La Mar de Músicas ya ha puesto rumbo a su próxima edición. Apenas habían terminado de sonar los últimos acordes de Rubén Blades en el auditorio Paco Martín cuando el festival desveló el secreto mejor guardado de su 32ª edición: Irlanda será el país invitado en 2027. Un anuncio que llegó envuelto en música, con la irrupción sorpresa del grupo Celticue y el sonido inconfundible de las gaitas, arrancando el aplauso de los más de 1.500 espectadores que asistían a la clausura del festival.
Tras un 2026 dedicado a Ecuador, Cartagena volverá a abrir una ventana a otra cultura con una propuesta que promete mantener la esencia de un festival que, desde hace más de tres décadas, ha hecho del descubrimiento artístico su principal seña de identidad. En esta ocasión, la mirada se dirige hacia un país que vive una de las etapas más creativas de su historia reciente y cuya influencia cultural trasciende con creces sus fronteras.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, destacó que la elección de Irlanda responde plenamente al espíritu de La Mar de Músicas. Según explicó, el país ha sabido conservar una tradición musical admirada en todo el mundo mientras impulsa una nueva generación de artistas que hoy marca tendencia en Europa. Esa convivencia entre las raíces y la innovación, señaló, representa a la perfección los valores que siempre ha defendido el festival.
Arroyo también quiso despedir el especial dedicado a Ecuador agradeciendo la excelente acogida que ha tenido durante esta edición. Afirmó que el público cartagenero ha podido acercarse a la riqueza cultural ecuatoriana y mostró su convencimiento de que Irlanda sorprenderá igualmente por la calidad, diversidad y proyección internacional de sus creadores.
Hablar de Irlanda es hacerlo de una tradición musical universalmente reconocida. Es el país de grupos como U2 o The Cranberries y de artistas irrepetibles como Sinéad O’Connor, cuya actuación en La Mar de Músicas en 2013 permanece grabada en la memoria de muchos asistentes. Sin embargo, el atractivo actual del panorama irlandés va mucho más allá de esos nombres históricos.
En los últimos años, Irlanda ha experimentado una auténtica revolución cultural. El folk convive con la electrónica, el hip hop, el jazz, el post punk o la experimentación sonora en una escena que ha sabido reinventarse sin renunciar a su identidad. Las melodías tradicionales siguen presentes, pero dialogan con nuevas influencias y lenguajes musicales que han convertido al país en uno de los grandes referentes culturales de Europa.
Ese momento de esplendor también se refleja en otras disciplinas. La literatura irlandesa vuelve a ocupar un lugar destacado en el panorama internacional, el cine cosecha premios en los principales festivales del mundo y las artes visuales mantienen una enorme vitalidad. Una efervescencia creativa que encaja perfectamente con la filosofía multidisciplinar que caracteriza a La Mar de Músicas desde su nacimiento.
Durante los próximos meses, el festival irá anunciando la programación del especial dedicado a Irlanda, que volverá a extenderse mucho más allá de los conciertos. Como ya es tradición, habrá espacio para la literatura, el cine, las exposiciones y otras manifestaciones artísticas que permitirán descubrir la riqueza cultural del país invitado desde diferentes perspectivas.
Con esta elección, Cartagena volverá a convertirse en el verano de 2027 en un gran punto de encuentro entre culturas. La Mar de Músicas renueva así su compromiso con el diálogo, la diversidad y el descubrimiento artístico, manteniéndose como uno de los festivales culturales más singulares y prestigiosos del panorama europeo.















