Cada 12 de octubre, España celebra su Fiesta Nacional entre banderas, desfiles militares y actos institucionales. Es una fecha que todos conocemos, pero cuya historia es bastante más curiosa de lo que parece. Porque, aunque la mayoría de los españoles identifica esta jornada con el tradicional desfile de las Fuerzas Armadas, pocos saben cuándo comenzó realmente a celebrarse, cuántos nombres ha tenido a lo largo del tiempo o por qué se eligió precisamente este día. Y todavía menos conocen que esta festividad guarda una relación muy especial con Cartagena y con uno de sus personajes más ilustres: Isaac Peral.
Para encontrar el origen de esta celebración hay que remontarse al 12 de octubre de 1492, cuando la expedición encabezada por Cristóbal Colón llegó a tierras americanas. Aquel acontecimiento cambió el rumbo de la historia y abrió una nueva etapa de contactos entre Europa y América, con profundas consecuencias políticas, económicas, sociales y culturales. También supuso el comienzo de un proceso de conquista y colonización que transformó para siempre la vida de los pueblos indígenas americanos.
Sin embargo, tuvieron que pasar cuatro siglos para que aquella fecha comenzara a adquirir el carácter de celebración nacional que conocemos actualmente. Uno de los primeros grandes antecedentes se produjo en 1892, cuando España conmemoró el cuarto centenario de la llegada de Colón a América. Durante la regencia de María Cristina de Habsburgo se organizaron numerosos actos oficiales para recordar aquel acontecimiento, otorgando un protagonismo especial al 12 de octubre.
La celebración fue ganando importancia durante las décadas siguientes hasta que, en 1918, bajo el reinado de Alfonso XIII, se aprobó una ley que declaró oficialmente el 12 de octubre como fiesta nacional con la denominación de Fiesta de la Raza. De esta manera, una fecha que hasta entonces había sido objeto de distintas conmemoraciones quedó reconocida legalmente como una jornada festiva para todo el país.
Por tanto, este 12 de octubre de 2026 se cumplen nada menos que 108 años desde aquella declaración oficial. Más de un siglo durante el cual España ha cambiado profundamente, pero ha mantenido esta fecha en su calendario de celebraciones nacionales.
Otra de las curiosidades de esta festividad es que no siempre ha recibido el mismo nombre. Durante buena parte del siglo XX fue conocida como Fiesta de la Raza, hasta que en 1958 pasó a denominarse oficialmente Día de la Hispanidad, una expresión que pretendía destacar los vínculos históricos, culturales y lingüísticos entre España y los países hispanoamericanos.
Con la llegada de la democracia, la festividad experimentó nuevas modificaciones. En 1981 se estableció la denominación de Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad, mientras que en 1987 se aprobó la Ley 18/1987, que fijó definitivamente el 12 de octubre como Fiesta Nacional de España. Esta es la denominación oficial que continúa vigente en la actualidad.
Precisamente, una de las particularidades más interesantes de esta jornada es el motivo de su elección. A diferencia de otros países, cuyas fiestas nacionales recuerdan una independencia, una revolución o una gran victoria militar, España escogió una fecha relacionada con un acontecimiento histórico de proyección internacional. La propia ley de 1987 explica que el 12 de octubre simboliza el momento en el que España, inmersa en un proceso de construcción política y cultural, comenzó una etapa de expansión más allá de los límites europeos.
También resulta curioso que el desfile militar, convertido hoy en una de las imágenes más reconocibles de la Fiesta Nacional, no siempre haya estado ligado al 12 de octubre. Aunque las Fuerzas Armadas españolas cuentan con una larga tradición de desfiles y celebraciones, fue a partir de 1997 cuando el gran desfile militar comenzó a celebrarse de manera estable coincidiendo con esta fecha en Madrid.
Desde entonces, el paso de las unidades militares, los vehículos de las Fuerzas Armadas y las aeronaves que sobrevuelan la capital se han convertido en uno de los momentos más esperados de la jornada. Entre las imágenes más populares destaca la exhibición aérea de la Patrulla Águila, vinculada a la Academia General del Aire y del Espacio de San Javier, cuyos aviones han dibujado en numerosas ocasiones los colores de la bandera española sobre el cielo de Madrid.
