Dónde ver el eclipse solar que ocultará el 98% del Sol en Cartagena

El fenómeno alcanzará su máximo a las 20:36 horas y podrá contemplarse desde enclaves como La Azohía, Isla Plana o el Castillo de la Concepción.

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El cielo de Cartagena ofrecerá el próximo miércoles 12 de agosto uno de esos espectáculos capaces de detener por un momento las conversaciones, las prisas y hasta el ruido propio del verano. Durante el atardecer, la Luna avanzará lentamente sobre el disco solar hasta ocultar cerca del 98% de su superficie. No llegará a hacerse completamente de noche, pero la luz perderá intensidad, las sombras adquirirán una apariencia extraña y el paisaje quedará envuelto en una oscuridad poco habitual.

Un eclipse de Sol se produce cuando la Luna se sitúa entre la Tierra y el Sol y oculta su luz total o parcialmente. Aunque la Luna es unas 400 veces más pequeña que el Sol, también se encuentra aproximadamente 400 veces más cerca de nosotros. Esta coincidencia permite que ambos astros parezcan tener un tamaño muy similar cuando los contemplamos desde la Tierra.

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Para que ocurra un eclipse solar, los tres cuerpos deben quedar casi perfectamente alineados durante la fase de luna nueva. No sucede todos los meses porque la órbita lunar está inclinada unos cinco grados respecto al plano en el que la Tierra gira alrededor del Sol. La mayoría de las veces, la sombra de la Luna pasa por encima o por debajo de nuestro planeta sin alcanzarlo.

Los eclipses pueden ser totales, parciales o anulares. En uno total, la Luna cubre por completo el disco solar y permite contemplar durante unos instantes la corona, la tenue atmósfera exterior del Sol. En un eclipse parcial solo queda ocultada una parte, mientras que en uno anular la Luna se encuentra más alejada de la Tierra, parece algo más pequeña y deja visible un brillante anillo de fuego. El Instituto Geográfico Nacional recuerda que el tipo de eclipse observado depende también de la ubicación: un mismo fenómeno puede ser total en una zona y parcial a solo unos cientos de kilómetros.

Eso es precisamente lo que sucederá el 12 de agosto de 2026. Será el primer eclipse total visible desde la península ibérica en más de un siglo. La franja de totalidad entrará por Galicia y cruzará España de oeste a este, pasando por numerosos puntos de la mitad norte y por ciudades como León, Bilbao, Zaragoza, València y Palma. El fenómeno se producirá muy cerca de la puesta de Sol, por lo que será imprescindible disponer de un horizonte occidental completamente despejado. Después llegará otro eclipse total el 2 de agosto de 2027, visible principalmente desde Cádiz, Málaga, Ceuta, Melilla y algunas zonas del sur de Granada y Almería. Tras esas dos citas, España no volverá a contemplar otro eclipse total hasta 2053, según los cálculos del IGN.

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Cartagena quedará fuera de la franja de totalidad, pero muy cerca de ella. Desde el municipio se observará como un eclipse parcial de enorme intensidad, con alrededor del 97,9% del disco solar cubierto. Comenzará aproximadamente a las 19:42 horas y alcanzará su máximo en torno a las 20:36. En ese momento, el Sol estará apenas a cuatro grados sobre el horizonte y habrá que mirar hacia el oeste-noroeste. Después se ocultará antes de que pueda verse el final completo del eclipse. Los horarios pueden variar algunos segundos dependiendo del lugar exacto de observación, según los cálculos astronómicos para Cartagena.

Ese 98% puede llevar a pensar que durante unos minutos será prácticamente de noche, pero el pequeño fragmento de Sol que permanecerá visible seguirá emitiendo una cantidad enorme de luz. El ambiente se oscurecerá y podrá notarse un descenso de la luminosidad y de la temperatura, pero desde Cartagena no aparecerá la corona solar ni existirá ningún momento en el que resulte seguro mirar sin protección. La diferencia entre un eclipse parcial del 98% y uno total parece pequeña sobre el papel, pero para los ojos y para el aspecto del cielo es inmensa.

La elección del lugar será fundamental. El Sol estará tan bajo que un edificio, una montaña, una arboleda o incluso una pequeña elevación cercana podrían ocultarlo antes del máximo. La Azohía e Isla Plana figuran entre los enclaves recomendados por su orientación y amplitud visual. También puede ser una buena opción el Castillo de la Concepción para quienes prefieran observarlo desde el casco urbano. Estos tres espacios han sido señalados por el Ayuntamiento y el Centro Astronómico de Cartagena.

