El pasado domingo dejó una tarde especialmente complicada para los servicios de vigilancia y salvamento en las playas de Cartagena. Protección Civil tuvo que rescatar del agua a 17 personas en Galúa y Entremares después de que los bañistas se introdujeran en zonas expresamente balizadas con bandera roja por la presencia de corrientes y el peligro que suponían para el baño.
Aunque en ambas playas ondeaba de forma general la bandera amarilla, determinados puntos habían sido acotados con bandera roja precisamente por las condiciones del mar. Una advertencia que algunos bañistas decidieron ignorar y que obligó a los equipos de vigilancia a intervenir en varias ocasiones durante la tarde. La situación llegó hasta el punto de que, en algunos casos, fue necesaria la presencia de la Policía Local ante la negativa de algunas personas a abandonar las zonas señalizadas.
La mayor parte de los rescates se produjo en Entremares, donde los socorristas tuvieron que auxiliar a bañistas que se encontraban a distancias de entre 25 y 60 metros de la costa. Entre las personas rescatadas había edades comprendidas entre los 9 y los 56 años. En Galúa, Protección Civil auxilió a otras dos personas, ambas de 23 años, que se encontraban a unos 40 metros de la orilla.
La jornada todavía dejó más intervenciones. Los servicios de emergencia tuvieron que acudir a dos situaciones relacionadas con el paddle surf, en las que cinco personas se encontraron con serias dificultades para regresar a tierra.
En Cala del Barco, tres personas de 25, 23 y 25 años quedaron a unos 300 metros de la costa sin poder volver por sus propios medios. Una embarcación de Salvamento de Entremares tuvo que desplazarse hasta la zona para auxiliarlas y poner fin a una situación que podía haberse complicado.
Algo parecido ocurrió en Cala Reona, donde dos personas de 30 y 31 años se encontraban también sobre una tabla de paddle surf a unos 300 metros de la costa y eran incapaces de regresar. Una embarcación de Salvamento acudió igualmente para efectuar el rescate.
Tras una tarde marcada por estas intervenciones, el concejal de Litoral, Álvaro Valdés, recordó la importancia de respetar las indicaciones de los socorristas, las banderas y las zonas balizadas. La bandera roja no es una recomendación: prohíbe el baño, también cuando se utiliza para delimitar únicamente determinados puntos de una playa debido a la existencia de corrientes u otros peligros.
El Servicio Municipal de Protección Civil mantiene durante el verano su dispositivo de vigilancia y salvamento en las playas del municipio, pero desde el Ayuntamiento insisten en que su presencia no sustituye a la responsabilidad individual de los bañistas. Entrar al agua en una zona prohibida no solo pone en peligro a quien incumple la señalización, sino también a los profesionales que después tienen que acudir a rescatarlo.
“Una imprudencia puede acabar en tragedia”, advirtió Valdés, que recordó además que “nuestros socorristas están para protegernos, pero no podemos poner en riesgo su vida, ni la de bañistas”. El pasado domingo, afortunadamente, las numerosas intervenciones terminaron sin consecuencias mayores, pero dejaron una advertencia difícil de ignorar: cuando el mar está señalizado como peligroso, respetar una bandera roja puede ser la diferencia entre un día de playa y una emergencia.















