diferencias de altura que dificultaban el tránsito de peatones por una zona que presentaba importantes deficiencias de conservación y accesibilidad.
Pero la renovación también llega a aquello que no se ve. Bajo el nuevo pavimento se han acometido mejoras en las redes de abastecimiento y saneamiento, unas infraestructuras fundamentales para evitar problemas futuros y garantizar que la recuperación del entorno no se limite a una intervención estética.
En superficie, el proyecto contempla la modernización del alumbrado público, la colocación de mobiliario urbano y la creación de pequeños espacios verdes, zonas de estancia y lugares de sombra. Se trata de convertir lo que hasta ahora era principalmente un lugar de paso en un entorno donde también resulte agradable detenerse.
Aunque buena parte de la transformación ya es visible, todavía quedan algunos trabajos por completar. Entre ellos figuran la instalación de las nuevas farolas, la colocación de bancos, el remate del vallado de varias parcelas, una barandilla de protección junto a la zona verde y un panel informativo.
La empresa adjudicataria tiene previsto concluir durante este mes las actuaciones que dependen directamente de ella. Sin embargo, la apertura definitiva estará condicionada por la recepción de las farolas, un elemento imprescindible para poner en servicio el nuevo sistema de iluminación.
La intervención también ha permitido actuar sobre dos parcelas pertenecientes a la sociedad municipal Casco Antiguo, que han sido limpiadas y acondicionadas para integrarlas visualmente en el conjunto urbano. De esta manera, se pretende evitar que estos solares continúen ofreciendo una imagen de abandono en un entorno especialmente sensible por su ubicación y su valor histórico.
Precisamente, la cercanía del cerro del Molinete ha obligado a desarrollar los trabajos con especial cuidado. En la ladera de Morería se han realizado labores de limpieza y está prevista la renovación del vallado de protección, aunque sin intervenir en la parte alta, que forma parte del ámbito contemplado en el Plan Director del Molinete.
La protección del patrimonio arqueológico y del entorno natural ha sido uno de los condicionantes de la actuación. Por este motivo, el proyecto no contempla excavaciones en profundidad y las tareas de limpieza de la ladera se han desarrollado teniendo en cuenta la presencia de especies vegetales protegidas.
Con esta intervención, Cartagena avanza en la recuperación de uno de esos espacios del casco antiguo que durante demasiado tiempo han necesitado una atención especial. Un lugar situado junto a calles comerciales y recorridos históricos que, una vez concluidas las obras, contará con mejores condiciones para el tránsito peatonal y la estancia de los ciudadanos.
Ahora solo queda completar los últimos detalles y esperar a que lleguen las farolas. Entonces, Morería Baja y Cantarerías podrán mostrar definitivamente su nueva imagen, recuperando para los cartageneros un pequeño fragmento de su ciudad histórica que estaba pidiendo una segunda oportunidad.

