El Campo de Cartagena ha vuelto a reivindicar su papel como referente de una agricultura innovadora y eficiente durante la celebración de la jornada Renaturalización y Estrategias para un Regadío Sostenible, un encuentro que ha reunido en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la Universidad Politécnica de Cartagena a investigadores, administraciones, empresas y comunidades de regantes con un objetivo común: avanzar hacia una gestión del agua más sostenible sin renunciar a la competitividad del sector.
Durante la inauguración de la jornada, el concejal de Agricultura del Ayuntamiento de Cartagena destacó el esfuerzo que realizan desde hace años los agricultores de la comarca para optimizar cada gota de agua mediante el uso de nuevas tecnologías, la digitalización y sistemas de riego cada vez más eficientes. El edil agradeció además la labor de la Universidad Politécnica de Cartagena y de la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena por impulsar proyectos que trasladan la investigación al terreno y ofrecen soluciones reales a uno de los principales desafíos del sector.
El responsable municipal subrayó que el Campo de Cartagena ha demostrado durante décadas su capacidad para producir más con menos recursos hídricos, situándose a la vanguardia de la innovación agrícola. No obstante, recordó que ese esfuerzo debe ir acompañado de una planificación que garantice la disponibilidad de agua para el futuro de la agricultura.
En ese sentido, reiteró el respaldo del Ayuntamiento de Cartagena al Trasvase Tajo-Segura, al que calificó como una infraestructura imprescindible para asegurar la viabilidad del regadío y mantener la actividad económica y el empleo vinculados al campo.
La jornada ha servido también para compartir experiencias y estrategias centradas en la renaturalización de los espacios agrícolas, la mejora de la biodiversidad y la implantación de nuevas herramientas que permitan seguir avanzando hacia un modelo de regadío más eficiente, resiliente y respetuoso con el medio ambiente. El encuentro consolida así la colaboración entre el ámbito científico y el sector agrícola para afrontar con garantías los retos que plantea la gestión del agua en un escenario marcado por el cambio climático y la creciente escasez de recursos hídricos.














