El Cartagena Jazz Festival ya tiene imagen para celebrar sus 45 años de historia. Un corazón diferente, imperfecto, lleno de trazos, músicos y movimiento será el encargado de anunciar una edición que se celebrará del 28 de octubre al 15 de noviembre de 2026 y que volverá a reunir en Cartagena a algunas de las grandes figuras del jazz y de otros géneros musicales.
Detrás del cartel está la ilustradora y creadora visual cartagenera Esther Pérez-Cuadrado, que ha bautizado su propuesta como ‘Corazón de Jazz’. Y precisamente eso es lo primero que aparece ante los ojos: un enorme corazón que sitúa a quien lo contempla en Cartagena y, al mismo tiempo, en el interior de un festival que alcanza este año una cifra especialmente simbólica.
“A primera vista, es un corazón raro, un corazón que nos dice ‘usted está aquí’. Aquí, en Cartagena. Aquí, en el 45 Jazz Festival”, explica Pérez-Cuadrado. La artista habla de un corazón “ecléctico”, un “corazón-diamante” que no sigue reglas y que está cargado de energía, luz y claridad.
Pero hay que mirar dentro. En el interior de ese corazón aparecen los artistas que participarán en el festival transformados en bocetos, dibujados mediante líneas rápidas, intuitivas, imperfectas y deliberadamente inacabadas. Una decisión que permite a la creadora establecer un vínculo directo entre dos mundos que, aparentemente, pueden parecer alejados: la ilustración y el jazz.
“Porque un boceto tiene mucho de jazz: intuición, rapidez, improvisación y alma”, señala la artista. Una improvisación que no debe confundirse con hacer las cosas al azar. Para poder improvisar, recuerda Pérez-Cuadrado, antes hay que conocer, estudiar, practicar y dominar la técnica. Solo entonces llega esa libertad capaz de convertir un trazo o una interpretación musical en algo irrepetible.
El cartel reivindica precisamente el proceso creativo por encima de la obsesión por alcanzar la perfección. “Y ahí está la magia: en esa línea que todavía busca, en lo que apenas está empezando a ser. Por eso, este cartel no pretende ser perfecto. Pretende ser proceso. Quiere ser jazz”, resume su autora.
La elección tiene además un marcado carácter local. Esther Pérez-Cuadrado Martínez, nacida en Cartagena en 1966, es ilustradora y creadora visual y lleva tres décadas compaginando la ilustración de libros educativos, especialmente dirigidos a las etapas de Infantil y Primaria, con encargos profesionales y proyectos personales. A lo largo de su trayectoria ha participado en exposiciones, recibido premios e impartido talleres. En sus trabajos concede especial importancia a la capacidad de las ilustraciones para contar historias, tengan o no palabras, pero procurando que en ellas siempre haya música.
Y música, precisamente, no faltará en una 45ª edición del Cartagena Jazz Festival que llegará con una programación especialmente potente. El festival mantiene su apuesta por combinar grandes figuras internacionales y nombres esenciales de la escena española con artistas que llevan el jazz hacia territorios como el soul, el flamenco, el rock y otras músicas contemporáneas.
El Auditorio El Batel volverá a convertirse en uno de los grandes escenarios del festival. La programación comenzará allí el 30 de octubre con Ibrahim Maalouf, trompetista franco-libanés convertido en una de las figuras más reconocibles del jazz europeo. Solo un día después, el 31 de octubre, llegará Andrea Motis, una de las artistas españolas con mayor proyección internacional.
Noviembre comenzará con más nombres propios. Nubiyan Twist actuará el día 6, mientras que el 7 de noviembre será el turno de Kenny Barron, una auténtica leyenda viva del piano jazz. El día 8 llegará otro de los encuentros destacados del festival con Kurt Elling & The Yellowjackets.
La recta final mantendrá el nivel. Rocío Márquez actuará el 13 de noviembre, llevando al festival una de las miradas más personales y renovadoras del flamenco contemporáneo. El 14 de noviembre compartirán protagonismo Rita Payés y Lucía Fumero, mientras que el cierre llegará el 15 de noviembre con Samara Joy, una de las voces que representan la nueva generación del jazz vocal internacional.
A estos conciertos se suma Niño Josele, que celebrará los veinte años de Paz, el trabajo en el que el guitarrista estableció su particular diálogo entre el flamenco y la música del pianista Bill Evans.
Pero el Cartagena Jazz Festival hace tiempo que dejó de vivir únicamente dentro de los grandes auditorios. La música volverá a extenderse por diferentes espacios de la ciudad. El Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy recibirá a Micah P. Hinson el 29 de octubre, Izo FitzRoy el 5 de noviembre y Nacho Vegas el 12 de noviembre.
También regresarán los conciertos de mediodía a la terraza de El Batel, con Pantera Blue el 1 de noviembre, Tito Ramírez el día 8 y La Perra Blanco el 15 de noviembre, llevando el festival a unas horas y a un ambiente diferentes a los de las grandes citas nocturnas.
Para esta edición se han puesto a la venta 200 abonos para nueve conciertos en el Auditorio El Batel por 135 euros, además de las entradas individuales correspondientes al resto de la programación.
Son ya 45 ediciones haciendo sonar el jazz en Cartagena. Casi medio siglo en el que han cambiado los músicos, los escenarios, las generaciones de espectadores y hasta la propia ciudad, pero permanece intacta una idea que el cartel de Esther Pérez-Cuadrado consigue resumir en una sola imagen.
Porque el jazz necesita técnica y conocimiento, pero también riesgo, intuición, libertad y la capacidad de dejarse llevar cuando llega el momento. Exactamente igual que ese corazón dibujado para la ocasión: un corazón imperfecto, todavía en proceso, que este otoño volverá a latir a ritmo de jazz en Cartagena.

