El Cabo de Pop ha cerrado su novena edición con cerca de 7.000 asistentes y con la sensación de haber alcanzado definitivamente la madurez. El festival celebrado los días 14 y 15 de agosto en Cabo de Palos se despide de 2026 consolidado como una de las citas musicales del verano y con una fecha marcada ya en rojo en el calendario: 2027, cuando celebrará su décima edición.
Nueve años han servido para que Cabo de Pop construya una personalidad propia, alejada de los grandes festivales multitudinarios y muy ligada al lugar en el que nació. Porque buena parte de su atractivo está precisamente ahí. En disfrutar de la música teniendo como escenario Cabo de Palos, su faro, el Mediterráneo, las calas y los acantilados de uno de los rincones más reconocibles del litoral cartagenero.
El festival mantiene así su apuesta por un formato boutique, con una programación cercana en la que conviven grupos consolidados con otros nombres que comienzan a abrirse camino dentro de la escena independiente. Una fórmula que durante estos años ha permitido al público descubrir bandas que posteriormente han terminado ocupando escenarios de algunos de los principales festivales del país.
Por Cabo de Pop han pasado este año Mujeres, El Último Vecino, El Diablo de Shanghai, KU!, La 126, Los Chivatos, Mare Carrier y Estela Gris, además de las sesiones de Cucaña y Desaparezca. Un cartel con el que la organización ha mantenido esa mezcla entre experiencia y nuevos sonidos que se ha convertido en una de las señas de identidad del evento.
Pero Cabo de Pop hace tiempo que dejó de ser únicamente un festival de conciertos. Durante las dos jornadas, la programación se ha extendido más allá de los escenarios con actividades náuticas, propuestas familiares y acciones de divulgación medioambiental, aprovechando un entorno que permite unir música, mar y naturaleza de una manera difícil de reproducir en otro lugar.
Precisamente esa vinculación con el territorio se ha convertido en uno de los elementos que diferencian al festival. Quienes acuden cada verano no solo encuentran música en directo, sino también una invitación a conocer el litoral, disfrutar de sus posibilidades y, al mismo tiempo, tomar conciencia de la necesidad de conservar un espacio natural de enorme valor.
La novena edición ha estado organizada por PlanOut y el Ayuntamiento de Cartagena, junto al ICA Región de Murcia, y ha contado con el apoyo de Vibra Mahou y La Manga Consorcio, además de diferentes entidades y colectivos implicados en el desarrollo de las actividades.
Con cerca de 7.000 personas participando en esta edición, Cabo de Pop pone punto final a otro verano de música junto al faro. Pero será un punto y seguido. El festival comenzará ahora el camino hacia una edición especialmente simbólica. En 2027 cumplirá diez años descubriendo música desde Cabo de Palos, una década que permitirá mirar atrás para recordar todo lo vivido, pero también hacia adelante para comprobar hasta dónde puede llegar un festival que ha hecho del mar y de su particular manera de entender la música su mejor carta de presentación.














