Como miembro de una Junta Municipal desde el año 2023, quisiera contaros algo sobre el funcionamiento de esta herramienta que vino para mejorar la vida de los vecinos y vecinas de los barrios y pedanías de Cartagena.
Los primeros acuerdos y constitución de órganos de las Juntas Vecinales en Cartagena vienen del año 1.997 y nacen desde el Ayuntamiento de Cartagena con la idea (al menos teórica), de ser una forma de dar más participación a los ciudadanos y ciudadanas de nuestra ciudad, de sus barrios y de sus diputaciones.
Las Juntas Vecinales están compuestas por 9 miembros, ocupándose los cargos de presidente/a, de vicepresidente/a y los otros 7 miembros, como vocales. Además, un técnico municipal hace las veces de secretario del pleno y elabora las actas correspondientes.
La distribución por partidos de esos 9 miembros que las componen se hace en función de los últimos resultados de las elecciones municipales que forman parte del territorio que forma esa Junta Vecinal, asignando porcentualmente a cada partido los miembros que le corresponden.
Hasta el año pasado existían en Cartagena un total de 12 Juntas Vecinales que cubrían a un 30% de la población de nuestro municipio, pero ha habido un cambio en su reglamento y actualmente se están constituyendo otras 10 Juntas con idea de llegar hasta las 22. También se le ha cambiado el nombre y ahora son Juntas Municipales (desaparece el nombre de “vecinales”), y es que verdaderamente hasta ese simple cambio de nombre demuestra el servilismo de quienes tienen la mayoría en esas Juntas hacia quien de verdad manda en ellas. Ya sabéis: Cartagena arrollada.
Hasta aquí todo parece muy bonito para los ciudadan@s, pero la realidad es muy diferente. Al menos, la que yo, como vocal de la Junta Municipal de Los Dolores, conozco de primerísima mano. Y la explicó a continuación para que los vecinos y vecinas para los que trabajamos sepan la realidad de esta gran mentira.
Las personas que formamos parte de las Juntas Municipales llevamos propuestas concretas, unas por petición de las distintas asociaciones que forman parte del tejido asociativo del barrio o diputación, otras por peticiones de los vecinos y otras por detección de necesidades concretas que se identifican desde el partido político en el nombre del cual se forma parte de esa Junta Vecinal.
Pues aquí llegamos al “meollo” del asunto. Desde la presidencia de la Junta se decide que obras se hacen o en que se gasta el presupuesto, mientras las mociones que se presentan por los partidos de la oposición, aun siendo como decíamos peticiones de asociaciones o vecinos, o bien se votan en contra, o lo que es peor pues suena a pitorreo, se aprueban, pero no sé realizan. Como ejemplo, en Los Dolores un servidor ha presentado 31 mociones, de las cuales se han aprobado 28 y de esas 28, solamente se han ejecutado 3. El resto de ellas (25), han sido aprobadas, pero siguen sin llevarse a cabo pese a algunas llevar más de 2 años aprobadas.
Aparte de las mociones, también se pueden presentar ruegos y preguntas. Cuando vemos como pasa el tiempo (hasta años), de una moción aprobada sin que se lleve a cabo (por ejemplo, la colocación de unos aparca bicis en la puerta del Pabellón de Deportes del barrio), se presenta una pregunta sobre la situación de la moción y nos encontramos con respuestas como “estamos en ello”, “se está trabajando”, etc. Lo que vulgarmente se llama “tirar balones fuera”. Bueno, yo lo llamo de otra manera: reírse de la gente.
Pero eso no es todo, aún hay más. En esa reforma que se ha hecho este año del funcionamiento de dichas Juntas Municipales pese a vendernos desde el Ayuntamiento que serían más participativas, se ha limitado la participación de la oposición, limitando a solo 5 minutos el tiempo de la oposición para sus intervenciones mientras los presidentes disponen del tiempo que deseen para ellos. Se ha mejorado, pero solo para el que hace y deshace. Al resto, se les intenta cerrar la boca.
Desgraciadamente con los compañeros que forman parte de otros Juntas Municipales con los que hablo, todos viven la misma situación o similar, por eso hablo de la inutilidad de las Juntas, pues realmente es el Ayuntamiento a través de su presidente de la Junta el q decide en qué, cuando y como se gasta el dinero, y encima ponen cada vez más impedimentos para que podamos fiscalizar que el dinero de los vecinos se gasta en aquello que realmente necesita su barrio o pueblo.














