La Escuela de Verano para Personas con Discapacidad impulsada por el Ayuntamiento de Cartagena ha cerrado su segunda edición con un balance muy positivo, consolidándose como uno de los recursos de apoyo a la conciliación familiar más valorados por las familias del municipio. El programa ha pasado de atender a 20 menores en su primera edición a 35 participantes este verano, una ampliación que responde al creciente interés por una iniciativa que combina ocio, inclusión y atención especializada durante las vacaciones escolares.
La concejal de Política Social, Familia e Igualdad, Cristina Mora, ha visitado este jueves el Centro Primitiva López, donde se ha desarrollado gran parte de la actividad, para conocer de primera mano las últimas jornadas de un programa que concluye este viernes tras más de un mes de funcionamiento.
Desde el pasado 26 de junio, los participantes han disfrutado de más de mil horas de actividades adaptadas, diseñadas específicamente para responder a las necesidades de cada menor. Talleres creativos, propuestas culturales y musicales, juegos y actividades deportivas han formado parte de una programación elaborada por un equipo de doce profesionales especializados, que ha trabajado diariamente para garantizar una experiencia inclusiva y enriquecedora.
Durante su visita, Cristina Mora ha destacado el importante crecimiento experimentado por esta Escuela de Verano en apenas un año. Según ha explicado, el Ayuntamiento ha realizado un esfuerzo para ampliar casi al doble las plazas disponibles con el objetivo de que más familias pudieran acceder a este servicio durante el periodo estival.
La edil ha señalado que esta iniciativa permite que los menores disfruten de un espacio seguro donde aprender, compartir experiencias y divertirse mientras sus padres pueden conciliar mejor su vida laboral y familiar. Además, ha subrayado que la elevada demanda demuestra que este recurso responde a una necesidad real de muchas familias del municipio.
El Ayuntamiento también ha querido reconocer el trabajo desarrollado por el equipo humano que ha hecho posible el programa. Mora ha agradecido la implicación de los doce profesionales que han adaptado las actividades a las capacidades y necesidades de cada participante, así como la colaboración del Centro Primitiva López por volver a ceder sus instalaciones para desarrollar esta segunda edición.
La directora del centro, Irene Martínez, ha valorado muy positivamente la continuidad del proyecto y ha destacado que las instalaciones reúnen todas las condiciones de accesibilidad necesarias para ofrecer un entorno seguro y plenamente adaptado. Según ha explicado, el objetivo principal ha sido proporcionar a los menores un espacio de ocio donde disfrutar de nuevas experiencias, relacionarse con otros niños y mantener una actividad constante durante las vacaciones.
Otro de los aspectos mejor valorados por las familias ha sido la comunicación permanente mantenida durante todo el programa. La coordinación de la Escuela de Verano ha utilizado un canal específico de WhatsApp para informar diariamente sobre las actividades realizadas y compartir fotografías de los participantes, favoreciendo una relación cercana y continua con los padres.
Precisamente han sido las propias familias quienes mejor han resumido el valor que tiene esta iniciativa. Para muchos padres y madres, la Escuela de Verano supone mucho más que un servicio de conciliación: representa la tranquilidad de saber que sus hijos permanecen atendidos por profesionales especializados mientras continúan desarrollando habilidades, manteniendo rutinas y disfrutando de actividades adaptadas.
Una de las madres participantes ha explicado que este recurso supone un gran alivio porque permite que los menores continúen con la estimulación y los hábitos adquiridos durante el curso escolar, evitando que las vacaciones interrumpan ese proceso. A su juicio, la creación de esta Escuela de Verano ha supuesto un importante avance para muchas familias de Cartagena.
Otro de los padres ha destacado que el programa se ha convertido en un auténtico apoyo para quienes deben compatibilizar el trabajo con el cuidado de sus hijos. Según ha señalado, los niños llegan cada día con ilusión, participan en numerosas actividades y regresan a casa contentos, una satisfacción que también comparten sus familias.
Los testimonios coinciden además en señalar que mantener una rutina estructurada durante el verano resulta especialmente beneficioso para muchos menores con discapacidad, tanto desde el punto de vista educativo como emocional y social.
Con la clausura de esta segunda edición, el Ayuntamiento de Cartagena refuerza su apuesta por políticas sociales orientadas a la inclusión, la igualdad de oportunidades y el apoyo a las familias. El aumento de plazas y la excelente acogida obtenida evidencian que la Escuela de Verano para Personas con Discapacidad se ha convertido ya en un recurso consolidado dentro de la oferta municipal, con el reto de seguir creciendo en futuras ediciones para dar respuesta a una demanda que continúa aumentando.















