El mar situado frente a Cartagena ha vuelto a convertirse en escenario de una operación contra el traslado irregular de personas. La Guardia Civil ha interceptado en pocas horas dos embarcaciones: una lancha de cuatro motores relacionada, según la Delegación del Gobierno, con el desembarco de 59 migrantes en Calblanque, y otra en la que viajaban diez personas. La actuación también se ha saldado con la detención de dos personas señaladas por las autoridades como presuntos patrones de la primera embarcación.
La intervención más importante se produjo durante la mañana de este lunes, 31 de agosto, cuando los agentes del Servicio Marítimo localizaron una lancha de gran potencia a unas doce millas náuticas al sureste del Monte de las Cenizas. La embarcación estaba equipada con cuatro motores y habría sido utilizada para trasladar desde Argelia a las 59 personas que habían desembarcado previamente en la zona de Calblanque.
De forma paralela, las patrullas territoriales se desplegaron por tierra y localizaron a las 59 personas en el entorno de Calblanque, de acuerdo con la información oficial facilitada por la Delegación del Gobierno.
La Guardia Civil consiguió interceptar posteriormente la lancha cuando se encontraba mar adentro y detuvo a las dos personas que presuntamente ejercían como patrones. Las diligencias policiales y judiciales deberán determinar la eventual responsabilidad de los detenidos en la organización y realización del traslado.
La actuación fue desarrollada con la embarcación semirrígida S-40 del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, que había comenzado a operar el pasado viernes después de recibir motores más potentes. El delegado del Gobierno, Francisco Lucas, ha señalado que las dimensiones y características de la lancha intervenida muestran la dificultad de este tipo de operaciones y ha calificado la actuación como “una operación de mucho mérito”, realizada sin comprometer la seguridad de los agentes.
Sin embargo, esta no fue la única intervención registrada frente al litoral cartagenero durante las últimas horas. En la noche del domingo, la Guardia Civil interceptó en alta mar una segunda embarcación en la que viajaban diez migrantes. Sus ocupantes fueron trasladados hasta Cartagena, donde recibieron asistencia de Cruz Roja antes de quedar a disposición de la Policía Nacional para la realización de los trámites correspondientes.
El balance conjunto deja dos embarcaciones interceptadas, 69 personas migrantes localizadas y dos detenidos. También refleja la participación de diferentes servicios en un dispositivo que ha combinado la vigilancia marítima, el despliegue de patrullas por tierra, la atención humanitaria y las posteriores actuaciones policiales.
Detrás de las cifras aparecen dos realidades que conviene no confundir. Por un lado, se encuentra la obligación de perseguir a quienes puedan estar lucrándose con travesías marítimas peligrosas; por otro, la necesidad de atender a las personas transportadas en estas embarcaciones, que deben recibir asistencia y un trato respetuoso con independencia de su situación administrativa.
Cartagena cierra así el mes de agosto con una nueva actuación en sus aguas y con la vigilancia reforzada sobre una ruta marítima en la que se han registrado diferentes llegadas durante las últimas semanas. Las diligencias tendrán que esclarecer ahora todos los detalles, mientras la Guardia Civil mantiene su presencia frente a una costa que vuelve a ser lugar de llegada y escenario de una realidad demasiado seria para reducirla únicamente a cifras, consignas o mensajes alarmistas.

