El Ayuntamiento de Cartagena ha activado un dispositivo especial de vigilancia ciudadana para tratar de contener la expansión del avispón oriental (Vespa orientalis), una especie exótica invasora que ya ha sido localizada en el municipio y que representa una seria amenaza para las abejas, otros insectos polinizadores y, en consecuencia, para el equilibrio de los ecosistemas.
La decisión llega después de que varios ejemplares fueran detectados recientemente en las inmediaciones del Teatro Romano, un hallazgo que ha puesto en alerta a los servicios municipales y a los apicultores de la zona. La presencia de esta especie se descubrió durante la retirada de una colmena instalada en una vivienda particular. Fue entonces cuando el apicultor encargado de la actuación observó cómo varios avispones orientales atacaban directamente a las abejas, un comportamiento característico de esta especie, que utiliza a estos insectos como una de sus principales fuentes de alimento.
A partir de ese momento se puso en marcha un protocolo de seguimiento para intentar localizar el nido del que proceden los ejemplares detectados. Como primera actuación, los apicultores han instalado un señuelo utilizando la propia colmena afectada, una técnica que permitirá observar durante aproximadamente una semana la dirección de vuelo de los avispones y aumentar las posibilidades de encontrar el lugar donde se encuentra el avispero.
Con el objetivo de detectar nuevos focos cuanto antes, el Ayuntamiento ha hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana. Para facilitar la identificación de esta especie, el Consistorio ha elaborado un cartel informativo con las principales características del avispón oriental y ha habilitado el correo electrónico controlplagas@ayto-cartagena.es para que cualquier vecino pueda comunicar la presencia de ejemplares o posibles nidos.
La rapidez en la notificación puede marcar la diferencia. Los especialistas recuerdan que localizar un nido en sus primeras fases permite eliminarlo antes de que la colonia alcance grandes dimensiones y comience a extenderse por nuevas zonas del municipio.
El avispón oriental presenta unas características físicas que permiten distinguirlo de otras especies presentes en España. Los ejemplares adultos miden entre 25 y 35 milímetros y muestran un cuerpo de color marrón rojizo muy oscuro, una llamativa mancha amarilla en la parte frontal de la cabeza y dos bandas amarillas en el abdomen.
Precisamente esta última característica hace que, en ocasiones, pueda confundirse con el avispón europeo. Sin embargo, esta especie autóctona suele alcanzar un tamaño mayor, entre 35 y 40 milímetros, y presenta un abdomen mucho más amarillento. Diferenciar ambas especies resulta importante para evitar falsas alarmas y facilitar el trabajo de los técnicos encargados del control.
Los expertos también advierten de que los nidos del avispón oriental no siempre son visibles. A diferencia de otras avispas, esta especie acostumbra a instalar sus colonias bajo tierra, en antiguas madrigueras, huecos de árboles o pequeñas cavidades naturales. En muchos casos, la única pista es un pequeño orificio de apenas unos centímetros de diámetro por el que entran y salen los insectos.
Por este motivo, el Ayuntamiento insiste en que nadie debe intentar acercarse a un posible nido ni manipularlo. Aunque la picadura del avispón oriental no suele ser más peligrosa que la de otras avispas para la mayoría de las personas, sí puede provocar un intenso dolor y desencadenar reacciones alérgicas graves en quienes sean sensibles al veneno.
Si un ciudadano detecta un nido o la presencia continuada de varios ejemplares en una misma zona, la recomendación es mantener la distancia y avisar inmediatamente a los servicios competentes. Además del correo habilitado por el Ayuntamiento, también puede comunicarse la incidencia llamando al 112 o informando al SEPRONA de la Guardia Civil, que coordinará la actuación junto a los especialistas municipales en control de plagas.
La preocupación por la expansión del avispón oriental no es casual. En los últimos años esta especie ha ido ampliando progresivamente su distribución por diferentes puntos del litoral mediterráneo, aprovechando las altas temperaturas y las condiciones favorables para establecer nuevas colonias.
Su presencia supone un problema especialmente grave para la apicultura, ya que un pequeño grupo de estos insectos puede llegar a diezmar una colmena en muy poco tiempo. Además del impacto económico que esto provoca en los apicultores, la disminución de las poblaciones de abejas afecta directamente a la polinización de numerosas plantas cultivadas y silvestres, un proceso esencial para mantener la biodiversidad.
Por ello, desde el Ayuntamiento de Cartagena se insiste en que la implicación de los vecinos será determinante para evitar que esta especie invasora logre asentarse definitivamente en el municipio. Cada aviso recibido permitirá ampliar el seguimiento de los técnicos y actuar con mayor rapidez allí donde aparezcan nuevos ejemplares.
El objetivo es claro: detectar los nidos antes de que crezcan, eliminarlos de forma segura y proteger tanto a las personas como al patrimonio natural del municipio. La colaboración ciudadana, unida al trabajo coordinado entre apicultores, servicios municipales y fuerzas de seguridad, se convierte así en la mejor herramienta para frenar una amenaza que ya ha hecho acto de presencia en Cartagena.
















