Cien años de historia, miles de flores de papel y generaciones enteras de vecinos que han convertido una tradición en una de las señas de identidad de Torre Pacheco. El Salón de Plenos del Ayuntamiento ha acogido este sábado la presentación del cuarto y último volumen de la colección Cien años de Carrozas de Flor de Papelillo (1923-2025), una obra que pone el broche final a un ambicioso trabajo de recuperación de la memoria festiva del municipio.
La presentación ha reunido al historiador Laureano Buendía, al empresario hostelero y gerente del Restaurante Athabasca, Diego Pedreño Fernández-Henarejos, y al director de Radio Torre Pacheco, Teodoro Fructuoso, en un acto que ha servido para reivindicar el valor de una celebración que ha sabido mantenerse viva gracias al esfuerzo, la creatividad y la dedicación de sus vecinos.
Si los tres primeros volúmenes de esta colección permitían viajar al pasado a través de documentos, fotografías y registros históricos, esta cuarta entrega cambia el enfoque para situar en el centro a quienes verdaderamente han hecho posible que las carrozas sigan recorriendo las calles de Torre Pacheco: los carroceros y carroceras que, generación tras generación, han dedicado incontables horas a dar forma a auténticas obras de arte elaboradas con flores de papelillo.
La publicación recoge los testimonios de representantes de las corporaciones municipales de los últimos veinte años, así como las experiencias de veteranos participantes y de las nuevas generaciones que han tomado el relevo. Sus recuerdos, propuestas y críticas constructivas dibujan una visión cercana y humana de una tradición que va mucho más allá de un desfile.
Porque detrás de cada carroza hay meses de preparativos, reuniones, manos trabajando pacientemente y familias enteras compartiendo una misma ilusión. Hay también rivalidad sana, compañerismo y ese orgullo difícil de explicar que sienten quienes ven desfilar por las calles el resultado de tantas jornadas de esfuerzo.
Durante su intervención, Laureano Buendía explicó que el propósito de este último volumen ha sido precisamente escuchar a los protagonistas, conocer sus vivencias y recoger sus reflexiones sobre el presente y el futuro de las Carrozas de Flor de Papelillo. Un ejercicio de memoria colectiva que permite comprender cómo ha evolucionado esta manifestación cultural y cuáles son los desafíos que deberá afrontar para continuar creciendo.
El alcalde de Torre Pacheco, Pedro Ángel Roca Tornel, también quiso poner en valor la importancia de preservar y potenciar esta celebración, destacando especialmente el esfuerzo colectivo y la convivencia que se generan durante la elaboración de las carrozas.
El regidor planteó, además, un objetivo ambicioso para el futuro: conseguir que el desfile alcance las veinte carrozas participantes, una cifra que supondría un importante crecimiento respecto a las ocho que han tomado parte este año. Una aspiración con la que se pretende revitalizar la celebración y animar a nuevas peñas y colectivos a incorporarse a esta tradición centenaria.
Roca Tornel aprovechó igualmente la ocasión para agradecer el trabajo de quienes han impulsado la publicación, reconociendo la importancia de conservar por escrito una parte fundamental del patrimonio cultural y festivo de Torre Pacheco.
La jornada también tuvo espacio para los reconocimientos. Al finalizar la presentación, Diego Pedreño Fernández-Henarejos, en representación del Restaurante Athabasca, hizo entrega a la peña Los Fresquísimos del premio al Mejor Lateral, una distinción que reconoce el trabajo artístico realizado en el marco de las Carrozas de Flor de Papelillo.
Con este cuarto volumen se completa una colección que abarca más de un siglo de historia, desde 1923 hasta 2025, y que permite conocer no solo la evolución de las carrozas, sino también los cambios sociales, culturales y generacionales que han acompañado a esta celebración.
La obra se convierte así en un legado documental para quienes participaron en las primeras décadas, para quienes mantienen actualmente encendida la llama de la tradición y, especialmente, para aquellos jóvenes que tendrán en sus manos la responsabilidad de continuarla.
Porque las flores de papelillo pueden ser efímeras, pero la historia, el esfuerzo y los recuerdos de quienes las elaboran merecen permanecer para siempre. Y con esta colección, Torre Pacheco ha conseguido que cien años de ilusión compartida no se pierdan con el paso del tiempo.


