El pasado 25 de agosto abrió sus puertas en Vista Alegre, en la carretera de Cartagena a La Unión, El Rincón Cartagenero II, un establecimiento que inicia una nueva etapa después de trasladarse desde Los Molinos Marfagones. Cambia el lugar, pero se mantiene la intención de seguir ofreciendo ese tapeo cercano, generoso y reconocible que forma parte de la gastronomía popular de la comarca.
La propuesta conserva el espíritu de los bares de toda la vida, aquellos en los que la mesa comienza a llenarse casi sin darse uno cuenta. Un plato al centro, otro para compartir y una ronda más mientras llega la siguiente tapa. La carta combina recetas tradicionales con algunas propuestas más actuales, pero sin perder de vista los sabores mediterráneos y los productos que siempre han tenido presencia en las barras cartageneras.
Entre los entrantes aparece uno de esos platos que explica por sí solo el nombre del establecimiento: el pulpo a la cartagenera, preparado con aceite, vinagre, limón y sal. Junto a él se encuentran los calamares a la andaluza, los chopitos, la quisquilla frita, los mejillones al vapor, las gambas y las almejas al ajillo. Tampoco faltan los populares caballitos, las croquetas de pollo, jamón, boletus, Angus o pulpo, el queso frito, las patatas bravas y unos huevos rotos con jamón serrano pensados para compartir.
La carta también reserva un espacio para las cazuelas, todas elaboradas con una base de tomate, huevo y una mezcla de cuatro quesos. A partir de ahí llegan las diferencias: jamón serrano en la Serrana, atún en la Mediterránea, queso azul en la Sebica, sobrasada en la Mallorquina, bacón en la Campera, chorizo en la Castellana o espárragos en la denominada De la Tierra. Son platos sencillos, contundentes y especialmente agradecidos cuando el pan comienza a mojarse en la cazuela.
El apartado de bocadillos mantiene ese carácter desenfadado y utiliza nombres muy vinculados a Cartagena. El Cartagenero combina lomo y pimientos; el San Julián incorpora lomo, tomate, queso curado y jamón serrano; el Isaac Peral apuesta por lomo empanado, queso, bacón y huevo; y el Faro reúne pechuga empanada, queso, bacón y mayonesa. También hay opciones como el bocadillo Jefe, el Trufado, el Mallorquín o el clásico Madrileño de calamares.
Para quienes prefieren sentarse ante un plato completo, la cocina ofrece combinados de lomo, pechuga, calamares, escalope, chuletas de cerdo, longanizas, merluza o el Campero, con longaniza roja y blanca, morcilla y chorizo. Todos se acompañan de ensalada, patatas y huevo, siguiendo esa fórmula tradicional que nunca necesita demasiadas explicaciones.
La oferta se amplía con carnes como el solomillo de cerdo, el secreto y una parrillada que incorpora también entrecot. En pescados se puede elegir entre fritura, emperador, dorada, lubina, bacalao o calamar a la plancha, este último según mercado. Y para las comidas que piden sobremesa aparecen los arroces: paella mixta, de marisco, de verduras, de secreto y setas, arroz negro, pollo con magra y, como no podía ser de otra manera, caldero, uno de los platos más representativos de la cocina del litoral cartagenero.
El Rincón Cartagenero II arranca así su andadura en Vista Alegre con una carta extensa, precios contenidos y una cocina pensada tanto para el aperitivo como para una comida completa. Hay sabores de siempre, referencias a la tierra y propuestas capaces de reunir alrededor de una misma mesa a quienes buscan pescado, carne, arroz o simplemente unas buenas tapas.
El nuevo local guarda además una sorpresa que irá cobrando protagonismo con el paso del tiempo: un patio andaluz que sus responsables quieren recuperar y poner en valor. La intención es convertirlo en uno de los grandes atractivos del establecimiento, incorporando brasas y una propuesta gastronómica para disfrutar al aire libre. Será la siguiente etapa de un proyecto que acaba de comenzar, pero que ya llega a Vista Alegre con experiencia, identidad cartagenera y muchas ganas de encender los fogones.


