Cartagena ya está de fiesta. La Plaza del Ayuntamiento volvió a llenarse de cartageneros, festeros y visitantes para dar la bienvenida a la XXXVII edición de las Fiestas de Carthagineses y Romanos, y lo hizo con un pregonero que tardó muy poco en meterse al público en el bolsillo. Juan Manuel Montilla Macarrón, El Langui, mezcló humor, emoción, gastronomía, historia y mensajes de superación en un pregón en el que también tuvo tiempo para dejar clara una cuestión especialmente sensible para los cartageneros: la marinera es de Cartagena.
Desde el balcón principal del Palacio Consistorial y acompañado por la alcaldesa, Noelia Arroyo, autoridades, representantes de la Federación de Tropas y Legiones y los principales personajes de las fiestas, El Langui comenzó haciendo gala de su particular sentido del humor. “Estoy como para calzar sandalias romanas y dar tres pasos”, bromeó antes de declararse neutral en la histórica batalla entre cartagineses y romanos.

Pero si hubo una conquista que el pregonero reconoció sin resistencia fue la gastronómica. Marineras, caldero y asiático han terminado por rendir a El Langui durante su estancia en Cartagena. Y precisamente al hablar de estos productos lanzó uno de los guiños que más complicidad despertó entre los asistentes.
El artista reivindicó estos sabores como auténticos productos “made in Cartagena” y puso especial énfasis en la marinera, una tapa cuya autoría algunos lugares cercanos han tratado de atribuirse con el paso del tiempo. El Langui lo dejó claro durante su pregón: la marinera es cartagenera, ligada a esta ciudad y a su tradición gastronómica, al igual que el asiático. Una defensa del origen de una de las tapas más reconocibles de Cartagena que llegó, además, en vísperas de la presentación oficial de AMACT, la Asociación de la Marinera de Cartagena, nacida precisamente para proteger y divulgar su historia y su vinculación con la gastronomía del Campo de Cartagena.
El pregonero aseguró además tener familia cartagenera por parte de padre y recordó que Carthagineses y Romanos va mucho más allá de ponerse un traje durante diez días. Para El Langui estas fiestas son “historia, identidad, barrio, familias y amigos”, y cuando una ciudad consigue transmitir su historia de generación en generación, esa historia deja de permanecer únicamente en los libros para seguir viva en sus calles.
También hubo espacio para hablar de sus propias batallas. El artista recordó las dificultades, los prejuicios y todos aquellos “no puedo” a los que se ha enfrentado durante su vida. A sus 47 años compite con España en boccia y quiso trasladar al público una de las reflexiones más personales de la noche: “Las mejores batallas no son las que ganas contra alguien, son las que ganas contigo mismo”.

El Langui aprovechó igualmente el simbolismo de unas fiestas construidas alrededor de dos ejércitos enfrentados para pedir que las diferencias nunca desemboquen en odio. Habló de respeto, empatía y derechos humanos, recordando que mientras Cartagena recrea sus batallas para celebrar su historia, en otros lugares del mundo existen enfrentamientos reales que dejan muerte y destrucción.
Y como no podía ser de otra manera tratándose de un rapero, el pregón terminó a golpe de rima. “Que suene fuerte Cartagena, que esta noche no haya pena / Si hay batalla, que sea buena, y después todos a la cena”, improvisó ante una plaza entregada. Después recordó a cartagineses y romanos que, cuando desaparecen cascos, escudos y diferencias entre bandos, todos forman parte de la misma ciudad: “Debajo de todo eso, sois Cartagena, y ahí no hay dos ejércitos”.
Antes del pregón, Noelia Arroyo destacó el trabajo desarrollado por Tropas y Legiones para convertir Carthagineses y Romanos en una celebración abierta, integradora y accesible. La alcaldesa calificó las fiestas como “la fiesta más inclusiva de España” y agradeció a los cerca de seis mil festeros su dedicación para mantener viva la historia de Cartagena y acercarla cada septiembre tanto a los vecinos como a quienes llegan desde fuera.
La jornada festera había comenzado antes con uno de sus momentos más simbólicos, la llegada del Fuego Sagrado al Cerro del Molinete. El Iter Ignis partió este año desde el Mirador de Amílcar Barca de Elche de la Sierra y recorrió más de 230 kilómetros antes de alcanzar Cartagena.
Con el fuego encendido y el pregón pronunciado, los ejércitos vuelven a tomar Cartagena durante diez días. Y esta vez lo hacen después de que El Langui haya dejado una pequeña batalla gastronómica resuelta desde el balcón del Ayuntamiento: la marinera, como el asiático, lleva Cartagena en su historia y en su nombre.

