El Mar Menor dará un nuevo paso hacia la protección de sus fondos marinos con la instalación de 61 fondeaderos ecológicos en el entorno de la Isla Perdiguera y la Isla Mayor o del Barón. Se trata de una actuación impulsada por la Comunidad Autónoma en colaboración con el Ayuntamiento de Cartagena, que contará con una inversión de 511.000 euros procedentes de los fondos europeos Next Generation EU y que permitirá ordenar el uso de las embarcaciones de recreo en una de las zonas más sensibles de la laguna salada.
El concejal de Litoral, Álvaro Valdés, y el consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, han visitado este martes los trabajos previos a una intervención que busca acabar con los fondeos incontrolados y los conocidos como “muertos” ilegales, elementos que durante años han supuesto una amenaza para los ecosistemas marinos del Mar Menor.
Valdés ha subrayado la importancia de este proyecto para la conservación del litoral cartagenero, destacando que se trata de una medida fundamental para proteger uno de los espacios naturales más apreciados del municipio. Asimismo, ha agradecido la colaboración de la Consejería en las actuaciones destinadas al mantenimiento y mejora de las playas y espacios costeros.
La actuación se desarrollará durante los próximos dos meses y contempla la creación de tres áreas de fondeo regulado, dos de ellas situadas junto a la Isla Perdiguera y una tercera en la Isla Mayor o del Barón. Los nuevos puntos de amarre estarán adaptados para embarcaciones de entre seis y doce metros de eslora y han sido diseñados para minimizar el impacto ambiental.
La ubicación de los fondeaderos ha sido cuidadosamente estudiada para situarlos sobre fondos arenosos, evitando cualquier afección a las praderas submarinas de Cymodocea nodosa y Caulerpa prolifera, dos especies vegetales de gran valor ecológico que desempeñan un papel esencial en la conservación de la biodiversidad marina.
Antes de la instalación definitiva del sistema, los equipos de trabajo están llevando a cabo una limpieza integral de la zona para retirar residuos, cadenas y anclajes ilegales acumulados durante años. Los nuevos dispositivos incorporan tecnología de bajo impacto ambiental que evita el rozamiento de las cadenas sobre el fondo marino y garantiza una vida útil estimada de 25 años.
Con esta actuación, Cartagena refuerza su compromiso con la protección del Mar Menor y avanza hacia un modelo de turismo náutico más sostenible, donde el disfrute de la navegación y la conservación del entorno natural puedan convivir de forma equilibrada y respetuosa.














