Diez kilómetros a nado, veinte por tierra y más de 650 metros de desnivel. Son las cifras de un desafío que, en su cuarta edición, ha vuelto a demostrar que el deporte puede convertirse en una poderosa herramienta de solidaridad e inclusión.
Hay retos que se miden en kilómetros, otros en esfuerzo y algunos, los más importantes, en lo que consiguen cambiar la vida de los demás. El Reto Solidario Mar y Tierra pertenece a estos últimos. Cartagena ha vuelto a ser escenario de una iniciativa en la que el deporte, la superación personal y la solidaridad se han dado la mano para ayudar a quienes encuentran en la actividad física una oportunidad de integración.
Los protagonistas de esta cuarta edición han sido Fran Segura y Joaquín Susmozas, acompañado por su hija Julia, que han vuelto a demostrar que, cuando existe una buena causa, las dificultades del camino pasan a un segundo plano. Ambos han unido El Portús con Cartagena a través de dos recorridos simultáneos, uno por mar y otro por tierra, que han terminado con un emotivo abrazo como símbolo del esfuerzo compartido.
Mientras Fran Segura afrontaba una exigente travesía a nado de aproximadamente diez kilómetros, Joaquín Susmozas y su hija Julia completaban un recorrido terrestre de veinte kilómetros y más de 650 metros de desnivel positivo, utilizando una silla adaptada. Dos maneras diferentes de afrontar un mismo desafío y un único objetivo: demostrar que el deporte no debería entender de barreras.
Pero detrás de cada brazada, de cada subida y de cada kilómetro recorrido había una razón que iba mucho más allá de alcanzar la meta. En esta ocasión, los beneficiarios del esfuerzo han sido los integrantes de Kuriosos CAB, un equipo del Club Amigos del Balonmano Cartagena que trabaja para que jóvenes con diversidad funcional puedan disfrutar del deporte en un entorno de convivencia, compañerismo e inclusión.
Kuriosos nació precisamente con esa filosofía, la de ofrecer un espacio donde las capacidades de cada persona sean más importantes que sus limitaciones. A través del balonmano, sus participantes encuentran una oportunidad para desarrollar su autonomía, mejorar su autoestima, aprender a trabajar en equipo y establecer relaciones sociales. Y, sobre todo, para disfrutar de algo tan sencillo y tan importante como sentirse parte de un grupo.
El proyecto ha conseguido reunir a jugadores, familiares, entrenadores, asociaciones y voluntarios alrededor de una misma idea: el deporte debe estar al alcance de todos. Sus entrenamientos y jornadas de convivencia no se limitan a enseñar a lanzar un balón o defender una portería, sino que también contribuyen a derribar prejuicios y demostrar que cada persona puede progresar a su propio ritmo.
En este camino, el Reto Solidario Mar y Tierra ha encontrado nuevamente el respaldo del complejo industrial de Repsol en Cartagena, que colabora con esta iniciativa desde 2023. La compañía ha querido sumarse una vez más a un proyecto que convierte el esfuerzo de unos pocos en oportunidades para muchas personas.
Tras la finalización del desafío, Repsol hizo entrega de un cheque solidario al equipo de Kuriosos, contribuyendo así a respaldar su actividad y a dar mayor visibilidad a la labor que desarrolla el Club Amigos del Balonmano Cartagena. La recaudación obtenida en esta edición se destina íntegramente a este proyecto de inclusión deportiva.
No es la primera vez que Mar y Tierra consigue que el esfuerzo físico tenga una recompensa social. Desde 2023, las distintas ediciones del reto han permitido apoyar iniciativas como Zancadas sobre Ruedas, Luchadores Anónimos y la Fundación Tiovivo, entidades que trabajan desde diferentes ámbitos para mejorar la calidad de vida de las personas.
La cuarta edición deja así algo más que una travesía completada y una nueva meta alcanzada. Deja también el reconocimiento a quienes trabajan diariamente por una sociedad más inclusiva y el ejemplo de que la solidaridad no siempre necesita grandes discursos. A veces basta con lanzarse al mar, recorrer un camino complicado o empujar una silla adaptada durante veinte kilómetros.
Porque, al final, lo verdaderamente importante de este reto no era quién llegaba primero a Cartagena, sino conseguir que los jóvenes de Kuriosos puedan seguir avanzando juntos, dentro y fuera de la pista de balonmano.

