El artista cartagenero presenta en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy su primera exposición individual, ‘Rincones de mi tierra’, un recorrido por los lugares más emblemáticos de la ciudad que podrá visitarse hasta el 28 de noviembre.
Hay lugares que, por mucho que cambie una ciudad, permanecen intactos en la memoria de quienes la llevan dentro. Rincones que resisten al paso del tiempo, edificios que siguen contando historias y paisajes que forman parte de la identidad de generaciones enteras. Precisamente esos espacios son los protagonistas de ‘Rincones de mi tierra’, la primera exposición individual del artista cartagenero Fulgencio Rodríguez Cárdenas, que ya puede visitarse en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy de Cartagena.
La muestra reúne 23 acuarelas de estilo realista que invitan a recorrer algunos de los escenarios más reconocibles de la ciudad. El Palacio Consistorial, el Teatro Romano o el Faro de Navidad son algunos de los protagonistas de esta particular mirada artística, en la que Rodríguez Cárdenas ha querido capturar la esencia de una Cartagena que, pese a las profundas transformaciones experimentadas durante las últimas décadas, conserva lugares que parecen ajenos al calendario.
Detrás de cada pincelada hay también una historia personal. Natural de Cartagena, Fulgencio Rodríguez pasó 25 años viviendo en Madrid, una etapa durante la que pudo comprobar, cada vez que regresaba de visita, cómo su ciudad natal iba cambiando. Aquellos viajes le permitieron observar una evolución urbana que, con el paso de los años, terminaría convirtiéndose en una de las principales inspiraciones de su obra.
Fue después de jubilarse, cuando regresó definitivamente a Cartagena, cuando encontró el momento de dedicar más tiempo a una afición que acabaría transformándose en una auténtica pasión. Se centró en la acuarela, perfeccionando su técnica mediante clases en la Universidad Popular y aprendiendo también de acuarelistas de reconocido prestigio.
El resultado de ese aprendizaje y de tantos años contemplando su ciudad es esta colección de pequeñas ventanas abiertas a la Cartagena de siempre.
«Mi pretensión al crear esta propuesta era plasmar esos rincones de Cartagena eternos que, a pesar de la evolución tan enorme que ha sufrido la ciudad en los últimos 30 o 40 años, estos no han cambiado», explica el artista, dejando clara la intención que se esconde detrás de sus pinturas.
La exposición está integrada por 23 obras, casi todas de 31 por 41 centímetros, realizadas con acuarela y caracterizadas por un marcado realismo. Aunque los escenarios representados son diferentes, todos comparten un mismo objetivo: mostrar aquellos lugares que forman parte del patrimonio sentimental y visual de Cartagena.
Una de las particularidades de esta colección es que todas las acuarelas tienen su origen en fotografías tomadas por el propio artista durante sus visitas a Cartagena mientras residía en Madrid. Imágenes que en su momento sirvieron para conservar recuerdos y que, años después, han encontrado una segunda vida sobre el papel gracias al agua, los pigmentos y los pinceles.
Rodríguez Cárdenas es consciente de que cada cartagenero guarda en su memoria sus propios rincones favoritos y de que siempre habrá algún lugar que alguien eche de menos entre las obras expuestas. Sin embargo, confía en que el conjunto consiga transmitir esa sensación de pertenencia que despiertan los espacios conocidos.
«Espero que despierten interés en el espectador y, aunque siempre falte algún rincón importante para él, le transmita la idea general de lo que se ha pretendido», señala el pintor.
Más allá de su valor artístico, ‘Rincones de mi tierra’ es también una invitación a mirar Cartagena con otros ojos, a detenerse en esos edificios y paisajes que muchas veces contemplamos sin prestarles demasiada atención y a descubrir que, incluso en una ciudad en constante transformación, todavía existen lugares capaces de conectar el presente con los recuerdos del pasado.
La exposición podrá visitarse hasta el próximo 28 de noviembre en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy, de lunes a viernes, de 9:00 a 21:00 horas, y los sábados, de 9:30 a 13:30 horas.
Una oportunidad para descubrir la mirada de un cartagenero que, después de pasar buena parte de su vida lejos de su tierra, ha encontrado en la acuarela una forma de reencontrarse con ella y rendir homenaje a esos rincones que, por muchos años que transcurran, siempre seguirán siendo parte de Cartagena.

