Marisol Segura vuelve a escribir su nombre en la historia del Festival Nacional de la Canción Española de Molino Derribao. La cantante lorquina se proclamó ganadora de la XXXIII edición del certamen, cuya gran final se celebró este sábado en el polideportivo de la diputación cartagenera ante más de medio millar de espectadores.
Una noche de copla, emoción y tradición que volvió a demostrar la fuerza de un festival que lleva más de tres décadas formando parte del calendario cultural de Cartagena. Con el respaldo del Ayuntamiento de Cartagena y, sobre todo, con el empuje de los vecinos, Molino Derribao volvió a convertirse durante unas horas en uno de esos lugares donde la canción española sigue sonando como siempre, pero sin perder vigencia.
El gran nombre de la noche fue el de Marisol Segura, que logró hacerse con el Molino de Plata, máximo reconocimiento del festival. Un triunfo que tiene además un significado especial para la artista de Lorca, ya que es la tercera ocasión en la que consigue alzarse con el primer premio del certamen.
La competición estuvo muy reñida. Carmen Abad consiguió la segunda posición, mientras que Maribel Castillo terminó tercera. Silverio Belmonte obtuvo el cuarto puesto y un accésit, mientras que María José Heredia, quinta clasificada, recibió igualmente un accésit.
Pero la noche no fue únicamente competición. El festival reservaba uno de sus grandes momentos para la actuación de Joana Jiménez, una de las voces más reconocibles de la copla y el flamenco de las últimas décadas. La cantante sevillana, ganadora en 2008 de la primera edición del programa Se llama copla, fue la artista invitada encargada de poner el broche musical a una final que reunió a cientos de personas en torno a un género que en Molino Derribao se vive de una manera muy especial.
La XXXIII edición llegaba además precedida por una participación récord. La organización recibió este año un elevado número de solicitudes para participar en el concurso, de las que fueron seleccionados diez artistas para disputar la semifinal celebrada el viernes. De aquella primera noche salieron los cinco intérpretes que consiguieron el pase a la final. La semifinal contó también con la presencia del concejal de Patrimonio, Pablo Braquehais.
El éxito de esta edición confirma la buena salud de una cita que nació de una forma mucho más sencilla, fruto de la iniciativa de un grupo de amigos y del impulso de Alfonso Conesa, conocido como ‘El Levantino’. Lo que comenzó como una apuesta local por mantener viva la canción española terminó convirtiéndose, con el paso de los años, en una de las citas tradicionales de la copla en Cartagena.
Buena parte de esa continuidad se explica por la implicación de los propios vecinos y por el trabajo desarrollado por la Asociación de Vecinos de Molino Derribao, que ha permitido que el festival alcance ya sus 33 ediciones manteniendo ese carácter cercano con el que nació.
Por su escenario han pasado a lo largo de estas décadas nombres destacados de la canción española y el flamenco, entre ellos Perlita de Huelva, Ana Reverte o Rocío Márquez, formando una larga lista de artistas que han contribuido a engrandecer una cita que cada verano vuelve a reunir a aficionados llegados desde diferentes puntos.
Este sábado fue el turno de Marisol Segura. La cantante lorquina volvió a conquistar al público y al jurado y se llevó a casa, por tercera vez, el Molino de Plata. Un nuevo triunfo para una artista que ya conoce bien lo que significa ganar en Molino Derribao y una nueva página para un festival que, 33 ediciones después, continúa demostrando que la copla tiene todavía mucho que cantar.














