El Teatro Romano de Cartagena ya no solo se visita: ahora también se puede saborear. Uno de los grandes símbolos del patrimonio de la ciudad se ha convertido en chocolate gracias a una nueva creación de Confitería San Vicente, que amplía así su particular colección de recuerdos gastronómicos inspirados en Cartagena.
La iniciativa, que cuenta con el apoyo del Área de Turismo del Ayuntamiento de Cartagena, transforma el conocido monumento romano en una pieza de chocolate pensada tanto para los visitantes que buscan llevarse un recuerdo diferente de la ciudad como para los propios cartageneros.
El nuevo Teatro Romano de chocolate se presenta en una caja con visor que permite contemplar la reproducción antes de degustarla. El envoltorio incorpora además información sobre la historia del monumento y algunos de los principales símbolos de la antigua Carthagonova, convirtiendo el producto en algo más que un dulce.
Esta nueva propuesta se incorpora a una colección en la que Confitería San Vicente ya había llevado al chocolate otros símbolos estrechamente vinculados con Cartagena, como el submarino y el tradicional café asiático, este último convertido en bombones con la característica forma de su copa.
La concejal delegada de Turismo, Beatriz Sánchez del Álamo, ha destacado que “Cartagena tiene una identidad propia que también se construye a través de nuestra gastronomía y de nuestros productos”.
Para la edil, convertir algunos de los símbolos más reconocibles de la ciudad en chocolate supone “una manera original y cercana de promocionar la ciudad y de conseguir que quien nos visita se lleve un recuerdo que le haga pensar en volver”.
La presentación coincide además con el 25 aniversario de Cartagena Puerto de Culturas, una iniciativa que durante este cuarto de siglo ha contribuido a convertir el patrimonio histórico y arqueológico en uno de los principales atractivos turísticos de Cartagena.
“Esta iniciativa une precisamente patrimonio, gastronomía y promoción”, ha señalado Sánchez del Álamo.
Detrás de la nueva pieza se encuentra el trabajo de Confitería San Vicente, establecimiento que forma parte de la vida comercial y gastronómica de Cartagena desde 1960. Su gerente, Antonio Sánchez, explica que la idea surgió después de la buena experiencia obtenida con las anteriores creaciones.
“Ya teníamos el submarino de chocolate y los bombones de asiático, y queríamos incorporar otro de los grandes símbolos de Cartagena, como es el Teatro Romano”, ha indicado.
La elaboración ha requerido un trabajo especial para conseguir trasladar al chocolate los principales elementos reconocibles del monumento. El objetivo, según explica Sánchez, es conseguir que “la historia de Cartagena también se pueda disfrutar con el paladar”.
La confitería continúa de esta manera combinando su tradición pastelera con productos que sirven también como escaparate de la gastronomía y la historia local. Por su establecimiento pasan numerosos visitantes que, además de estos souvenirs, descubren elaboraciones tradicionales como los crespillos o el Mari Bruni, así como la historia vinculada al asiático o al submarino.
“Para nosotros también es una responsabilidad contribuir a dar a conocer Cartagena y nuestra gastronomía”, ha afirmado Antonio Sánchez.
Con esta nueva incorporación, el Teatro Romano encuentra en el chocolate una nueva forma de viajar más allá de Cartagena. Una pequeña reproducción comestible de casi dos mil años de historia que permitirá llevarse a casa uno de los monumentos más reconocibles de la ciudad y, esta vez, terminar disfrutándolo a bocados.


