Hay tradiciones que no necesitan reinventarse para seguir emocionando. Basta con escuchar el primer verso, sentir el silencio expectante del público y comprobar cómo las palabras nacen en el mismo instante en el que son pronunciadas. Eso es el trovo. Un arte que Cartagena ha sabido proteger durante generaciones y que volverá a demostrar su enorme vitalidad con la celebración de la XXI edición del Festival Internacional de Poesía Oral Improvisada ‘Trovalia‘, que del 30 de julio al 1 de agosto reunirá a algunos de los mejores improvisadores del mundo.
Durante tres noches, Cartagena, Isla Plana y Mar de Cristal serán escenario de un encuentro cultural que trasciende fronteras y lenguas para demostrar que la improvisación sigue siendo una de las expresiones artísticas más sorprendentes que existen. El Ayuntamiento de Cartagena y la Asociación Trovera José María Marín han diseñado una programación que convierte al municipio en un referente internacional de la poesía oral, reuniendo sobre el mismo escenario a payadores, repentistas, regueifeiras y versadores procedentes de Argentina, Colombia, Cuba, Panamá, Puerto Rico, Canarias, Galicia y, por supuesto, Cartagena.
La concejala de Festejos, Francisca Martínez Sotomayor, destacó durante la presentación que el trovo forma ya parte del patrimonio cultural del municipio y recordó el papel esencial que desempeña la Asociación Trovera José María Marín en la conservación de esta tradición. Un reconocimiento que va mucho más allá de organizar un festival, porque supone mantener viva una forma de entender la cultura popular donde el ingenio, la rapidez mental y la creatividad se convierten en protagonistas.
El presidente de la asociación, Pedro Jesús López “Salmerón”, invitó tanto a los cartageneros como a los numerosos visitantes que pasan el verano en el municipio a descubrir un espectáculo único. Explicó que el cartel de este año reúne a algunos de los improvisadores más destacados del panorama internacional y reconoció que muchos otros artistas interesados no han podido participar por cuestiones organizativas, lo que refleja el prestigio que Trovalia ha alcanzado fuera de nuestras fronteras.
La programación arrancará el jueves 30 de julio en la Plaza del Ayuntamiento de Cartagena, donde todas las delegaciones ofrecerán una muestra de las características propias de la improvisación en sus respectivos países. El viernes 31 de julio el festival viajará hasta Isla Plana, donde los diferentes estilos se enfrentarán en un intercambio de talento e ingenio, mientras que la clausura tendrá lugar el sábado 1 de agosto en el Paseo Marítimo de Mar de Cristal con nuevas confrontaciones poéticas que pondrán el broche final a esta edición.
El cartel anunciador, realizado por el artista Pedro Diego Pérez Casanova, transmite precisamente esa esencia festiva que acompaña al festival. Una explosión de color inspirada en el instante en el que escenario y público terminan fundiéndose en un mismo aplauso, reflejando la energía de una disciplina artística que continúa conquistando a nuevas generaciones.
Entre los participantes destacan el payador argentino Wilson Saliwonczyk, la trovadora colombiana Leidy Johana Mejía, los repentistas cubanos Luis Paz Esquivel “Papillo” y Juan Antonio Díaz, los panameños Jazmín Suzeth Muñoz y José Augusto Broce, los puertorriqueños Roberto Silva y Omar Santiago —actual campeón nacional de Puerto Rico—, el versador canario Yapci Bienes y las regueifeiras gallegas Lupe Blanco y Nuria Penas, junto a los troveros cartageneros de la Asociación José María Marín, que ejercerán de anfitriones.
En una época en la que casi todo puede prepararse con antelación, el trovo sigue recordándonos el valor de lo espontáneo. Cada verso nace una sola vez, sin posibilidad de repetición, convirtiendo cada actuación en una experiencia irrepetible. Cartagena volverá a demostrar este verano que la improvisación no pertenece al pasado, sino que continúa muy viva gracias a quienes mantienen intacta la magia de crear poesía en el mismo instante en el que respiran las palabras.
Las tres veladas comenzarán a las 22:00 horas y serán de acceso libre hasta completar el aforo, ofreciendo una oportunidad única para disfrutar de una de las tradiciones culturales más singulares y universales que conserva Cartagena.














