Mucho antes de que los gigantescos cañones Vickers se convirtieran en una de las imágenes más reconocibles del patrimonio militar de Cartagena, la ciudad ya llevaba siglos mirando al Mediterráneo detrás de una formidable línea de defensas. Baterías, fortificaciones y posiciones artilladas protegían un puerto cuya importancia estratégica obligó a adaptar continuamente sus sistemas defensivos a los avances de la guerra naval.
Esa Cartagena anterior a los Vickers protagoniza el número 13 de la revista digital Cartagena Histórica, que el Archivo Municipal de Cartagena presentará este miércoles 16 de septiembre, a las 11:00 horas, en el Salón Multiusos del Archivo Municipal, situado en el Edificio Parque de Artillería, en la Plaza Puerta de la Serreta.
La nueva entrega está dedicada al trabajo Las defensas de costa cartageneras antes de los Vickers, realizado por el comandante de Artillería retirado Melchor Amate Conesa, que propone un recorrido por una parte fundamental de la historia militar de la ciudad y por las fortificaciones encargadas durante siglos de proteger el puerto, el Arsenal y uno de los principales enclaves navales del Mediterráneo español.
Porque la historia defensiva de Cartagena no comenzó con aquellos enormes cañones del siglo XX que todavía hoy impresionan a quienes visitan las baterías de costa. Mucho antes existió todo un sistema que fue evolucionando desde las antiguas torres de vigilancia hasta las baterías artilladas levantadas y transformadas principalmente durante los siglos XVIII y XIX.
A través de documentación histórica, planos, fotografías y fuentes militares, Melchor Amate reconstruye la evolución de las principales posiciones defensivas de los frentes de Galeras y San Julián. El estudio analiza su origen, las modificaciones que experimentaron, el armamento del que dispusieron y la función estratégica que desempeñaron en cada momento.
Nombres como Fajardo, La Podadera, San Fulgencio, San Leandro, Santa Florentina o Santa Ana vuelven así a ocupar el lugar que les corresponde dentro de la historia militar cartagenera. Fortificaciones que hoy forman parte del paisaje de la ciudad y su costa, pero que durante décadas constituyeron piezas esenciales de una maquinaria defensiva diseñada para impedir que una fuerza enemiga pudiera alcanzar el corazón naval de Cartagena.
El trabajo permite también comprender cómo fue cambiando la artillería y cómo las necesidades defensivas obligaron a modernizar sucesivamente estas instalaciones. Una evolución tecnológica y militar que acabaría desembocando, ya en el siglo XX, en la instalación de los poderosos Vickers, pero que resulta difícil de entender sin conocer todo lo que existió antes.
El autor conoce bien el terreno sobre el que escribe. Melchor Miguel Amate Conesa es comandante de Artillería retirado y durante veinte años prestó servicio en el Regimiento de Artillería de Cartagena. A esa experiencia profesional suma su labor como investigador y autor de diversos trabajos relacionados con la historia de la artillería española.
El número 13 de Cartagena Histórica recupera así una parte de la memoria de una ciudad que durante siglos tuvo que aprender a defenderse desde el mar y frente al mar. Una historia escrita entre montañas, bocanas, baterías y cañones que todavía permanece visible alrededor de Cartagena.
Con esta nueva publicación, el Archivo Municipal continúa su labor de investigación, conservación y divulgación del patrimonio histórico cartagenero, poniendo esta vez la mirada en unas defensas que son mucho más que restos de arquitectura militar: forman parte del paisaje, de la memoria y de la propia identidad de Cartagena.


