La playa de Calblanque ha vuelto a convertirse en escenario de esperanza. Veintiocho tortugas bobas (Caretta caretta) han iniciado este martes el viaje más importante de sus vidas al regresar al Mediterráneo tras completar su primer año de desarrollo en cautividad, una medida que incrementa notablemente sus posibilidades de supervivencia durante la etapa más vulnerable de su existencia.
La suelta, cargada de simbolismo, ha reunido a la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo; al presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras; y al consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, en el mismo lugar donde, durante el verano de 2025, apareció el nido del que proceden estos ejemplares.
Cada una de estas pequeñas tortugas comienza ahora un largo recorrido por el Mediterráneo y el Atlántico. Si todo sigue el curso de la naturaleza, dentro de unas dos décadas muchas de ellas volverán precisamente a la playa donde nacieron para depositar sus propios huevos, cerrando así un ciclo que convierte a Calblanque en un enclave de enorme valor para la conservación de la especie.
La alcaldesa destacó que este éxito es el resultado de un trabajo colectivo en el que han participado Protección Civil, Policía Local, los servicios municipales de limpieza, los Agentes Medioambientales y decenas de voluntarios que custodiaron el nido desde el primer momento. “Hoy estas tortugas emprenden un viaje por todo el mundo, pero dentro de veinte años regresarán porque este es su hogar. Para que ese regreso sea posible necesitamos seguir cuidando nuestro litoral con el mismo compromiso”, señaló Arroyo.
La regidora también puso en valor el crecimiento de la red de voluntariado Territorio Tortuga, integrada ya por 16 entidades colaboradoras que desarrollan labores de vigilancia, protección y sensibilización ambiental a lo largo de la costa cartagenera, consolidándose como la mayor iniciativa ciudadana de estas características en España.
Por su parte, el presidente regional, Fernando López Miras, agradeció la coordinación entre administraciones, científicos y ciudadanos, asegurando que la Región de Murcia se ha convertido en un territorio de referencia para la recuperación de la tortuga boba, una especie catalogada como vulnerable.
Los datos respaldan esa afirmación. Solo durante el verano de 2026 ya se han registrado dos nuevas puestas con un total de 167 huevos en las costas de la Región. Desde que comenzaron a documentarse estos nidos en 2019, más de 300 tortugas han podido regresar al mar gracias al trabajo desarrollado por el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Valle, el Oceanogràfic de Valencia, los agentes medioambientales, los cuerpos de seguridad y el voluntariado ambiental.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó cuando un grupo de niños y niñas de entre tres y diez años acompañó a las pequeñas tortugas durante sus primeros metros sobre la arena. Sus pasos lentos hacia el agua fueron también una lección de educación ambiental, acercando a las nuevas generaciones la importancia de proteger un patrimonio natural que cada verano encuentra en las playas de Cartagena un lugar seguro para perpetuar la especie.
La liberación de estas 28 tortugas refuerza el papel de Calblanque como uno de los espacios naturales más valiosos del Mediterráneo español y evidencia que la colaboración entre administraciones, científicos y ciudadanía puede traducirse en resultados tangibles para la biodiversidad.
Las administraciones recuerdan que, ante el avistamiento de una tortuga marina o de posibles indicios de un nido en la playa, es fundamental llamar inmediatamente al 112, mantener una distancia de seguridad, no tocar al animal y evitar el uso de flashes, linternas o la luz de los teléfonos móviles, ya que pueden desorientar tanto a las tortugas adultas como a las crías en su camino hacia el mar.