Cabo de Palos y las playas orientadas hacia el Mar Menor ofrecen otras alternativas interesantes, siempre que se elija un punto con una visión limpia hacia el oeste-noroeste. Playa Honda, Playa Paraíso, Mar de Cristal, Islas Menores o Los Nietos cuentan con amplias zonas desde las que buscar el horizonte. Conviene visitar previamente el emplazamiento a la hora aproximada del eclipse, comprobar dónde se pone el Sol y evitar improvisar ese mismo día. También será recomendable llegar con antelación, no detener el vehículo en arcenes y mantenerse alejado de acantilados, zonas inestables o espacios sin accesos seguros.

Los eclipses acompañan a la humanidad desde mucho antes de que comprendiéramos su origen. Uno de los posibles registros más antiguos se encuentra en unos grabados irlandeses fechados alrededor del año 3340 antes de nuestra era, aunque su interpretación continúa siendo objeto de debate. En China, los escribas del siglo XII antes de Cristo anotaban sobre huesos que “el Sol había sido devorado”. Miles de años después, aquellos testimonios permitieron a investigadores estudiar cómo se ha ido ralentizando la rotación de la Tierra, según recoge la historia de los eclipses elaborada por la NASA.

Uno de los relatos más famosos ocurrió el 28 de mayo del año 585 antes de Cristo. Medos y lidios se enfrentaban junto al río Halis cuando un eclipse total oscureció el campo de batalla. Según Heródoto, ambos ejércitos interpretaron el fenómeno como una advertencia divina y acordaron la paz. El historiador también atribuyó la predicción a Tales de Mileto, aunque actualmente existen dudas sobre si realmente pudo calcular con tanta precisión el lugar y el momento.

España también ha desempeñado un papel destacado en la historia de estos fenómenos. Durante el eclipse de 1860, el fotógrafo y astrónomo Warren de la Rue obtuvo imágenes que ayudaron a demostrar que las protuberancias observadas alrededor del disco oscuro pertenecían al Sol y no a la Luna ni a la atmósfera terrestre. Entre los testigos se encontraba un Santiago Ramón y Cajal de solo ocho años, profundamente impresionado por aquella visión. En 1905, el llamado “eclipse español” atrajo a más de veinte expediciones científicas, llenó trenes y calles y hasta propició intentos de observación desde globos aerostáticos.

Otro eclipse cambió para siempre la historia de la ciencia en 1919. Arthur Eddington fotografió estrellas próximas al Sol durante la totalidad y comprobó que su luz se desviaba al pasar cerca del astro. Aquellas mediciones respaldaron una de las predicciones de la teoría de la relatividad general y convirtieron a Albert Einstein en una figura mundial. El recorrido histórico del IGN demuestra que estos minutos de oscuridad no solo han provocado temor y fascinación, sino que también han servido para descubrir cómo funciona el universo.

Para disfrutar del eclipse de Cartagena será imprescindible utilizar gafas o visores certificados conforme a la norma EN ISO 12312-2 y con marcado CE. Deben encontrarse en perfecto estado, sin arañazos, perforaciones, dobleces ni roturas. Las gafas deben colocarse antes de mirar hacia el Sol y solo retirarse después de apartar completamente la vista. Las observaciones tienen que ser breves e intermitentes, y los menores deberán estar supervisados en todo momento.

Las gafas de sol convencionales, las radiografías, los cristales ahumados, los discos compactos, los negativos fotográficos o cualquier filtro casero no ofrecen protección. Tampoco deben combinarse unas gafas de eclipse con prismáticos, telescopios o cámaras. Estos instrumentos concentran la radiación solar y necesitan filtros específicos instalados delante del objetivo. Para observarlo sin mirar directamente puede recurrirse a un proyector estenopeico, realizado con una cartulina agujereada que proyecte la imagen del Sol sobre otra superficie.

El Ministerio de Sanidad advierte de que contemplar directamente el Sol puede producir una lesión ocular grave, irreversible y generalmente indolora. En Cartagena, al tratarse de un eclipse parcial, las gafas homologadas deberán mantenerse puestas durante toda la observación, incluso en el momento de máxima ocultación.

El 12 de agosto no será necesario viajar miles de kilómetros ni instalar grandes telescopios para sentirse pequeño ante el universo. Bastará con encontrar un horizonte limpio, llegar con tiempo y mirar con la protección adecuada. Entonces, mientras la Luna cubra casi por completo el Sol y la tarde cartagenera cambie de color, comprenderemos por qué los eclipses han fascinado, asustado e inspirado a la humanidad durante miles de años.

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Aida Belmonte
Aida Belmonte
Aida Belmonte dirige ¿Dónde Comemos? Cartagena, donde lidera el enfoque informativo del medio y la cobertura de actualidad local, cultural y social en Cartagena y su comarca.
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