Pero el 12 de octubre tiene otra particularidad que muchas veces pasa desapercibida: ese mismo día se celebra la festividad de Nuestra Señora del Pilar, patrona de Zaragoza y de la Guardia Civil. Esta coincidencia hace que la jornada tenga también una importante dimensión religiosa, especialmente en la capital aragonesa, donde miles de personas participan cada año en los actos organizados en honor a la Virgen.
Y es precisamente esta coincidencia la que nos permite descubrir una historia poco conocida que conecta directamente el 12 de octubre con Cartagena.
Porque la Virgen del Pilar no solo es patrona de la Guardia Civil. También es copatrona del Arma Submarina de la Armada Española, junto a la Virgen del Carmen. Una vinculación que tiene sus raíces en los primeros pasos de la navegación submarina española y que está estrechamente relacionada con Isaac Peral, el inventor cartagenero que revolucionó la historia naval.
Según recoge la propia Armada Española, en 1890, durante una de las inmersiones de su submarino, Isaac Peral se encomendó a una imagen de la Virgen del Pilar que llevaba a bordo. Aquellas primeras experiencias bajo el agua suponían un enorme desafío tecnológico y humano. Los submarinos eran todavía máquinas experimentales, y cada inmersión implicaba riesgos desconocidos para sus tripulantes.
La tradición cuenta que aquella inmersión se desarrolló sin incidentes y que todos los miembros de la dotación regresaron sanos y salvos, un episodio que contribuyó a estrechar la relación entre la devoción a la Virgen del Pilar y los primeros submarinistas españoles.
Décadas después, aquella historia volvió a cobrar protagonismo. En 1945, el almirante Bastarreche, entonces capitán general del Departamento Marítimo de Cartagena, recordó el episodio durante un acto en el que colocó una insignia submarinista en el manto de la Virgen del Pilar.
El gesto tuvo una importante repercusión. El 15 de enero de 1946, la Diputación de Zaragoza acordó por unanimidad regalar una imagen de la Virgen del Pilar a las fuerzas submarinistas de la Armada Española.
Aquella imagen fue trasladada a Cartagena y colocada en la escalera principal del edificio de la Base de Submarinos, donde permanece desde entonces, convirtiéndose en un símbolo de protección y devoción para generaciones de marinos que han desarrollado su labor bajo las aguas.
La relación entre Zaragoza y Cartagena no terminó allí. En noviembre de 2003, los submarinistas españoles ofrecieron a la Virgen del Pilar un manto sufragado mediante aportaciones de militares en activo y en la reserva. Desde febrero de 2004, ese manto puede utilizarse en la Basílica del Pilar de Zaragoza cada 17 de febrero, fecha en la que se conmemora la creación del Arma Submarina española.
De esta manera, una celebración nacional que tiene sus orígenes en un acontecimiento ocurrido hace más de cinco siglos y que fue reconocida oficialmente hace 108 años termina encontrando una conexión inesperada con Cartagena.
Mientras Madrid acoge el desfile de las Fuerzas Armadas y Zaragoza celebra a su patrona, en la Base de Submarinos de Cartagena permanece una imagen de la Virgen del Pilar que recuerda la historia de aquellos hombres que se atrevieron a desafiar las profundidades del mar.
Una historia que comenzó con la audacia de Isaac Peral, continuó con generaciones de submarinistas y sigue formando parte del patrimonio histórico y sentimental de la Armada Española.
Porque el 12 de octubre no solo habla de grandes acontecimientos, de tradiciones nacionales o de páginas escritas hace siglos. También esconde pequeñas historias que merecen ser recordadas. Y una de ellas tiene como escenario Cartagena, como protagonista a uno de sus hijos más universales y como símbolo a una Virgen que, además de mirar hacia Zaragoza, también acompaña desde hace décadas a quienes navegan bajo el mar.

