El Ayuntamiento de Cartagena ha activado un plan extraordinario para proteger algunos de los árboles más emblemáticos de la ciudad frente a las altas temperaturas del verano. A través del servicio municipal de Parques y Jardines, durante los meses de julio y agosto se reforzará el riego de los ficus monumentales con el objetivo de garantizar su conservación y evitar los daños que pueden provocar las prolongadas olas de calor.
Aunque el ficus es una especie especialmente resistente, las elevadas temperaturas y la intensa evaporación propias del verano hacen imprescindible un mayor aporte de agua para mantener su equilibrio hídrico. La falta de riego suficiente puede traducirse en una caída prematura de hojas, una ralentización del crecimiento e incluso problemas estructurales que favorezcan la rotura de grandes ramas o, en los casos más graves, la pérdida del ejemplar.
El operativo municipal se desarrollará en varios de los enclaves más representativos de Cartagena. En la Muralla del Mar, el Parque Torres, La Rinconada y la Plaza de España se han instalado y automatizado los sistemas de riego para asegurar un suministro constante de agua durante los meses más calurosos. En cambio, los ficus de la Plaza San Francisco y de la calle Adarve de Artillería, debido a sus características técnicas, serán abastecidos mediante camiones cuba.
El plan contempla distintas necesidades en función de la ubicación de cada árbol. Los ejemplares de la Muralla del Mar recibirán seis riegos diarios de tres minutos, lo que supone un aporte aproximado de 630 litros de agua por árbol y día. En el Parque Torres, la Plaza de España y La Rinconada también se efectuarán seis riegos diarios, aunque con una duración de seis minutos, alcanzando alrededor de 1.080 litros diarios por ejemplar.
Por su parte, los ficus situados en la Plaza San Francisco y en la calle Adarve de Artillería serán regados dos veces por semana mediante camión cuba, con un aporte cercano a los 3.000 litros de agua en cada intervención.
Con esta actuación, el Ayuntamiento adapta el mantenimiento del arbolado monumental a las exigencias del periodo estival y busca preservar un patrimonio natural que forma parte de la imagen de Cartagena. Estos árboles centenarios, además de su valor ambiental, desempeñan un importante papel paisajístico e histórico, proporcionando sombra, biodiversidad y un importante pulmón verde en algunos de los espacios urbanos más transitados de la ciudad.
















