La seguridad de Cartagena pasa por contar con más medios, suficientes efectivos y una coordinación permanente entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Así lo ha defendido la alcaldesa, Noelia Arroyo, durante la toma de posesión de José Javier Morote como nuevo comisario jefe de la Policía Nacional en Cartagena, un relevo que abre una nueva etapa al frente de la Comisaría y que vuelve a poner sobre la mesa las necesidades policiales de un municipio especialmente complejo por su extensión, población y características.
Arroyo ha ofrecido al nuevo responsable de la Policía Nacional toda la colaboración del Ayuntamiento y de la Policía Local, insistiendo en que la cooperación entre ambos cuerpos resulta fundamental para responder a los problemas de seguridad que afectan al municipio.
“Todo ello, como bien sabes, requiere capacidad policial y una coordinación constante de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”, ha señalado la alcaldesa, que ha enumerado entre los principales retos la delincuencia común, la multirreincidencia, el tráfico de drogas, la violencia de género y los delitos tecnológicos.
A estas situaciones se suman otras circunstancias propias de Cartagena que incrementan las necesidades policiales. Entre ellas, Arroyo ha mencionado la llegada de inmigración irregular, que supone actuaciones extraordinarias y exige recursos adicionales por parte de los cuerpos de seguridad.
“Nuestra Policía Local siempre colaborará con la Policía Nacional. Pero esa cooperación requiere que cada Administración disponga de los medios necesarios para poder ejercer sus competencias”, ha afirmado.
Una reclamación que adquiere especial importancia en un municipio que se encuentra entre los más extensos de España, con una población repartida entre el casco urbano, barrios, diputaciones y una amplia franja costera. Cartagena es además una ciudad portuaria, industrial y militar, alberga infraestructuras estratégicas y recibe una importante afluencia turística, especialmente durante determinados periodos del año.
A ello hay que sumar la celebración de grandes acontecimientos capaces de concentrar a decenas de miles de personas, circunstancias que obligan a disponer de una estructura policial preparada tanto para la actividad cotidiana como para situaciones extraordinarias.
En este escenario continúa teniendo sentido una reivindicación que Cartagena mantiene desde hace años: la necesidad de disponer de una segunda comisaría de la Policía Nacional. El crecimiento de la población, la enorme extensión territorial del término municipal y la dispersión de sus núcleos hacen que reforzar las instalaciones y la presencia policial no sea únicamente una cuestión de comodidad administrativa, sino una herramienta para mejorar la atención al ciudadano y la capacidad de respuesta.
Una segunda comisaría permitiría además descentralizar servicios, acercar la Policía Nacional a otras zonas del municipio y complementar las actuales instalaciones, especialmente ante una realidad territorial que poco tiene que ver con la de ciudades más compactas y con distancias mucho menores.
“Necesitamos cuerpos con medios suficientes, información compartida y capacidad para actuar con rapidez”, ha insistido Arroyo, comprometiendo la cooperación del Ayuntamiento durante la nueva etapa que comienza ahora en la Comisaría de Cartagena.
La alcaldesa también ha dedicado palabras de reconocimiento al anterior comisario jefe, Damián Romero, destacando que durante su etapa al frente de la Policía Nacional consiguió ganarse “el respeto de la ciudad como profesional y su aprecio como persona”.
El reconocimiento se ha extendido al conjunto de los agentes de la Policía Nacional destinados en Cartagena. Arroyo ha recordado que próximamente la ciudad hará público ese agradecimiento de manera solemne mediante la entrega de la Medalla de Oro de Cartagena al Cuerpo Nacional de Policía.
José Javier Morote asume así la responsabilidad de dirigir la Policía Nacional en un municipio con importantes desafíos y unas características singulares. Una nueva etapa en la que Ayuntamiento y Policía Nacional mantienen su apuesta por la coordinación, pero en la que Cartagena también seguirá reclamando los efectivos, recursos e infraestructuras acordes a su dimensión.
“Cartagena reclama lo que necesita, pero también pone todo de su parte para alcanzar los objetivos de seguridad que compartimos”, ha concluido Arroyo, deseando al nuevo comisario jefe una etapa de trabajo fructífera y útil para la ciudad.

